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Full text of "El país de la riqueza"

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MAR 3 1 1988 








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EL PAÍS DE LA RIQUEZA 



I 



2/ 



CARLOS MARTI 



EL PAÍS DE 
LA RIQUEZA 



PROLOGO DE 



A. HERNÁNDEZ CATA 



EPILOGO DE 



J. M. SALAVERRIA 




RENACIMIENTO 

SAN MARCOS, 42 

MADRID 

1918 



ES PROPIEDAD 



Imp. de Ramona Velasco, Viuda de P. Pérez, Libertad, 31. 



AL PODER EJECUTIVO, 

AL PODER LEGISLATIVO Y AL PODER JUDICIAL, 

AL CUERPO DIPLOMÁTICO Y AL CUERPO CONSULAR, 

A LOS CONSEJOS PROVINCIALES 

Y A LOS AYUNTAMIENTOS 

DE LA REPÚBLICA DE CUBA, 

DEDICA ESTE LIBRO, 

EL AUTOR 



PROLOGO 



Recuerda este libro, en su contextura y propósi- 
tos, a aquellos tan eficaces de M. Jules Huret acer- 
ca de diversos países; mas les lleva, sin duda, dos 
ventajas, una de accidente y otra de esencia: la so- 
briedad y el amor con que está concebido y escrito. 
El Sr. Carlos Martí, español de origen, vive en 
Cuba desde hace más de veinte años y se acogió a 
su pabellón en cuanto tuvo éste existencia interna- 
cional reconocida. Hombre activísimo, de notables 
condiciones intelectuales, no tardó en sumar su ac- 
ción individual a la colectiva iniciada al alborear la 
República, y primero en la Secretaría de Instruc- 
ción pública, ahora como comisionado especial 
para el estudio de la inmigración, y siempre en el 
periodismo, es ejemplo de deberes de ciudadanía 
bien cumplidos y, en cierto modo, elemento vivo 
de unión entre los antiguos elementos españoles y 
los nacionales. 

A ser exponente de esta obra, dispersa en artícu- 



8 PRÓLOGO 

los y en gestiones que luego de rendir su fruto cu- 
bre el olvido injustamente, viene esta obra de vul- 
garización, dirigida con preferencia a quienes en 
ios vaivenes de la vida buscan tierra propicia a la 
reimplantación de un hogar desarraigado por las 
adversidades. Cuba pasa por este libro cual por un 
cinematógrafo que fijase con vividos movimientos 
y colores, en la blanca pantalla de la ignorancia, 
paisajes, anécdotas y estadísticas. Nada hay aquí de 
referencia; cada uno de los sitios que se describen, 
de las faenas agrícolas y las particularidades etno- 
gráficas enumeradas, son conocidas y casi vividas 
por el autor; en cuanto a las cifras tienen la san- 
ción oficial y muchas de ellas, acaso las más hiper- 
bólicas en apariencia, han sido ya sobrepujadas en 
los últimos meses. Es, pues, este libro rápido, ve- 
raz y desnudo de esos oropeles mal llamados lite- 
rarios, guía perfecta para quienes deseen conocer 
en resumen el desenvolvimiento comercial, indus- 
trial y agrícola del país paradisíaco, en donde du- 
rante todas las épocas del año hay flores para el 
ornato y frutos para la nutrición, con tal fecun- 
didad que bien pudiera tener a modo de divisa, en 
su escudo, estas dos palabras milagrosas: Abun- 
dancia y Belleza. 

Gran parte de estas páginas están consagradas 
por su autor a loar la obra de la energía española 
en Cuba independiente. Ello es justo y puede de- 
cirse a modo de corolario, que allí donde el extran- 
jero en general, y muy especialmente el hispano, 



PRÓLOGO 9 

se mostró más sinceramente respetuoso de nuestras 
leyes, fué su obra más fecunda. Unido, al cubano 
por vínculos de raza y de idioma superiores a pa- 
sadas y ya borradas bastardías, ha podido el espa- 
ñol colaborar con él, y adquirir merced a él un 
sentido de solidaridad que aun echa de menos en 
su patria de origen: las sociedades culturales y be- 
néficas sostenidas por los españoles en Cuba pue- 
den figurar entre las óptimas cosechas del mutua- 
lismo. La educación, las atenciones médicas, la 
calidad de los recreos, la perfecta igualdad de de- 
rechos y cuotas hacen de ellas algo que ha de ser 
limitado en todos los países y que podrá difícil- 
mente superarse. Obras alentadas por un pritismo 
espíritu de democracia y filantropía, deben a Cuba 
casi tanto como al esfuerzo y a la cohesión de sus 
fundadores y sostenedores, pues no habrían podi- 
do medrar si no recibiesen del país donde radican 
la savia ideal precisa a todas las grandes realizacio- 
nes por materiales que a primera vista parezcan. 
No abundan en la bibliografía española libros 
del carácter compendioso de éste con que el señor 
Martí la enriquece; ojalá se publiquen pronto sen- 
dos análogos acerca de los países de habla caste- 
llana. Ai par que darían la idea sucinta y la no- 
ción positivista a los necesitados de ella, impul- 
saría a ampliar las investigaciones complementa- 
rias, base del perfecto conocimiento, sin el cual 
toda otra labor, aun cuando tenga el apoyo oficial 
y la fácil retórica del periodismo será estéril. De la 



10 PRÓLOGO 

pujanza intelectual, de las virtudes del carácter, 
del ansia política de aportar su esfuerzo a las no- 
Mes conquistas sociales, del elevado nivel hasta 
donde han sido llevadas por los centros docentes 
ias profesiones técnicas, y de tantas otras formas 
del alma cubana en su, acción, hallarán los intere- 
sados libros especiales; pero éste en sus páginas 
sintéticas llevará a quienes no conozcan a Cuba, 
una impresión anticipada de fragancia, de justicia, 
de simpatía, de vida a la vez activa y placentera en 
la cual el trabajo y los goces se equilibran maravi- 
llosamente. 

Grande ha de ser la difusión de esta obra y 
grandes también sus resultados, en relaciómcon el 
movimiento emigratorio entre España y Cuba. De 
la sagacidad de observación, de la nerviosidad del 
estilo, de la distribución, en mi sentir habilísima 
de los materiales, puede estar orgulloso el señor 
Garlos Martí, pero más aun debe estarlo de la at- 
mósfera cordial que envuelve el libro todo en algo 
acendrado— cariño, gratitud, noble anhelo de com- 
partir el bien — , que va por entre las líneas im- 
presas y forma a manera de otro libro abstracto. . 

Para hallar la raíz de tal acierto acaso sea útil 
señalar que el Sr. Martí nació en Cataluña, región 
pródiga para nosotros en activas generosidades de 
la cual nos llegó Gubí y Colomer, fundador de la 
Revista Bimestre viva aún; Pintó, iniciador deL Za- 
ceo; Pi y Margall, la más pura conciencia en mu- 
chos siglos de política hispana, ciudadano de honor 



PRÓLOGO 1 1 

de todas las libertades, y tantos otros que com- 
prendieron la justicia de nuestra causa y le dieron 
su voz y hasta su vida. Y si esto no pareciese bas- 
tante justificación al prodigio feliz de un español, 
que sin dejar de serlo en lo fundamental siente al 
unísono de su nueva patria, quien escribe este pró- 
logo, se atrevería a señalar con razonada supersti- 
ción la coincidencia de llevar el autor de El país de 
la ¡riqueza el mismo apellido de aquel hombre 
máximo, a la vez profeta y crucificado Mesías de la 
independencia cubana— José Martí — , cuyo re- 
cuerdo ha de aletear tutelarmente en toda obra que 
pretenda describir a Cuba. 

A. Hernández Cata.- 



LA REGIÓN DEL TABACO 



Hacia el Oeste. 

El extranjero que va a Cuba a recrearse con sus 
bellezas puede dirigirse con los ojos cerrados a 
cualquiera de las taquillas de la Estación Termi- 
nal, en la Habana, y al preguntarle el expendedor 
de boletines: .«¿Para dónde?...», contestar: «Para 
cualquier parte», que adonde quiera que se dirija 
puede tener la seguridad de que ha de ver colma- 
dos sus anhelos y satisfechas sus ambiciones. In- 
teresante línea ferroviaria es la popularmente co- 
nocida por la línea del Oeste, o sea la de la Habana 
a. Pinar del Río y Guane, la sultana de Occidente. 
Es interesante toda la vida a lo largo de la vía fé- 
rrea; lugares bellos y risueños, la entrada de un 
puente, el centro y la salida del puente, perspec- 
tivas, paisajes, paraderos, pueblos, industrias, los 
doscientos kilómetros de vía, en fin, atravesando 
tierras y pueblos que presentan diversos aspectos, 
diferente color, distintas características y se dedi- 
can a variadas producciones agrícolas. 

Las paralelas del Oeste se inician en el corazón 



14 CARLOS MARTÍ 

de la provincia de la Habana y tienen su término 
* por hoy en la pintoresca población de Guane, junto 
al río Cuyaguateje. 

En los primeros ocho kilómetros se costea el 
histórico y antiguo fuerte de Atares, se atraviesa 
el pintoresco Jesús del Monte y se hace el primer 
alto en los Pinos, punto delicioso de veraneo, 
donde la Empresa ha levantado un paradero co- 
quetón; Pinos, Arroyo Naranjo y Calabazar son 
tierras inmensamente productivas, vigorizadas por 
el Almendares, que ha sido cantado por inspirados 
poetas. Sobre el Almendares, y en la parte que se le 
denomina río Calabazar, es donde se cruza el primer 
puente de hierro, prolongado, elegante y sólido. 

Pinos, Arroyo Naranjo, Calabazar, Santiago de las 
Vegasy Rincón, son algo así como parte integrante 
de la Habana; constituyen la real expansión de la 
capital, y a dichos lugares anuye mayor cantidad 
de turistas, ansiosos de vegetación tropical, aman- 
tes de las bellezas naturales, y son lugares preferi- 
dos por la facilidad de la vida y comodidad del re- 
corrido, por la magnífica comunicación ferroca- 
rrilera y por existir buenas carreteras. Las^ indus- 
trias están escogiendo estos saludables lugares. 

El guajiro cubano. 

Junto a las bellezas naturales está la labor agrí- 
cola, el trabajo del campesino. No hay apenas pe- 
dazo de tierra que no esté cultivado. ¡Bien trabaja 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 15 

el guajiro cubano! Sobresalen los frutos menores 
y puede decirse que dicha comarca es una de las 
que mayor cantidad de frutos menores aporta al 
insaciable mercado habanero. 

Rincón está cruzado por otras líneas ferrovia-. 
rias; la que pone en comunicación a la Habana 
con Batabanó, el centro esponjero; con Guanajay r 
la antigua zona azucarera y cafetalera, y con Güi- 
nes, la zona de los cultivos menores, etc. Al co- 
rrer del ferrocarril se divisa entre las lomas un 
punto blanco, y el viajero se descubre con respeto; 
es el mausoleo del esforzado y heroico caudillo 
cubano Antonio Maceo y de su ayudante Francisco 
Gócnez. 

El ferrocarril cruza gozoso y contento porque 
avanza sobre una zona de trabajo, de paz, de pro - 
greso, de florecimiento y de constante y creciente 
prosperidad, deteniéndose en los paraderos a reco- 
ger los frutos del trabajo y la laboriosidad del gua- 
jiro y de la riqueza y fertilidad de la tierra cu- 
bana. Y atraviesa la .Salud, donde principia a ser 
roja la tierra y donde el trabajo es el principal cul-r 
tivo; y atraviesa el Gabriel, donde se cultiva caña, 
tabaco, plátanos y frutos menores. A lo Jargo de 
los carros, como una esfinge e igualmente silen- 
cioso, va y viene el conductor, ya que apenas se 
le oye que bajito, muy bajito, va anunciando: 
«Güira, Güira, Güira...» Es hombre cortés y 
amable. En la Güira el tren se detiene mayor can- 
tidad de tiempo que en otros paraderos. Bajan los 



16 CARLOS MARTÍ 

pasajeros a tomar café. No se sabe qué tiene de 
simpática la Güira, pero lo cierto es que todo- pa- 
sajero desciende del carro con satisfacción a poner 
los pies en el trozo de la tierra güireña, tierra la- 
boriosa, culta y próspera, que no pudieron empa- 
ñar determinados accidentes de la crónica supers- 
ticiosa; al contrario, puesto que la hicieron simpá- 
tica la activa y principal parte que el pueblo tomó 
en el esclarecimiento del repugnante delito. Es po- 
blación la Güira dedicada por completo al trabajo, 
centro de una importante zona agrícola: tabaco, 
plátanos y naranja, industria del almidón, frutos 
menores, etc. 

Actualmente se ha emprendido una cruzada con- 
tra el curanderismo. La Asociación de la Prensa de 
Cuba ha iniciado la campaña. Güira tiene im- 
portante comercio. Se levantan en su población 
valiosas sociedades de recreo. Bellísimas mujeres 
son gala de la sociedad güireña... Los pasajeros 
suben precipitadamente al tren, y no hay que de- 
tenerse en consideraciones. Atravesamos una es- 
pléndida llanura. Los cheese cloth o el «tapadero», 
como se le llama generalmente, de las plantacio- 
nes de tabaco, buen tabaco, anuncian a Alqui- 
zar. Ha tomado verdadera importancia el cultivo 
del tabaco en Alquizar gracias a los esfuerzos cons- 
tantes y a la inteligencia y acometividad de sus 
hijos. Alquizar vive la vida del progreso tabacale- 
ro y ofrece a la vista de los que pasan inusitado 
movimiento en los campos. El tren avanza sobre 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 17 

tierra roja. El polvo colorado del suelo y el polvi- 
llo negro de la máquina nos convierten a nosotros 
en una mancha de color indeciso. Afortunadamen- 
te, el carro es cómodo y amplio. 

Un miembro del Go- 
bierno. = = = = = 

En el mismo tren ha tomado pasaje en la Ha- 
bana un miembro del gobierno del presidente Me- 
nocal. Se dirige a su finca. Siempre satisface te- 
ner por compañero a un viajero de altura. Estas 
«excursiones de carácter particular, junto con los 
demás mortales, en tren o en tranvía o a pie, las 
•debieran hacer frecuentemente los que gobiernan. 
Los ministros del gobierno Menocal son, como su 
presidente, demócratas. Es el único modo de que 
recojan de una manera directa las quejas y las 
opiniones de los que formamos la gran masa de 
los gobernados. La conversación se anima, y un 
pasajero que le gana en claridad y sinceridad al 
«castellano leal» de Mariano de Larra, tiene frases 
magníficas, y entre modismo y modismo, entre 
criollismo y criollismo, dice verdades y más ver- 
dades y da opiniones y más opiniones, en un or- 
den general de asuntos. «Aquí se vive de la explo- 
tación del ignorante — dice — y hay que vivir de la 
explotación de la tierra, y mientras esto no se 
haga, no habrá país*. Hablan de los colonos, de 
arrobas de caña, de la evolución agrícola, de las 



18 CARLOS MARTÍ 

grandes empresas azucareras, de la educación del 
país, de política... El «opinante» tiene una mirada 
fija y persuasiva y sostiene su opinión con aplomo- 
El secretario de despacho le oye con interés. 



La energía española. 

Estamos en Alquizar, en la zona del tabaco del 
partido. Es Alquizar una población trazada con 
acierto. Situada en una espléndida llanura, las ne- 
cesidades, cada día mayores, de su popularidad, la 
obligan a expansionarse, y en cuanto se forma un 
nuevo trazado, o sea un «reparto», surge como 
por arte de magia un barrio nuevo, coquetón y 
bien urbanizado. 

Un comerciante español, asturiano, que bien- 
merecería el título de hijo adoptivo de Alquizar 
— la colonia española de Cuba tiene escritas her- 
mosísimas páginas— por su entusiasmo, por el auge 
de la población y por ser paladín esforzado del pro- 
greso alquizareño, de palabra cálida y persuasiva, 
tiene por único interés sumarle simpatías a Alqui- 
zar e interesar en su adelanto a cuantos les habla. 
Buen español, todos sus esfuerzos los inclina del 
lado de la más absoluta .confraternidad. Yino a 
Cuba en busca de trabajo y ha hecho fortuna con 
su perseverancia, energía y ahorro. Son legión... 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 19 



Datos estadísticos. 

La hermosa calle que da frente a la carretera de 
Guanimar, el pueblo la ha bautizado espontánea- 
mente con el simpático nombre de -Avenida de 
Hevia, en tributo a los beneficios públicos que se 
le deben al coronel Aurelio Hevia, secretario de 
despacho en el primer período del gobierno del ge- 
neral Menocal. Todas las calles están construidas a 
cordel; son rectas, están bien arregladas, y tienen 
cómodas aceras. Alquizar y su término cuentan 
con más de 12.000 habitantes. El tabaco es la prin- 
cipal riqueza de término. La finca Zorrilla de don 
Luis Marx (q. e. p. d.), que está arrendada a don 
José María Guerra, rinde en un año 4 millones de 
matas de tabaco, 65.000 matules de capa de exce- 
lente calidad; la finca posee 85 casas de tabaco, 
cinco para viviendas; cinco donkis para agua. Es 
un verdadero jardín. Está cruzada por amplias 
calles, la carretera, y tiene frondosas arboledas. 
En esta finca hay empleados más de 600 hom- 
bres y mujeres, y es el principal elemento de vida 
de Alquizar; sigue la finca Pulido, de doña Josefa 
Herrera, de la que es arrendatario D. Ángel Pala- 
cios, y posee 2 millones de matas; 32.000 cujes 
de capa de clase superior, 40 para curar tabaco, y 
62 casas para vivienda. También cuenta por cen- 
tenares sus empleados. Además tenemos otras ve- 
gas de importancia: el ingenio Fortuna, que está 



20 CARLOS MARTÍ 

moliendo bien y da buen rendimiento; fábricas de 
almidón de yuca, con maquinaria moderna, etc. 
Buenos amigos nos invitan a una taza de café, 
cosechado en la comarca. 

Café, el mejor amigó 
del hombre de los campos; 
café, que es lo primero 
que brindan los cubanos. 

Y, reconocido a infinitas atenciones y bondades, 
nos despedimos de nuestros excelentes amigos con 
un ¡Hasta luego! 

Paraíso de palmas. 

El tren avanza sobre tierra roja. Palmas reales 
indican al tren el camino, y palmas reales también 
le escoltan y le saludan con sus airosos penachos. 
Sólo en un pequeño trayecto hacen como que se 
van, pero vuelven. Apenas si nos detenemos en 
Dagame y en Gañas. Se divisan a lo lejos las me- 
setas de Guanajay. Todo el resto del territorio es 
llano, como la palma de la mano. Cañas es ya una 
población importante. Avanzamos por entre vegas 
de tabaco, cultivadas esmeradamente. Alguno que 
otro platanal o boniatal las ameniza. A lo lejos se 
destacan cuadros de un verde claro; son cañave- 
rales. Hacemos alto en Artemisa, la población jar- 
dín, la ciudad pórtico de Pinar del Río, engalana- 
da con señoriales palmas reales. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 21 

Artemisa se dispone a ser una población de ma- 
yor potencialidad. Se están construyendo las esta- 
ciones del nuevo tranvía eléctrico del Oeste. En- 
tonces estará Artemisa en permanente comunica- 
ción con la Habana, como lo está actualmente 
Guanajay. Y de Artemisa partirá el tren para 
Pinar del Río, con locomotoras potentes, con co- 
ches nuevos que tendrán iluminación eléctrica, y 
no como los de ahora que están escasamente alum- 
brados,.. 

Atravesamos Artemisa - que ni aun en la gue- 
rra, en los días en que era campamento militar, 
perdió su característica de población-jardín — , y 
una faja que, se extiende en línea recta a derecha 
e izquierda del viajero, faja blanca y polvorienta, 
nos recuerda que es la carretera mimada de los 
automovilistas y de los que gustan de las bellezas 
de los campos de Cuba. 

Llegamos a Punta Brava, entre platanares y 
plantaciones de tabaco. La tierra no es tan roja. 
Llegamos a las Mangas y el paradero es un moní- 
simo chalet que se esconde entre el follaje y las 
flores de un bien cuidado jardín. Avanzamos. Nos 
acercamos a la cordillera de los Órganos, la abrup- 
ta cadena de montañas, que son testigos perpetuos 
de las virtudes que atesoran pueblos laboriosos y 
esforzados. Los bosques de palmeras se nos alejan. 
¡Candelaria! Candelaria nos hace evocar el antiguo 
emporio cafetalero en Occidente; hoy surte de pos- 
turas a los vegueros de Vuelta Abajo y Semivuelta. 



22 CARLOS MARTÍ 

Es Candelaria una población con vida propia, co- 
mercial y agrícolamente hablando. Dejamos a Can- 
delaria y vemos la primera palma barrigona... 
Nos acercamos a un veguero rico, que subió en 
Candelaria, y le preguntamos: 



Los semilleros de tabaco. 

— Aunque ya no es tiempo de semilleros de ta- 
baco, ¿nos daría usted algunos datos de esta ri- 
queza de Candelaria, que es la base de la produc- 
ción de la provincia? 

— Con mucho gusto. — Los terrenos de Candela- 
ria, junto a las Sierras, son inmejorables. La pre- 
paración de un buen semillero exige una gran canti- 
dad de trabajo y el veguero que desee obtener bue- 
nas posturas en sus propias tierras debe disponerse 
a dedicarle al semillero toda su atención y ener- 
gías desde que haya salido de la cosecha anterior. 
Después de bien preparado el terreno, es necesa- 
rio abonarlo bien con bastante cantidad de abono 
de establo que esté lo más podrido posible, pues 
que las partes no podridas son las que contribuyen 
a la producción y desarrollo de hongos. 

El lugar que se escoge para regar el semillero 
está protegido por árboles contra los vientos. 

Los semilleros de monte o «tumbas», ofrecen 
ventajas y se debe a que estos terrenos contienen 
gran cantidad de humus y abundancia de ramas, 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 23 

hojas y otras sustancias vegetales descompuestas, 
condiciones éstas que favorecen notablemente la 
germinación y desarrollo de la semilla y de la pe- 
queña planta. Justo es, pues, que los gobiernos 
ayuden a Candelaria agrícolameute y fomentándo- 
le caminos. 



Nos acercamos a las 
sierras. = = = = = 

... Las paralelas del ferrocarril del Oeste y las 
cordilleras del Guaniguanico quieren unirse. La 
arrogante, la verdinegra sierra que desde el Mari a 
Guane eslabona valle tras valle, y los matiza con 
alturas soberbias, espesuras originales, ríos anchu- 
rosos y lindos saltos de aguas, con alturas y abis- 
mos, cuchillas y lomas, cuevas y cavernas, desfi- 
laderos y abras y montañas y llanos; la verdinegra 
sierra, repetimos, parece como que quiere que la 
vean desde muy cerca al paso del tren del Oeste, y 
en el trozo de Candelaria a San Cristóbal se acerca, 
se acerca y se enseña. 

«San Cristóbal»— anuncia el conductor— . Ya la 
tierra no es roja, pero fertilizada por el río anchu- 
roso y de bastante caudal Río Hondo, es una mag- 
nífica tierra para cultivos, para caña, para potre- 
ros. Río Hondo es histórico. En las cabezadas se 
desarrolló, y en los días de las luchas por la inde- 
pendencia de Cuba, una escena de efusiva consi- 
deración militar entre los generales Hernández de 



24 CARLOS MARTÍ 

Velasco y Ríus Rivera, español el primero y cuba- 
no el segundo. Hoy es una zona de trabajo desde 
las cabezadas a la costa* del Sur. 

La riqueza del caíé. 

Nos encontrarnos en una de las vertientes de la 
cordillera. Al Norte' se encuentran los famosos sal- 
tos de manantiales. San Cristóbal fué también un 
centro productor de café. Le dio fama y dinero. El 
nombre del Cuzco aun está unido al del café cuan- 
do se quiere elogiar la calidad del aromático y sa- 
broso café. 

Ha «hecho» ya el tren agua en el caudaloso río 
y continuamos el viaje hacia el Oeste. El terreno 
varía de característica en determinados lugares. 
Las palmeras barrigonas y las de yarey son cada 
vez en mayor número. La sierra se aleja. Los 
ríos suceden a los ríos. Taco-Taco, Bacunagua, 
Los Palacios. . . La Empresa del Oeste ha construi- 
do magníficos puentes sobre cada uno de ellos. 
Nos alejamos de las sierras. Aun tenemos enfren- 
te las sierras de Rangel y de la Güira. Un vene- 
rable jefe del ejército cubano, que está sentado 
junto a nosotros, narra proezas de la guerra, de 
las que fueron escenario las montañas que tene- 
mos enfrente... 

Fuerza es descansar. Dejamos el tren en Los 
Palacios para seguir el viaje al otro día para Pinar 
del Río. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 25 

La cosecha de tabaco de Semivuelta es abundan- 
te todos los años. 

Nos llevan a las afueras, donde nos tienen dis- 
puesto un lechón asado, y 

por mesa cuatro yaguas, 
por bóveda el ramaje 
y por asientos troncos 
de pinos seculares. 

Justo es reparar las gastadas fuerzas. 



Baños medicinales. 

Paso Real de San Diego. El poblado se presenta 
en forma de anfiteatro; es donde se toman los au- 
tomóviles para dirigirse a la estación termal de 
San Diego, a donde no en balde se va a buscar la 
salud, donde se puede gozar de panoramas bellísi- 
mos, se ensancha el alma, respira bien el pul- 
món, el corazón siente y la mente ora. . San Die- 
go debiera constituir el Saratoga de Cuba, y en lu- 
gar de que fuésemos a dar fama a estaciones ter- 
males del extranjero, debiéramos de darle valor a 
las de Cuba y hacer que del extranjero vinieran a 
esta benigna y atrayente Antilla. No les pesaría. 
Permanecí veinticuatro horas en San Diego. No era 
en época de baños. Visité los tres manantiales sul- 
furosos: uno caliente, otro tibio y el tercero frío, 
los tres a corta distancia y al pie del hermoso, tan- 



26 CARLOS MARTÍ 

to como peligroso, río de San Diego. No me fué 
posible recorrer aquellos alrededores, que me en- 
tusiasmaron con sólo ver algunos detalles. Hoy 
están muy bien administrados los baños y tienen 
buen hotel. El activo y meritísimo cubano Vicente 
Soler se ha consagrado a esta obra altruista de le- 
vantar los baños y compiten con los mejores. 

Desde Paso Real a la Herradura tiene ya otra 
característica el terreno: la palma barrigona cubre 
materialmente el campo. La sierra es ya un punto 
negro que allá, a lo lejos, parece confundirse con 
las nubes... En La Herradura una Compañía ame- 
ricana ha emprendido el cultivo del tabaco en 
grande escala y naranjas y toronjas, ha construido 
casas magníficas, ha cuidado los cultivos- y se ase- 
gura que la rinden espléndidamente. Seguimos 
acercándonos al Sur. Hacemos alto en Consolación 
del Sur. Se divisa la población a lo lejos: un grupo 
apiñado de lindísimas casas, presidiendo el grupo 
un esbelto campanario. Consolación del Sur tiene 
margen para ser una importantísima y valiosa po- 
blación; bien trazada, a la moderna, calles anchu- 
rosas, plazas elegantes, cultura suma en sus habi- 
tantes, altamente laboriosos, consolareñas muy 
bellas. Consolación del Sur es gala de Occidente. 
El tren no espera y ni aun permite evocar recuer- 
dos de mis visitas a la simpática localidad conso- 
lareña. Se anima el paisaje. Un bellísimo chalet- 
estación anuncia un grácil paradero; es Puerta de 
Golpe, un nuevo pueblo, orgullo de la tierra del 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 27 

tabaco— puesto que al tabaco debe su preponde- 
rancia — . Puerta de Golpe tiene a su alrededor es- 
pléndidas vegas de tabaco; tiene cosecheros inteli- 
gentes que han dedicado todos sus afanes a conse- 
guir de la tierra una excelente hoja, siendo después 
las cosechas disputadas por los compradores de las 
más importantes Gasas. Lo podemos decir ahora 
que estamos en plena tierra de tabaco: hasta ahora 
atravesábamos terreno donde se produce tabaco, sí, 
pero de escaso valor y fama. 



En tierra de tabaco. 

Puerta de Golpe es ya tierra de tabaco, de exce- 
lente tabaco, y todos los que en él habitan se de- 
dican exclusivamente a las faenas propias del cul- 
tivo y colcha de la productiva hoja. Puerta de 
Golpe surgió y le han hecho bellas y excelentes 
construcciones. «¡Pasajeros al tren!» Continúa el 
paisaje siendo alegre, atractivo, riente; los campos 
cultivados todos, salpicados de magníficas casas de 
tabaco y de casas- viviendas. Lejos,' lejísimos, se 
vislumbran las- sierras de Vinales. Vinales, ri- 
quísimo, feraz y pintoresco Vinales. El automó- 
vil ha hecho accesibles estas bellezas naturales de 
Cuba, originales, espléndidas. El día que esté cru- 
zado de carreteras Occidente y el día en que ferro- 
carriles hagan accesibles y visitables la hermosa 
sierra de los Órganos, Luis Lazo, Sumidero, Peña 



28 CARLOS MARTÍ 

Blanca, Vinales y Saltos de Manantiales, etc., se 
apreciará cuánto vale Cuba. El tren se detiene y 
salgo de mi ensimismamiento. Estamos en Ovas, 
el penúltimo paradero de la línea, otro pueblo que 
debe su riqueza y su crecimiento a lo espléndido 
de su tabaco y a lo valioso de sus cosechas. 



La Empresa del Oeste. 

Es casi medio día cuando el tren rinde su viaje 
a Pinar del Río. Emplea la mañana en su útilísi- 
ma y progresista misión de unir a la Habana y 
Pinar dei Río, y estrecharlos diariamente en sus 
relaciones. La Empresa del Oeste merece bien de 
la República. Esta Empresa ha tenjdo siempre de- 
ferencias exquisitas por "Vuelta Abajo. La línea 
está en magníficas condiciones. El material rodan 
te es excelente. Son bastante cómodos los carros. 
Los • paraderos son verdaderos chalets, principal- 
mente los de Artemisa, Puerta de Golpe, San Luis 
y San Juan y Martínez... 



En Pinar del Río. 

El movimiento de la estación patentiza la im- 
portancia de la ciudad: el gran número de, máqui- 
nas y de carros que se ven en el patio acusa la im- 
portancia de la estación; pero no así el edificio, 
que es un caserón feo y que bien merece ser sus- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 29 

tituído por una casa de construcción moderna. 
Pinar del Río, la bella ciudad que se adormece 
entre palmares, la reina del Occidente, la esplén- 
dida capital de la región de los pinares, de la re- 
gión de la universalmente renombrada hoja del 
tabaco, la espléndida capital que lánguidamente 
recostada a las orillas del Guanamá, ve cómo se 
enriquecen a costa de sus valiosas tierras; la Ce- 
nicienta de la Isla— como fui el primero en lla- 
marla en un artículo que le dediqué en edición- 
ofrenda a Pinar del Río (en Cuba Ilustrada, 
1901) — , la Cenicienta de las seis hermanas crio- 
llas, todas opulentas, todas arrogantes," todas her- 
mosas, pero más agasajadas unas que otras, pero 
que ya ahora es también arrogante y moderna 
gracias a los edificios, a las donaciones y al embe- 
llecimiento que le debe a su ilustre hijo el sena- 
dor D. Alfredo Porta. Tengo que terminar precisa 
mente cuando mi pluma se muestra más suelta, 
en donde estimo que es que da comienzo la provin- 
cia de Vuelta Abajo, la verdadera tierra del tabaco, 
el verdadero Occidente, él que yo he recorrido a 
caballo de Norte a Sur, de Pinar del Río al cabo de 
San Antonio, en las tierras en que he detenido 
más de una vez el caballo, enamorado de los hallaz- 
gos naturales, de los detalles de Natura, donde he 
tomado notas de su producción, donde me he en- 
cantado, me he embelesado con las preciosidades 
con que se encuentra el viajero... ¡Ah, hermosas 
tierras bañadas por el San Juan, por el Guyagua- 



30 CARLOS MARTÍ 

jete y por el Mantua, yo guardo para vosotras el 
afecto profundo, la admiración entusiasta, el amor 
puro y sincero del que sabe amar a la Naturaleza: 
sois joyas de Occidente! 



Bellas tierras de Occi- 
dente. ======= 



¡Oh, bellas tierras occidentales de Cuba, donde 
he gozado de la inefable hora del caer de la tarde, 
donde he rezado al sol poniente la oración del gran 
artista Santiago Rusiñul, en la esplendorosa hora 
de sudencenso!... Oremos: «¡Adiós, astro del día, 
rueda de aurora, estrella encendida, que bajas so- 
lemnemente a los abismos sin fondo como custo- 
dia majestuosa! 

» Antes de descender a los espacios- infinitos, cal- 
dea con tus resplandores las altas cimas que te 
contemplan, y envía tus besos de oro a la frente 
de las sierras, que la tierra necesita el encendido 
amor de tus labios para adormirse a la sombra que 
dejas al ocultarte. 

«Despídete de los enfermos que te necesitan, de 
los que temen la oscuridad, de aquellos a quienes 
falta un abrigo cuando tú no estás, de los que 
viven de ti y contigo respiran; despídete de ellos, 
astro glorioso de la vida, y... tarda en marcharte, 
detente un ratito a ras de la tierra, baja, poco a 
poquito, allá entre tinieblas, que en el momento 
indeciso en que te hundes, el momento de celistia 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 31 

que destrenzas, el momento de tu espléndida ago- 
nía, es el momento más hermoso que los ojos del 
hombre gozan. 

»Es el momento más hermoso y más lleno de 
afloramiento; es el instante en que se abrazan las 
notas muertas del día y las nacientes de la noche; 
en que los pensamientos más íntimos osan vibrar 
bañados por. la media luz; en que la tristeza, con 
manto color de púrpura, pasa rozando con sus alas 
las frentes heladas que la sienten; y en que dicta 
la oración, la más sentida plegaria. 

»Es la hora misteriosa que cuenta otro día que 
muere; la hora dulcísima en que el corazón pide 
otros corazones para unirse y latir uno bien cerca 
del otro; en que las parejas de pájaros se acurrucan 
bajo la misma hoja, en que los brazos se tienden 
para abrazar; en que los labios buscan la vida en 
la fuente embriagadora de otros labios que les es- 
peran; en que los ojos buscan la mirada para leer 
en ella promesas, consagradas ante la santa agonía 
de un sol que se pone. 

» Hazla durar todo lo que puedas, astro del cielo, 
la hora solemne y hermosa; hazla durar para los 
que rezan, para los que aman y te añoran; deten 
tu rueda de oro sobre los lomos de las montañas y 
después..., ya que otras tierras te esperan para nu- 
trirse de la alegría que das, sigue tu curso majes- 
tuoso, baja al abismo, que allí, al fondo del últi- 
mo término, entre enjambre de moradas mariposas, 
un vuelo de nubes te espera para encenderse en tu 



32 CARLOS MARTÍ 

luz, para pintarse de carmín sus alas extendidas; 
para colorarse de carmín y vestirse del fuego de 
tus últimas miradas. 

» Camina poco a poquito, y una vez puesto al otro 
lado de la tierra, aun te recordará la celistia viole- 
ta, los reflejos y la aureola que has dejado; aun 
te recordará el color que se torna niebla extendién- 
dose por los valles; el humo de los hogares enfi- 
lándose derecho aire arriba para verte un ratito 
más; aun te recordarán las nubes largas y enluta- 
das que tornan en procesión silenciosa de tu sun- 
tuoso entierro, que caminan cielo allá y pasan 
como una cinta negra delante de la blanca luna 
que se alza rodeada de estrellas. 

» Ellas se atreven a despuntar por Oriente cuando 
tú cierras los ojos; el árabe te llora en lo alto del 
alminar; la campana te envía las más melancólicas 
quejas, y te cantan todos los pájaros sus canturias 
más hermosas. 

» ¡Adiós, astro glorioso del día, rueda de aurora, 
estrella encendida, que bajas solemnemente a los 
abismos sin fondo como custodia majestuosa! 

»Gomo el árabey la campana, como la nube y los 
pájaros, déjanos rezarte el adiós que nos inspira tu 
caída; déjanos remover la ceniza que dejas en nues- 
tro corazón con tu espléndida agonía; déjanos ce- 
rrar los' párpados del pasado mientras duermes de- 
trás de las montañas y déjanos esperarte para cuan- 
do tornes a besarnos.» 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 33 

Digna oración de artista al Poniente, oración 
que balbucea todo labio, que siente todo corazón 
de artista en la hora de la puesta de sol, de este 
sol cubano en su descenso. Arrobadora es una 
puesta de sol contemplada desde tierras de Occiden- 
te. Hermosa y rica provincia pinareña, tras de tus 
sierras desciende orgulloso el sol de tu país, nim- 
bado de las grandezas de Oriente, del Centro y de 
Occidente. . 

Ciudad que renace. 

Posee Pinar del Río magníficos hoteles. No hay 
que escoger. El Ricardo, el Gustavo y el Globo 
pueden rivalizar orgullosamente con los mejores 
de la Habana. Nos hospedamos en el Globo, que 
es un hermoso edificio gala de la ciudad y del amor 
a la misma del senador de la República D. Alfredo 
Porta, que le ha dado a Pinar del Río su persona- 
lidad, su vida, su actividad y su alma y todo cuan- 
to es y representa. Es el verdadero benefactor de 
Pinar del Río. La posteridad le enaltecerá. 

Generalmente las cosechas de tabaco son magní- 
ficas. El llano de Vuelta Abajo — o sea la zona ma- 
yor de tabaco y de tabaco mejor — es espléndida. 
En Mantua y la costa Norte es también abundante. 
Ahora bien, del de primer orden sólo se cosecha 
en el nombrado llano. Pinar del Río y San Juan y 
Guane y San Luis y Vinales y todas las localida- 
des, sin darse cuenta, se han reconstituido; sin 



34 CARLOS MARTÍ 

sentirlo, se han levantado de la postración, y a su 
esfuerzo imponderable deben su yerguimiento. 
Fuerte provincia es ésta. Si no se producen tras- 
tornos atmosféricos y se les proporcionan medios 
para que cuanta hoja sea cosechada tenga siempre 
mercado, a la vuelta de dos o tres años estará tal 
vez más rica de lo que antes ha estado esta re- 
gión, rica por el trabajo y por la laboriosidad de 
sus moradores. 

Esta es una región sólida y honrada, comercial 
y agrícolamehte hablando. Aquí se trabaja para 
cumplir y para pagar. Es una rareza el que se sepa 
de una quiebra para burlar a nadie. 

He hecho cuatro excursiones a los valles de Luis 
Lazo y San Carlos, y aun perduran en mi mente 
las emociones de belleza y de admiración. 

Hacia los pinares. 

De Pinar del Río a los pinares se descubren a 
cada paso magníficas vistas y bellos panoramas. 
Vamos por una bien cuidada carretera, bien cui- 
dada hasta Jesús María, porque después, más que 
carretera es un despeñadero en determinados tra- 
mos. De todos modos, la carretera es una cinta 
blanca que juguetea con el color pardúzco de Ja 
tierra y rompe la monotonía del verde de los 
pinares. 

«La carretera es vida 
y ea vínculo de amor de las comarcas», 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 35 

y justo es conservarla bien, amorosamente y leal- 
mente. 

De Isabel María a Cabezas es encantador el ca- 
mino. Nos estamos aproximando a la sierra. La 
cordillera está cortada en valles,, en obras, en des- 
filaderos... Me muestran en la lejanía a Peña 
Blanca, dé 400 metros de altura. Pan de Azúcar, 
gigantesco; las sierras de Vinales, originales cu- 
chillas; las ramificaciones o cayos de la sierra e 
infinita extensión de lomas. Se habla de las minas 
de cobre de Matahambre, que representan un filón 
de trabajo y de riqueza; se habla de las canteras 
de mármol de Vinales; se habla de la riqueza que 
existe en las entrañas de la cordillera, de la ri- 
queza, que representaban y que ¡ay! no represen- 
tan ya las vegas donde se cosecha el mejor tabaco 
del mundo, pero que el mundo parece no quiere 
tabaco... 

Ya se acercan, ya pasan 
los atestados carros 
que lentamente avanzan 
tirados por hilera numerosa 
de mulos bien cuidados, 
de unos mulos pacientes, 
sedientos, resignados, 
que al pasar la abrasada carretera 
sus perezosos pasos acompasan. 

De Cabezas a Sumidero el paisaje es sonriente, 
afectuoso, grato, ameno. Nos encontramos ya en 
el próspero pueblo del Sumidero, que en un tiempo 



36 CARLOS MARTÍ 

fué venero de riqueza. Interrogamos a un veguero: 
— Aquí se da magnífico el tabaco que se cosecha. 
La tierra es agradecida; es una bendición de Dios. 
También se siembran papas, fríjoles, cebollas, 
arroz, malanga, ñame, yuca, etc. Ahora bien: el 
alto precio de los arrendamientos de los terrenos 
no es para que dediquemos la tierra a cultivos 
menores; éstos nos darán para la mesa, para dar 
de comer a los muchachos, pero no para pagar la 
renta del terrenito. En la Habana no saben de estas 
cosas, y creen fácilmente resolverlo todo diciendo: 
«¡Siembren viandas!» En primer término, hay 
dueño de tierra que no quiere que sembremos 
viandas, y en segundo término, que todo ha 
subido, todo ha empeorado; pero los dueños de 
tierras no han rebajado los arriendos y aun quie- 
ren que les paguemos en onzas de oro... cuando 
ya no existen onzas... Ellos residen en Europa y 
acosan a sus apoderados, porque no saben de las 
penurias de Vuelta Abajo. 

Me doy cuenta de que, a medida que se interna 
uno por la provincia, va entrando más en la entra- 
ña de sus problemas. 

Catalán con catorce 
Mjos. = = = = = = 

Llegamos a la magnífica finca Pica-Pica, a la casa 
del laborioso y legítimamente estimado Agustín 
Cátala, natural de Malgrat, quien nos presentó a 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 37 

su bondadosa esposa, a sus 1 4 hijos y a algunos 
de los nietecitos, que estaban en el batey de la fin- 
ca jugando. Cátala es tan fuerte, tan recio y tan 
enérgico como cualquiera de los jóvenes. 

— Estaba afincado en la otra orilla del río Guya- 
guateje — nos explica — . En una de las crecientes 
arrasó el río toda mi propiedad, los animales, las 
cosechas, la casa, las ropas y pude dar gracias a 
Dios de que no pereciese ninguno de la familia. 
Guando ¡se deshinchó el río y le pasó el malhumor, 
los cambié todos a este lugar. La finca Pica-Pica 
me ha proporcionado muchas alegrías; pero tam- 
bién me ha dado angustias... 



En el sumidero. 

Nos fuimos costeando la sierra, y por entre ma- 
lezas y maizales pasamos a la primer cueva, junto 
al lugar donde el río perfora la montaña y la atra- 
viesa por medio un túnel natural, que más que 
túnel es gruta. Salimos a un valle, al valle Potre- 
rito, completamente encerrado entre las erguidas 
sierras, y nos encontramos con un cafetal abando- 
nado. Lo demás está convertido en un potrero. El 
Guyaguateje se desliza escondiéndose en la sierra, 
hasta que perfora de nuevo la montaña, se interna 
por un nuevo túnel y va a salir al Resol! adero y 
a fertilizar el pintoresco valle de San Garlos y Las 
Vírgenes. > 



33 CARLOS MARTÍ 

— Muchos, americanos y extranjeros vienen to- 
dos los años — replica Cátala— a ver estas maravi- 
llas. 

Retrocedemos hacia Pica-Pica. Nos escurrimos 
por las dos cuevas, cuyos grandes peñascos ame- 
nazan caernos encima. Las filtraciones de agua son 
múltiples y las aguas petrificadas forman infinitos 
arabescos, dibujos y grabados. Salimos al valle 
acompañados de una música ensordecedora produ- 
cida por el chirrido de los arrieros, los caos, cer- 
nícalos, chipojos y lagartijas, y volvemos a la hos- 
pitalaria casa del veguero Cátala. 



Ee la casita criolla. 

El arroz, los plátanos, la yuca, los pollas, las 
gallinas, el lechón, todo cuanto es traído a la mesa 
es de la finca. 

— Así debieran tenerlo todos los estancieros. 

— Algunos poseen de todo también, pero es que 
no a todos les dejan — replica Cátala. 

Cerramos la comida con unos superiores taba- 
cos cobechados en la propia vega y hechos en la 
casa. 

— ¿Qué les parecen a ustedes?— dice Cátala. 

—Sabrosos. 

— Pues este año no he vendido el tabaco toda- 
vía y ni pensaría venderlo si no fuese por el temor 
que le tengo a las tormentas, y que el rayo mein- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 39 

cendie las casas de tabaco. El tabaco de «Pica-Pica» 
lia sido siempre estimado. 

Efectivamente, las «casas de tabaco» están aba- 
rrotadas de la acreditada hoja. Este es el país de la 
riqueza. 

Nos retiramos a descansar y disfrutamos de una 
placentera noche y de un ambiente sobremanera 
tonificante. 

Al día siguiente muy temprano retornamos a 
Pinar del Río. Las sierras parecen gigantes fantas- 
mas. Proseguimos. Hacemos un alto en los pina- 
res y aspiramos el saludable olor de la resina y 
columbramos lejos, muy lejos, como una carava- 
na. Van hacia las minas de cobre, las nuevas ri- 
quezas de Vuelta Abajo, en Matahambre. 



Camino de Guane. 

Y apenas asomaba el rubicundo Febo— dueño 
y señor de Oriente en las primeras horas de la 
mañana, y dueño y señor de Occidente en las pos- 
treras ho*as de la tarde — cuando tomamos el ca- 
mino carretero de Guane. 

Atravesamos nuestro querido San Juan y Martí- 
nez, junto al famoso Hoyo de Monterrey. Las Deli- 
cias y El Corojal desperezándose del reposo de la 
noche y disponiéndose para la diaria labor. La nie- 
bla que lo envolvía hacía entender que le costaba 
ei desperezarse. El veguerío es un tesoro. 



40 CARLOS MARTÍ 

Hemos pasado siempre entre vegas como la de 
Ei Corojal, de Rafael Baster, — mi cuñado — cuyo 
tabaco ha tomado proporciones gigantescas, siendo 
hermosísimo y superiorísimo y legítimamente fa- 
moso. Hemos pasado ei puente del Galaíre. Ascen- 
demos. Se divisa el mar del Sur, el embarcadero 
de Bailen y los restos del vapor Santo Domingo, 
víctima del bloqueo de 1898. 

Pocas variedades ofrece el terreno y ansiamos 
saludar a nuestro amigo el mar y ver el transat- 
lántico destruido por la razón de la fuerza... 

Vemos los palos del Santo Domingo. La distancia 
que de él nos separa nos lo hace ver como débil 
barquichuelo que esté en faenas propias del mar. 
¡Si hasta nos parece verle con una vela desplegada! 
¡Qué coincidencia, este buque fué a. vararse frente 
a Bailen, lugar de la costa del nombre de esta glo- 
ria hispana, como si se acogiese a ella! 

— Nos encontramos en el arroyo que separa San 
Juan y Martínez del término de Guane — dice una 
voz. 

La tierra sigue siendo igual, muy parecida a la 
de la estepa, monótonamente llana, de un gris feo 
y triste. Parece esperar la Naturaleza, mano bien- 
hechora que la reviva. 

Estamos en el Sábalo. Es espléndido. Gaña y 
tabaco. Atravesamos la finca de El Valle y muchas 
leguas. 

Realmente la finca es hermosa y, sobre todo, 
extensa. Llevábamos dos horas atravesándola y aun 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 41 

nos encontrábamos en plena finca. ¡Cuan bello el 
paisaje! Las Esmeraldas se denomina el lugar. La 
Naturaleza revive, toma fuerza, se engrandece... 
Nos acercamos a las famosas sierras de Guane. Y 
ascendemos, ascendemos... La altura es inmensa, 
inacabable. Los caballos se fatigan. Estamos ya en 
la cumbre. Dominamos el mar del Norte y el del 
Sur, las sierras y los valles de Guane, la llanura de 
Galafre, y Guillen, las lomas... 



En las sierras de 
Guane. = = = = = 

La sierra de Guane se abre para dar paso al via- 
jero, simulando unas inmensas fauces de un verde 
oscuro, entre las cuales pasa el caminante: valles, 
ríos, hoyos, lomas, cerros, callejones completa- 
mente cubiertos de follaje, de todo se atraviesa y 
siempre la sierra dominando; la inexpugnable sie- 
rra, erguida y respetable. 

Sigue el camino serpenteando. Ascendemos 
unas pequeñas lomas, y al asomarnos a la cumbre, 
nos regalan con la vista más hermosa y el panora- 
ma inás bello. 

Guane es el pueblo más pintoresco del interior 
de Cuba. Para escuela de artistas, de las poblacio- 
nes de la costa escogería Baracoa, y de las del inte- 
rior, Guane. Hermosa es su posición en la margen 
derecha del río Cuyaguateje y, surgiendo de una 
de las orillas del río, se eleva, se eleva, casi hasta 



42 CARLOS MARTÍ 

tocar el cielo con la aguja de su esbelto campana- 
rio... A Edmundo de Amicis le sorprendió la 
blancura, la nitidez de Cádiz, que se -destaca en el 
azul de su cielo. Así en Guane. 

Pero la blancura de Guane contrasta más con el 
verde claro de sus valles, con, el verde oscuro de 
la sierra y con el gris del suelo... Pintoresco entre 
los pintorescos. Hace la ilusión de un grupo de 
gaviotas saciando la sed en el caudaloso río. 



Entre las sierras de 
Luis Lazo. ==== = 

Ascendiendo, ascendiendo siempre, durante tres 
horas, y descender lo ascendido en una hora... Pro- 
Cedíamos del progresista y encantador San Juan 
y Martínez. No sé a punto fijo hasta qué altu- 
ra se alcanzó; sólo sé que me pareció que «iba a 
coger el cielo con las manos». Ignoro la eleva- 
ción de Ratones (nombre de la inmensa montaña 
o de la loma de Diego); pero es tan extraordinaria 
la altura, que desde ella no sólo se dominan los 
espléndidos valles de Luis Lazo y San Carlos, to- 
das las sierras hasta punta de Sierra y toda la cor- 
dillera de lomas que, de ondulación en ondulación, 
descienden hasta el llano, sino también la inmensa 
falda desde el río Sábalo al Guama y una inmensa 
faja del mar del Sur. ¡Es magnífico! Descendemos 
en una hora lo que ha costado tres horas de as- 
cender, viniendo de San Juan y Martínez. ¡Si será 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 43 

recta la montaña que se desciende! Baja el mulo, 
sin levantar casi las patas, como en pleno derris- 
cadero, y ¡derriscadero es todo el camino! Ya es- 
tamos en el valle. Entramos en los valles más 
pintorescos, más altamente originales, más sober- 
bios y bellos a Ja vez que tiene la nación. Estas 
costas de las sierras son encantadoras para el. que se 
deleita con la Naturaleza. Es soberbiamente pin- 
toresco. 

El primer valle se extiende entre la cordillera de 
montañas y la sierra. Todo él está dedicado al cul- 
tivo del tabaco. Dejamos el primer valle a la es- 
palda y penetramos por una calle que forman las 
sierras al valle de San Garlos. Este si que es origi- 
nal. Es un redondel. Llano como la palma de la 
mano, los circundan erguidas montañas. Parece 
una alfombra extendida al pie de estos colosos, 
abruptos y erguidos gigantes montañosos. ¡Por 
dónde se sale! — nos preguntamos— No se ve salida 
alguna. Las erguidas sierras forman ud círculo, 
círculo altísimo, completamente lleno de arbustos 
y de unas palmitas pequeñas, propias para salón, 
de un tono verdinegro. Y encerrado dentro del 
círculo está el valle, formando un salón. Se ve 
completamente sembrado de tabaco, hoja elegan- 
tísima. Está salpicado el valle de blancas casas- 
viviendas y de rústicos bohíos. Divide el valle en 
dos el anchuroso río Guyaguateje, que viene de Pinar 
del Río, perfora las sierras y se sumerge en el su- 
midero, volviendo a la luz en el Resollad ero, y 



44 CARLOS MARTÍ 

avanza en encantador tajo hacia el valle, como car- 
cajada de mujer feliz. 

Y después de atravesar el Cuyaguateje, o sea el 
término de San Juan y Martínez, por su porción 
más bella, va a buscar el término de Guane, sa- 
liendo del valle de San Carlos por la Estrechura, 
estrecho que lo forman dos sierras tan exagerada- 
mente estrechas y tan inmensamente altas, que el 
caminante, al elevar la vista, le parece que los dos 
picos de la sierra están confundidos en un beso. 
Por la estrechura sale el Cuyaguateje; para él 10 
metros y para el caminante 4... Por esto, además 
de la Estrechura, le llaman Mal Paso. El Cuya- 
guateje sale a los Acostas y corre bulliciosamente 
bordeando la sierra, dejando que los bellos pena- 
chos de ésta se miren en las cristalinas aguas del 
Cauto Vueltabajero. También el caminante, bor- 
deando la sierra, llega al nacimiento de ella y ad- 
mira las mil y una. variaciones que preséntalas 
deliciosas ramificaciones que ofrece; desfila ante 
cuevas preciosas; pasa por entre cayos bellísimos; 
le amenizan los chirridos de las bandadas de co- 
torras y es escoltado por bandadas de palomas, de 
torcaces y de sinsontes... ¡Bendita Cuba! 

La región vueitabajera 
en general. = == = = 

La provincia de Pinar del Río mide unos 13.500 
kilómetros cuadrados, con una población de 2 5 7. 781 
habitantes. Se encuentran muchas cavernas for- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 45 

madas por ríos subterráneos, especialmente en la 
cordillera de los Órganos; en ellas los murciéla- 
gos, que abundan extraordinariamente, depositan 
grandes cantidades de guano. En Pinar del Río 
existen las mejores vegas tabaqueras de Cuba; la 
hoja de Vuelta Abajo tiene fama universal por su 
calidad y aroma. Lo que llaman «habanos» son 
cigarros vueltabajeros. 

La creación de centrales y un mayor impulso a 
la cría del ganado vacuno y de cerda (riqueza esta 
última de bastante importancia en la provincia) 
han levantado las condiciones agríelas, de Pinar 
del Río. Se produce también cera, miel de abejas, 
maderas de construcción, café, aves de corral, etc. 
La zona minera de la provincia se extiende siem- 
pre más y aumentan semanalment e las denuncias 
de las minas de cobre, de hierro, de asfalto, etc. 
Los términos de Vinales, Picar del Río y Mantua 
son de los más ricos. Existen también yacimientos 
de pizarra, de mármoles y de materiales de cons- 
trucción. Abundan las aguas y baños medicinales. 
Y se encuentran asimismo arenas silíceas inmejo- 
rables para la fabricación de vidrio y botellas, car- 
bonatos, caolín, etc. 

En la costa se pescan esponjas de gran tamaño. 
Los ríos Guama, Hondo, de la Herradura, Caigua- 
nabo o de San Diego, Cuyaguateje, de Mantua, de 
los Palacios, etc., bañan los terrenos de esta pro- 
vincia. 

La salubridad pública es muy buena, tanto que 



46 CARLOS MARTÍ 

la mortandad no supera el de 12 por 1.000. La 
temperatura máxima es de 36° G. Pinar del Río es 
sede de Obispado; tiene un Instituto de segunda 
enseñanza, un hospital civil y hoteles realmente 
buenos como el Hotel Globo y la vida no es cara. 
Regresamos a la Habana. 



SEGUNDA PARTE 



UNA CACERÍA DE COCODRILOS 



Narraciones extraordi- 
narias. = =;=■:= = 



La invitacióii había partido del culto y expansivo 
párroco de Jagüey Grande, Rvdo. P. Martín Vila- 
rrubla. En su viaje a la Habana me dijo: 

— Venga a la playa Buenaventura a pasar unos 
días. Disfrutará de aire puro y vivificante, atmós- 
fera, limpia, horizontes amplísimos, mar azul, de 
un azul intenso, hermoso... Además puede pre- 
sentársele la oportunidad de ir a una cacería de 
cocodrilos con los Sres. Yebra. 

¡Cazar cocodrilos! Este fué el principal incenti- 
vo. ¡La caza del cocodrilo! Penetrar en la selva 
tropical, conocer pintorescas lagunas, hacer excur- 
siones a los cayos... Invito yo a mi vez á mi pa- 
dre y experimenta la misma curiosidad. Nos deci- 
dimos. Tomamos el tren en la estación Terminal, 
y desde la Habana a Jagüey Grande, y desde Ja- 
güey Grande hasta la hacienda Buenaventura, 

4 



50 CARLOS MARTÍ 

hacia los mares del Sur, el tren desfila casi siem- 
pre entre dos inmensas, dos formidables hileras 
de caña de azúcar. Caña a uno y otro lado de la 
- vía férrea de los Ferrocarriles Unidos, y caña a 
uno y otro lado de la vía férrea dei Australia, 
¡hasta en la Ciénaga de Zapata! ¡A la Ciénaga de 
Zapata la han tomado ya una parte para caña 1 Sólo 
en la fértil vega de Güines es matizado el paisaje 
por huertas, jardines, canales y riachuelos. Güi- 
nes se expansiona, se sale de Güines, y de nuevo, 
pueblos feudatarios de los ingenios, casi extran- 
guiados en su vida urbana por los cañaverales. . . 
En Unión de Reyes tienen aprisionada la pobla- 
ción y su antigua estación amplia, quitándole be- 
lleza; en Bolondrón apenas si dejan que esta bella 
y floreciente localidad se expansione; Güira ha flo- 
recido a pesar de los cañaverales... Transbordo en 
Navajas. Más caña. Llegamos a Jagüey Grande. 
Nos acoge efusivamente el ilustrado P. Vüarrubla. 
Jagüey Grande es una población encantadora. 
Limpia, bien cuidada, mejor emplazada, moderna. 
La iglesia es hermosa. La hospitalidad de los ja- 
gueyenses delicadísima. El ingenio Australia, que 
fué de los hermanos Fernández Valdés, de Barce- 
lona, es señorial. Hacemos noche en Jagüey. La 
temperatura es deliciosa. ¡Cuan placenteramente se 
duerme! Temprano, muy temprano, continuamos 
el viaje hacia la famosa Ciénaga de ¿apata. La 
atravesamos en el ferrocarril del ingenio Austra- 
lia. Estamos reconocidos a las delicadezas del ad- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 51 

ministrador y a las de su hermano político. Lle- 
gamos a San Isidro. Ya no se ve el ingenio. Pene- 
tramos en la Ciénaga. 



La energía española. 

Atravesamos la Ciénaga de Zapata en un ferro- 
carril que se debe al Central Australia, y que 
hoy cnida con igual amor el actual administrador 
del ingenio y un afable ingeniero argentino. A la. 
acción de un hombre extraordinario, de un intré- 
pido español, de la madera de los antiguos y no- 
bles aventureros, que se propuso que la civilización 
se extendiese a la península de Zapata y la meta- 
morfosis fuese, aunque lenta, efectiva, se debeque 
la península sea un centro de producción y de tra- 
bajo. La Ciénaga está mereciendo también la con- 
sideración debida, y la Ciénaga y la península de 
Zapata son un punto de mira para el porvenir, no 
teniéndose que hacer el viaje marítimo, de Bata- 
banó a los Gayos, como se hacía antes, y estos 
hombres que ofrecen la península de Zapata a la 
Producción y al Trabajo son Maximino Yebra, na- 
tural de Orense, su sobrino Luciano Yebra, natu- 
ral también de Orense, D. Segundo Lopo, natural 
de Pontevedra y D. Modesto Carrera, natural de 
Asturias. ¡Con que unción, con que idolatría ha- 
bla siempre de su tío Maximino el joven lealísimo 
y noble Luciano Yebra I 



52 CARLOS MARTÍ 

Acuarela tropical. 

Atravesamos la Ciénaga, sorprendemos a las cu- 
lebras tendidas a lo largo entre los bejucos; vemos 
a los cocodrilos que el calor hace salir de sus cue- 
vas; están las auras, caído el pico y desplumada el 
ala casi junto a un cocodrilo, sin duda muerto y 
abandonado por algún cazador; las bandadas de 
azabachados judíos nos anuncian las proximidades 
del monte, divisamos lugares originales que son 
cayos de tierra firme. El cayo Menocal, el de los 
Negros, están cubiertos de bosquescon maderas pre- 
ciosas; las aves acuáticas, de plumajes multicolores, 
amenizan el paisaje... Dejamos la Ciénaga. 



En la ensenada de Co- 
chinos. = = = = = 



Salimos al monte firme, atravesamos la penínsu- 
la de Zapata, y estamos ya en plena ensenada de 
Cochinos, o sea frente a una magnífica bahía, in- 
mensa, abrigada, de calado, una de las mejores 
bahías de la costa Sur, entre Batabanó y Cienfue- 
gos, quizás de esplendoroso porvenir... La vista es 
espléndida. Nos encontramos en la hacienda Bue- 
naventura, que - ocupa la mayor parte de la bahía 
de Cochinos. Tenemos a la espalda a la Ciénaga de 
Zapata, que una vez desecada dará un resultado de 
15.300 caballerías de tierra fértil, que podrán 
ser dedicadas a la producción. ¡Allí sí caben inge- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 53 

nios! La península de Zapata tiene por sí sola unas 
17.000 caballerías. La hacienda Buenaventura por 
su situación es la primera de la península, abarca 
casi toda la inacabable bahía, junto con las ha- 
ciendas El Maíz y San Lázaro, y tienen más de 
5.000 caballerías. En conjunto cerca de 40.000 
caballerías de tierra. Una nueva provincia. Nos 
reciben ios Sres. Yebra y nos llevan a nuestro 
hospedaje. Somos acogidos con hospitalidad y alec- 
to. La casa-vivienda da frente a la bahía, a la an- 
churosa bahía. Al fondo está ■ el monte, la ha- 
cienda... 

El primer día. 

Luciano Yebra desempeña, para con sus hués- 
pedes, los deberes de amo de casa con gentileza, 
naturalidad y esplendidez, y se ingenia para pro- 
curar distracción — el P. Vilarrubla desea llevar- 
nos a recorrer toda la hacienda—-. Salimos. En- 
tre las aromas del j monte sobresale el olor a ce- 
dro. Nos llama la atención el P. Vilarrubla hacia 
las bandadas de cotorras que costean el monte, 
hacia las gaviotas que cruzan la bahía; nos lleva 
en busca de un cementerio indio... No falta el 
galio lanzando su clarinada matinal. Contesta otro 
gallo como un eco... La selva se va haciendo im- 
penetrable y tememos perdernos. Cedros, caobas, 
cagüiranes, . sabicú y majagua espléndidos. Un 
«ojo de agua» cristalino nos brinda bebida fresca. 



54 CARLOS MARTÍ 

Penetramos en un lugar de hacer carbón... El 
carbón vegetal se obtiene formando montones de 
leña que luego se cubren con. tierra húmeda. EL 
carbonero deja una galería horizontal que comu- 
nica coo una chimenea central por donde debe sa- 
lir el humo. Una vez la galería llena de materia 
combustible de magnífica madera de llana, se le 
aplica el fuego que es mantenido con cuidado para 
que la llana vaya carbonizándose, y cuando ya no 
sale humo está hecho el carbón. En la hacienda 
ss hace carbón en 20 lugares distintos. Para abas- 
tecer la Habana hacen carbón los Yebra y Lopo y 
Carrera. Retrocedemos a la casa. — ¿Vamos a 
pescar?— dice el P. Vilarrubla. — Vamos. — Y en 
una lancha de gasolina nos dirigimos a la bahía. 



¡Buena pesca! 

La recorremos en varias direcciones, y sólo con 
el curricán, el anzuelo y la carnada llenamos la 
gasolina de picúas, chemas y biajaibas. Nos baja- 
mos en una caleta de la bahía. Mi padre descubre 
un banco de ostras, ostras grandes, sucu'entas, de 
rico sabor, quizás mejor que el ostión. 



Banco de ostras. 

— Son más grandes y más sabrosas que las de 
Marennes — dice mi padre — . ¿No las comen? 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 55 

— No sabíamos que existían — dice el presbítero 
Vilarrubla. 

— Es en gran cantidad el molusco que existe 
por estos acantilados. 

Los pacientes y laborio- 
sos gallegos. = = == = 

Guando los acantilados cesan, comiénzala playa 
de finísima arena, y por' la playa de arena una 
playa prolongada que penetra el mar como un 
cuarto de legua;' retornamos ala casa con nuestro 
cargamento de pescado y de ostras. EL cocinero se 
adelanta hasta la orilla, y recibe nuestra pesca. Nos 
dirigimos a la tienda. Allí se encuentran varios 
hombres de veinticinco y treinta y cinco años. Son 
fuertes, musculosos, altos. Atezados por el aire de 
la playa y del monte. Las espaldas y el cuello re- 
quemados por el sol. Son trabajadores de la finca 
Buenaventura. Esta hacienda tiene empleados a 
500 hombres. Hijos de Galicia en su mayoría. 
Fuerte el cuello, nervudo el brazo y viva la mirada. 
Parecen de bronce. Trabajan en los montes, en la 
bahía, en los bosques, en los ríos, en las sierras... 
.Leñadores, carboneros, salineros, cazadores, ase- 
rradores, mecánicos, peones. Lo mismo guían una 
lancha de gasolina que se internan en el monte a 
derribar árboles de la finca, a hacer carbón o ase- 
rrar maderas. Son los sufridos gallegos a quienes 
la América es deudora de una gran parte de su 
engrandecimiento. 



56 CARLOS MARTÍ 

Las sierras de madera están en el corazón del 
monte. Hay varias. Y junto a las sierras, a los 
lugares de hacer carbón, a los potreros y los 
almacenes están siempre aparejados los caballos 
pira los dueños de la ñnca, Luciano, Maximino, 
Segundo, Modesto y para sus encargados. Siem- 
pre se está a punto de cazar, de salir a caballo, 
de navegar, de ir al monte, de hacer trabajo 
rudo y de ascender por .los canales en sus barca- 
zas conducidas por vigorosos bateleros. 



¡A la mesa! 

El cocinero es mallorquín. Bajito, grueso. Cons- 
ciente de sus responsabilidades. Tiene carta blanca 
dada por Luciano y nos regala con un magníñco 
arroz con pescado a la mallorquína. Después palo- 
mas torcaces, después pescado en salsa, después 
cochino de monte, rociados los manjares con vino 
gallego... 

La mesa ha estado abundantísima. Cierra el 
café criollísimo. Finalmente a la casa de vivienda 
de los Yebra a conversar, a oir en el fonógrafo a 
Caruso y a la Barrientos, que en aquella ensena- 
da, en noche de luna llena y en el silencio más 
absoluto parecen más puras y cristalinas las fer- 
matas, los gorjeos y los calderones. Acabamos con 
todas las agujas del fonógrafo. 

Hay unos momentos de calma en el ambiente 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 57 

que los mosquitos y los jejenes aprovechan para 
hacer de las suyas: A tirar los mosquiteros y a 
dormir. 

£1 segundo día. 

Amanece. El cielo pálido por el frío de la noche, 
tiene matices. Brilla el lucero del amanecer. Al 
fondo de la casa adquieren forma y relieve los mon- 
tes y las veredas misteriosas... Me dirijo a la am- 
plia galería que da a la hahía frente al sol naciente. 
Espectáculo hermoso. La playa de finísima arena 
se ofrece a las olas para sus encajes de sutil espu- 
ma. Las estrellas van desapareciendo. Los cocote- 
ros avivan sus penachos. El mar luce como un 
lago, el azul se va acentuando. Un punto rojo que 
se va ensanchando señala el Este. El canto agudo 
y sostenido de los grillos y los chirridos de los 
chipojos son ensordecedores. Los zapotes, los coca- 
les y las enredaderas que ciñen la casa, se alegran 
y saludan al sol que apunta sobre el mar. 

—A cazar cocodrilos — dice Luciano Yebra, apa- 
reciéndose en la galería, acompañado de un mag- 
nífico perro danés. 

—A cazar cocodrilos. — En pocos momentos la 
comitiva está formada, me pongo las poiainas, me 
encasqueto un sombrero de monte. Los cazadores 
estamos dispuestos y los perros regocijados de ver- 
nos a todos en movimiento. 

El párroco P. Yilarrubla se despide de nosotros 



58 CARLOS MARTÍ 

para regresar a su parroquia de Jagüey Grande, 
que atiende con suma atención, profesando verda- 
dero amor a su feligresía y siendo correspondido. 
Nos despedimos del P. Vilarrubla y salimos de la 
casa y nos dirigimos hacia una de las barcazas o 
amplia canoa que va por uno de los canales que a 
través de la hacienda Buenaventura ha construido 
Luciano Yebra. Los bateleros nos internan por el 
canal Maximino, que va a dar a la Ciénaga. Pasa- 
mos frente a varios aserraderos de maderas precio- 
sas. Las aguas de los canales son también de la 
Ciénaga. Remontamos hacia la laguna. Detrás de 
una espesura, y en lo más alto de un árbol, se oye 
un rumor. Son varias jutias, les disparan y las co- 
bran. En lo alto de otro árbol se divisa un toco- 
loro. Le apuntan y cae sobre la barcaza. 



La cacería de coco- 
drilos. = = = = = 



Aspiramos con gozo el embalsamado ambiente. 
Los bateleros reman en silencio. Dejamos la canoa 
y nos internamos por la espesura, y delante de 
nosotros va uno de los hombres de la finca abrien- 
do camino con un machete, a fin de que nuestra 
caravana avance... A pie camiüamos como una 
legua. Salimos a una laguna y nos detenemos to- 
dos. En nuestro rostro se retrata la curiosidad, el 
asombro. A alguna distancia, como a tiro de esco- 
peta del sitio en que nos encontramos, se ofrece un 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 59 

espectáculo tentador: varios, cocodrilos están amo- 
dorrados en el arenal. Vamos los tiradores el uno 
tras e! otro. Yebra, Lopo, mi padre, Manuel, Mén- 
dez, yo... En Ja arena se ven numerosos rastros de 
cocodrilos. No muy lejos están saltando gallaretas 
y gallinuelas de mil colores. Algo más lejos, con 
el pico clavado en la cabezota de un gran cocodrilo 
muerto, se ve un aurero. Más allá varios cocodri- 
los se arrastran, saliendo de 3a laguna. Aquel es- 
pectáculo, tan extraño como salvaje, es el momen- 
to más a propósito para despertar el entusiasmo 
del cazador. Yebra no puede contenerse; empuña 
su rifle, avanza unos pasos y dispara... Resuena 
un fuerte rugido, da un salto el cocodrilo y, cho- 
rreando sangre, penetra en la laguna, yendo a sa- 
lir al otro lado de la orilla agonizante... Al oir el 
disparo, todos los cocodrilos se ponen en movi- 
miento en dirección a la cenagosa laguna; es pre- 
ciso, pues, acercarnos más... 

— j Fuego! 

— ¡Fuego! 

A un disparo sigue otro. Hay cocodrilo que co- 
rre como un perro a guarecerse en la laguna. Las 
jicoteas asoman la cabeza... Al poco rato queda la 
arena libre de cocodrilos. La mañana está muy 
avanzada. El azul del cielo va tomando tonos de 
azul de Prusia. Cruza una banda de patos de la 
Florida. 

— Vamonos de la laguna a otra parte—nos dice 
Manolo. 



60 CARLOS MARTÍ 

— ¡Qué espléndida hacienda ésta de Buenaven- 
tura!— exclamo. 

En la laguna del Tesoro. 

Nos retiramos hacia el monte a estacionarnos. 
Todos contemplamos la vegetación tropical con 
suma curiosidad.. Retrocedemos hacia otro «este- 
ro», que está, también canalizado artificialmente 
por medio de unas zanjas. Estos canales conducen 
a los lugares donde se hace carbón. Salimos a otra 
laguna: la del Tesoro. Aquí son más abundantes 
los cocodrilos. Las jico teas asoman y se sumergen. 
Los vuelos de patos, garzas y palomas encantan. 
El cazador no sabe dónde apuntar los cañones de 
su escopeta. Palomas, perdices, rastros de vena- 
dos... Nos repartimos. Unos nos dirigimos a cazar 
cocodrilos, que es una caza más sosegada, y a los 
que les gusta cazar al vuelo, lo mismo le disparan 
a un guanabá, que a una paloma o a un tocoloro o 
a una cotorra. 

Las piezas cobradas suman una gran cantidad. 
Mi padre recoge un gallito de la laguna para dise- 
carlo. Luciauo me ofrece varias pieles de cocodri- 
lo, y una es para el cortés y culto joven adminis- 
trador del Diario, Sr. Nicolás Rivero. Se recogen 
garzas, avillas y flamencos. Me promete ordenar 
la disecación de uno de los cocodrilos matados por 
mí... 

Es llegada la hora del almuerzo. Es decir, son 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 61 

ias tres de la tarde y no hemos almorzado todavía. 
Se hace a la sombra de una ceiba, que está junto a 
la laguna. La ceiba forma parte integrante del 
hogar campesino. Pero ahora allí constituye todo 
nuestro hogar. La conversación se generaliza. 

— Maximino Yebra, mi tío ; — dice Luciano — , ha 
sido el verdadero descubridor y colonizador de estas 
tierras que quizás con el tiempo constituirán una 
nueva provincia para Cuba. Muchos peligros, más 
que los que yo he librado, corrió mi tío Maximino. 
Vino él a los diecisiete años. Su "vida es el libro 
de los trópicos abierto a la intrepidez y a la labo- 
riosidad. Más de una vez ha estado expuesto a ser 
víctima de los cocodrilos o a la acometida de un 
puerco salvaje o de un perro jibaro. Nada más 
había unas casas, casas «lacustres», junto a la Cié- 
naga, cuando él vino hace algunos años. Aquella 
gente comía cocodrilos, vivía de la caza y de la 
pesca. El cocodrilo era el rey y señor... En estos 
montes ha visto usted troncos inmensos y made- 
ras riquísimas; pues bien, estos montes y estas la- 
gunas y los cayos del mar dan de todo. Madera, 
carbón, sal, aves, pescado, crianzas, etc. Mi tío 
Maximino Yebra — prosigue— fué el nuevo Robin- 
son que residió muchos años en estos lugares; des- 
pués le sucedí yo, ¡qué años tan angustiosos para 
él primero y para mí después!... Más de cuatro 
años permanecí aquí sin salir y no ver a familia 
alguna... Todo lo damos por bien empleado; han 
venido después otros y han seguido nuestras hue- 



62 CARLOS MARTÍ 

lias, y hoy ya lo ve... Talleres de aserrar madera 
por doquiera, pues en estos bosques hay toda clase 
de maderas, sabicú, caoba, majagua y cedro. 
Nosotros embarcamos mucha; 2.000 caballerías de 
buena madera tenemos y de todas las dimensiones 
que nos pidan. Esto es inagotable. Más de 500 re- 
ses están en los potreros, rebaños de ovejas, etc.; 
y esta será con el tiempo un emporio de riqueza 
agrícola. . . Mucha riqueza de todo orden. Es laraejor 
hacienda de la península, lo decimos con orgullo. 

Acabamos de almorzar. Tomamos después los 
caballos. Cuatro horas andando. ¡Cuánta belleza 
de monte! Llegamos a los aserraderos movidos a 
vapor, donde nos estaban esperando. En el camino 
nos fijamos en el abono mineral calcáreo. Otra ri- 
queza. Este morgo mineral calcáreo que se acumu- 
la en los lugares sirve para fertilizar las tierras de 
cultivo. No necesita Cuba que extrañas tierras le 
envíen abonos. Así es. 

Ha llegado i a hora del crepúsculo. Solicito des- 
canso. Nos sentimos rendidos. Luciano no perdona 
medio para atendernos y darnos placer y alegría. 
¡Qué arroz con pollo! Palomas asadas, venado, co- 
chino de monte... Un festín. 

£1 último día, 

Nos tienen preparado una excursión marítima 
hacia los cayos. Salimos a las cuatro de la madru- 
gada. La luna ilumina la bahía. Hermosa noche de 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 63 

luna. De^de la residencia de los señores Yebra y 
Lopo junto a la playa, hasta la boca de la ba- 
hía de Cochinos hay unas 15 millas, y desde 
la casa vivienda no se ve la boca y es natural tam- 
bién que desde la boca del puerto no se vea el li- 
toral. Forma, pues, el puerto horizonte. En la 
bahía hay cinco goletas de los Sres. Yebra, Lopo y 
Carrera cargando carbón vegetal, magnífico, de 
llana, el que vimos hacer y que es de madera pri- 
vilegiada para el carbón. Unas cargan troncos de 
cedro, caoba y demás maderas preciosas, y otras 
bon viveros de pescado. Seguimos navegando puer- 
to afuera. Doblamos Punta Palmillas. Las relu- 
cientes escamas de los peces que saltan junto a la 
lancha de gasolina amenizan las tres horas de na- 
vegación. Ya ha salido el sol cuando entramos en 
ios cayos. Los hay de todas las formas, de todos 
los matices, exornados de una pasmosa diversidad 
de motivos ornamentales. Y en aquella aglomera- 
ción de cayos que pasan, que van, que se alejan, 
hay una gama de colores, matices y tonos que la 
fantasía y los pinceles pueden sólo concebir y co- 
piar. 

Jardinülos de hadas. 

El sol hace reverberar las quietas aguas y un 
marco de luz se abre frente a nosotros, y llenando 
ese marco arriba el azul t intenso y otro azul más 
suave abajo, por ser bajo, muy bajo el fondo. Los 



64 CARLOS MARTÍ 

cayos son jardinillos, no de la reina, sino de ha- 
das. Huelen bien las aguas. Embalsaman el am- 
biente. Refrescamos el rostro con agua del mar 
tomada con la mano. Es pura entre las puras. Ve- 
mos un bote abandonado junto a un cayo. A toda 
la caravana nos hace el efecto de la antigua pira- 
gua de los indios. Aquel bote precisamente estaba 
esperándonos... Es el que sustituye a la gasolina 
para continuar la excursión. Saltamos al bote, y 
es tan bajo el terreno, que se necesita que dos 
hombres empajen el bote, pues no se puede remar, 
y con una barra colocada debajo del bote es empu- 
jada nuestra embarcación, por los dos bateleros. 
Penetramos por un caoalito. Saltamos a tierra. 
Nos reciben con gentileza y nos dan un frugal, 
pero sabroso almuerzo. Espléndida obra la de las 
salinas y espléndidos tanques cristalizadores. La 
sal se saca del mar haciendo evaporar el agua en 
grandes depósitos de poca profundidad, y esta 
sal cubana tiene 4 grados de densidad, es pura, 
es finísima, es gustosa, es salada sin amargar, 
y cuando vaya al mercado ha de cotizarse más alto 
que ninguna otra. Pero no ha sido este el objeto 
de nuestro viaje. Nuestro viaje es la caza del fla- 
menco y de la garza y del guanabá. Este litoral es 
tranquilo como un lago. Las olas vienen a morir 
mansamente a los cayos, guarnecidos de vegeta- 
ción, entre los cuales el carey, la tortuga y la es- 
ponja han de vivir a sus anchas. Desde tierra el 
panorama es bellísimo, encantador, mágico... Un 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 65 

grupo de trabajadores también de la hacienda nos 
reciben. Nos internamos hacia el monte hasta en- 
contrar una laguna. Los cazadores hacen su agosto 
y cobran varias piezas, flamencos, guanabas, palo- 
mas, sevillas, bellos pájaros, grullas, patos. Otra 
vez rastros de cocodrilos... 



Frente a los cocodrilos. 

Estamos, pues, de nuevo frente a los cocodri- 
los. Yebra coge su rifle, yo preparo mi escopeta. 
Todos nos diseminamos. Suenan varios disparos y 
vamos a los cocodrilos, dejando rastros de sangre, 
como van a morir a la Caénaga, revolviéndose con 
vertiginosidad extraordinaria. 

— Es una caza poco movida— exclamo — , a pe- 
sar de que se asegura que el cocodrilo es un ma- 
mífero anübio, de numerosos dientes puntiagudos, 
que persigne sin piedad al hombre... En el agua 
será osado y no vacilará en atacar a los mamíferos 
de gran talla, pero en tierra no hay duda de que 
-es tímido y huye. 

—Se conoce que usted no ha tenido que luchar 
con ellos— dice Yebra. 

Nos retiramos. Alo lejos quedan más cocodrilos 
sobre los bancos de arena, soleándose... 

— Dígame algo de los cocodrilos—me dice Lu- 
ciano — , ya qué he matado tantos. 

—En el lenguaje jeroglífico egipcio— replico — 
había una especie de cocodrilo que era el símbolo 

' 5 



66 CARLOS MARTÍ 

de la tiranía del Gobierno y se le consideraba 
como el emblema de las tinieblas, y otra especie 
que la estimaban- como símbolo de riqueza y de 
poderío. Estas dos especies se criaban en el Nilo: 
una, la de mayor tamaño, era el símbolo del Mal, 
suponiéndolo feroz, y era el que, según la tradi- 
ción, al ver a un hombre derramaba lágrimas an- 
tes de devorarlo; la otra, la de menor tamaño, era 
el símbolo del Bien y se le domesticaba y se le 
adornaba con oro y piedras preciosas y hasta se le 
embalsamaba después de la muerte... 

— Puedo asegurarle — me dice Luciano — que ni 
de una ni de otra especie son los que yo he ma- 
tado, aunque bien podríamos ver si domesticába- 
mos algún cocodrilito— exclamó sonriéndose— , si 
es que alguno de nosotros dispone de tiempo para 
ello, y ofrecérselo a Sarán Bernard... 

En la ensenada. 

Para regresar a la playa de Buenaventura hace- 
mos la misma navegación entre los cayos. De 
nuevo vemos a gran número de erizos, estrellas de 
mar, madréporas y corales en el fondo de las 
aguas. A lo lejos , se divisan unos pescadores de , 
esponjas. Retornamos por punta de Padre. A lo 
lejos divisamos el faro de Cayo Piedra. Estamos 
de nuevo en la bahía de la ensenada de Cochinos. 
Desembarcamos y nos reunimos con otros amigos. 
La comida que nos espera no puede ser más sucu- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 67 

lenta. Bien por el mallorquín. Al final se brinda 
por los Yebra, los Lopo y los Carrera. Los traba- 
jadores nos saludan con afecto y nos miran ya 
como camaradas. 

— Esta bahía de Cochinos — digo con la copa en 
alto — , esta población en germen iniciada por los 
Yebra, con su casa y el almacén y la ganadería, 
está llamada en un porvenir no muy lejano a ad- 
quirir gran importancia agrícola e industrial, mer- 
ced a la seguridad de su puerto, a lo magnífico de 
su posición, a la riqueza de su pesca, a lo superior 
de sus montes, a lo valioso de sus maderas y a su 
situación en la República. Brindemos, pues— -ter- 
mino — , por los presentes y los ausentes que a este 
desarrollo contribuyen. Todos brindan. 

Al salir del comedor, la noche, también de luna, 
luce hermosísima, rivalizando constelaciones de 
estrellas en dar la mayor belleza y esplendor. Mar 
y cielo se ofrecen infinitamente. 

— Todas las ciencias— exclama el presbítero se- 
ñor Vilarrubla — contribuyen a elevar el corazón 
del Creador de todas las cosas, pero ninguna mues- 
tra la omnipotencia de Dios tanto como la Astro- 
nomía, ni hace ver tan palmariamente su infinita 
pequenez ante la obra maravillosa de la Creación. 

La velada se prolonga. 

La sede de la holgazanería. 

Estrechamos la mano de D. Maximino Yebra, de 
Luciano, de Segundo Lopo, de Modesto Carrera, 



68 CARLOS MART 



de Manuel, y nos despedimos. Regresamos. Deja- 
mos 3a casa-residencia en las que está actualmente 
batiendo Himeneo sus alas, ¡la felicidad sea con ios 
recién casados! , y en cuyas paredes sólo se ven pie- 
les de cocodrilos a lo largo de las mismas y majas 
de más de dos metros disecad os, y retrocedemos hacia 
la Habana; dejamos el mar, los canales y los lagos 
que matizan y avaloran la hacienda Buenaventura; 
dejamos los cayos y los manglares con los flamen- 
cos y las garzas; dejamos los magníficos montes, 
los bellos pájaros, las hojas y los frutos, las resinas 
y las maderas, las cortezas y la leña, las esencias 
y el carbón que encierran estos bosques de la ha- 
cienda de los Yebra, los Lopo y los Carrera; deja- 
mos las palomas, los patos, las garzas, los flamen- 
cos, las grullas, los venados, los puercos de monte 
y las jutias; dejamos atrás los jubos, ios majaes; 
dejamos atrás, en fin, las lagunas con las jicoteas, 
los cocodrilos y los caimanes; dejamos lo que creía- 
mos que sería para nosotros sede de la holgazanería 
y ha sido un centro de gran actividad... íbamos en 
busca del trono de la pereza y nos encontramos 
chasqueados, puesto que nos tuvieron en jaque 
desde el día de la llegada hasta en los precisos mo- 
mentos de partir. 

£1 cayo Menocal. 

Partimos, pues, de la ensenada despidiéndonos 
de todos y augurándole a la península de Zapata 
días de engrandecimiento rural, de glorificación 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 69 

del trabajo, y, en el tren del Australia cruzamos 
otra vez. Santa Teresa y. Los Pavos. De nuevo nos 
encontramos en plena Ciénaga. A lo lejos se divisa 
el cayo Menocal. Allí permaneció toda una noche 
d olorosa durante la guerra grande, en la década 
clel 68, refugiado D. Aniceto Menocal, de venera- 
ble memoria, con toda su familia perseguida por 
una columna militar española. Ahora al cayo le 
llaman merecidamente cayo Menocal. El actual 
Presidente de la República de Cuba, Mario S. Me- 
nocal, tenía entonces muy pocos años de edad. 
El tren avanza y atraviesa San Isidro y Los Alga- 
rrobos y ya estamos de nuevo en la provincia de 
Matanzas. 

Nos desmontamos frente al Australia y somos 
llevados a la residencia del caballeroso adminis- 
trador Sr. Mario Páez, y nos acompañan a los jar- 
dines, que son un trasunto de los de Granada. El 
hall de la casa es digno de un munificente palacio. 
El P. Vilarrubla nos lleva a la alcoba donde na- 
ciera el cubano ilustre honorable general Mario 
G. Menocal, quien al correr de los años había de 
verse investido con la primera magistratura de la 
república de Cuba, y esta histórica habitación la 
conservan intacta los dueños del Australia en tri- 
buto al digno y pundonoroso jefe del Estado. Des- 
pués somos llevados a la huerta: coles gigantes, 
lechugas, alcachofas, cardos, cebollas, pimientos, 
tomates, ¡qué huerta! 



70 CARLOS MARTÍ 

Jagüey grande. 

Nos despedimos y seguimos a Jagüey. El pres- 
bítero Vilarrubla goza de todos los afectos y de to- 
dos los prestigios y de la más unánime estimación. 
Al paso es saludado por todas las familias con ca- 
riñosas demostraciones de afecto. Es también ver- 
dad que posee todas las cualidades de un buen sacer- 
dote. En otra oportunidad pondremos en orden 
nuestras notas y le dedicaremos un tributo. Baste 
decir que se la ve riente, pletórica de vida y de 
bienestar. Es progresista. Posee medula agrícola y 
medula comercial. Saludo a los jagüey en ses en la 
persona de su culto y afectuoso párroco. Mi padre 
y yo estrechamos efusivamente las manos que ca- 
riñosamente nos extienden y tomamos el tren que 
ha de conducirnos a la Habana. 

Regreso. 

Desfilan por delante de nosotros Crimea, Tó- 
mente y Pedroso. Ha llovido; las hojas de los pla- 
tanales y cañaverales lucen esmaltadas. El goterío 
tiene vibraciones luminosas. El terreno es fértil y 
el paisaje es bello. En Navajas tomamos el tren 
ascendente. Edén Park, Güira, Bolondrón, don- 
de saludamos al culto alcalde Sr. Tore Albistur y al 
ilustrado párroco P. Faus. Unión, Palos, Jobo y 
San Nicolás, y una infinidad de cañaverales que 
la brisa hace palpitar en infinitas ondulacio- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 71 

oes. Los ingenios son . tributos al trabajo nacio- 
nal. Güines. Nos trasladamos al tranvía eléctrico. 
Vemos una vieja ceiba tres veces centenaria. Es 
la hora del crepúsculo y la campana de la iglesia 
de un pueblo de la línea suena la salutación an- 
gélica, tranquila y prolongadamente... Inclinamos 
la cabeza. 

Estamos de nuevo en la Habana. En ocho horas 
escasamente hemos hecho el viaje desde la penín- 
sula de Zapata a la Habana, desde los inexplorados 
territorios de la Ciénaga a esta colmena laboriosa 
de la Habana. Es de noche cuando llegamos a la 
Terminal. La visión de colores múltiples de los 
tranvías se renueva. Automóviles, luz, animación, 
vida. Es la Habana que pasa. 



TERCERA PARTE 



A LAS REGIONES DEL AZÚCAR 



Hacia el Este. 

De nuevo en la Habana, y en la estación Ter- 
minal, tomamos el tren nocturno de la línea cen- 
tral. El tren inicia, pausada y ceremoniosamente, 
su marcha de Occidente a Oriente. Se complace en 
que los pasajeros den su adiós de despedida a la 
■Habana y en que puedan contemplar las bellezas 
lumínicas de Regla, Casa Blanca y de los elevados, 
cuyos centenares de luces se reflejan en la bahía. 

El tren avanza sobre un semicírculo que forman 
los rieles desde Luyanó hasta Regla, con una mar- 
cha moderada, y a las ventanillas de los coches dos 
asomamos casi todoslos viajeros a encantarnos con 
el efecto nocturno. La celeridad es mayor. El tren 
va adquiriendo energías. Parece como que se da 
cuenta de que la jornada es fuerte, dé que la dis- 
tancia que tiene que salvar es importante y que le 
dan poco tiempo para salvarla; parece como que se 
da cuenta de su responsabilidad, y 

en marcha rauda surca la vía... 



76 CARLOS MARTÍ 

Los pasajeros abandonan las ventanillas y se 
disponen a tomar posiciones y a adoptar actitudes 
de emigrantes. En el pullman algunos rezagados 
seguimos contemplando los festones y los arabes- 
cos mágicos que los árboles y los arbustos proyec- 
tan en la oscuridad, gracias a la luminosidad de 
una esplendorosa luna llena. Todo está en calma. 
Todo está en reposo. EL paisaje parece todo igual. 
Tiene tintes fantásticos en determinados lugares y 
tintes sombríos en otros. 

—¿El billete? 

Es el conductor que nos saca de nuestra con- 
templación. Seguidamente, el camarero se presenta 
a preparar las camas. 

La provincia de Matanzas. 

Llegamos a la hermosa estación de Matanzas. 
Hacemos alto. Consultamos nuestras notas. La 
provincia cuenta con 270.513 habitantes, sobre un 
área de 8,444 kilómetros cuadrados; la provincia 
de Matanzas es bella entre las bellas y tiene bien 
sentada su fama de cultura. 

MataDzas cuenta con un Instituto de segunda 
enseñanza, una Escuela azucarera y Obispado. La 
Biblioteca pública de Matanzas es rica y una de las 
más frecuentadas. La salubridad pública es buena; 
desde hace años no- se registran brotes epidémicos. 
La mortalidad fluctúa entre 15 y 16 por 1.000. 
Puedo añrmar que existe un soberbio Hospital ci- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 77 

vil, una quinta muy moderna, que pertenece al 
Gasino Español, la que visité en "compañía del 
ilustre español D. José María Pérez, y algunas 
clínicas particulares. 

La temperatura máxima no pasa de 35° y la mí- 
nima nunca lia sido inferior a los 6 o C. en estos 
últimos siete años. Casi todos los terrenos de la 
provincia de Matanzas son calcáreos, del período 
terciario y cuaternario. Hay algunos yacimientos 
de.asfalto, de cobre y algunas salinas; algunos ma- 
nantiales de aguas sulfurosas y buenos baños en 
Martí y en Cárdenas. Son muy fértiles sus terrenos 
y sus valles exuberantes. Es célebre el hermoso 
valle de Yumurí. La caña de azúcar es magní- 
fica, la superior y principal riqueza de la región; la 
industria ganadera, las plantas textiles y las aves 
de corral son importantes fuentes de riqueza. 

En la provincia se dedican también a explotar 
los montes para producir carbón vegetal. 

Hay gran variedad de aves terrestres y acuáti- 
cas; muchos saurios. Junto a Matanzas existen 
las Cuevas *de Bellamar, famosas por sus hermosas 
estalactitas calcáreas. Las industrias principales 
de Matanzas, después de la del azúcar, son la fá- 
brica de jarcia, una fundición y otras muchas. Los 
jornales son altos; de 2,25 pesos diarios el jornal 
de los peones y de 3 a 5 pesos los demás. 



78 CARLOS MARTÍ 

En marcha. 

Me dirijo a acostarme, pues el tren se ha puesto 
de nuevo en marcha. 

Cuando abro los ojos .ya hemos cambiado de 
Compañía ferroviaria, de la amable Empresa de 
los Ferrocarriles Unidos hemos pasado, en una 
Doche, a la no menos amable de la Cuba C.° Sin 
molestar al pasajero, sin que se le llame, sin que. 
se le pidan los billetes ni se le perturbe el des- 
canso, se hace el cambio de empleados ai llegar a 
Santa Clara en la breve y natural parada corres- 
pondiente. 

— ¿Dónde estamos? — le pregunto al camarero. 

— En Placetas del Sur. 

— ¡Caramba! Tan en calma como parecía ano- 
che que en este tren se tomaba el viaje, y en menos 
de diez horas ha atravesado una parte de la pro- 
vincia de la Habana, toda la espléndida tierra ma- 
tancera y una principal parte de la región villa- 
reña. ¡Cómo se bebe las leguas este tren! 

— Va a su hora, señor— nos informa el'camarero. 

Una magnífica claridad inunda el vagón. Todos 
los pasajeros, dejando la cama, van a hacer su aseo 
y su arreglo en el magnífico cuarto-lavabo. 

El camarero, solícito, sirve el cafe a cada uno' 
de los viajeros, y de nuevo a las ventanillas, dedi- 
cados a la admiración de un paisaje siempre bello 
y siempre nuevo... 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 79 

Haciendas, fincas, prados, conucos, cañaverales, 
vegas, montes, desmontes, pueblos tendidos a lo 
largo de la línea, consistentes en dos líneas de 
casas, como si fueran una doble hilera de golon- 
drinas arrollándose... 



La provincia de Santa 
Clara. = = = = = 



Estamos atravesando la provincia de Santa Cla- 
ra, que tendrá unos 21,141 kilómetros cuadrados. 
En mi cartera consta que cerca de Placetas se ha 
encontrado oro, y en distintos lugares de la pro- 
vincia hay también cobre, hierro, manganeso, sa- 
linas, asfalto y nafta; que.hay varios manantiales 
sulfurosos y ferruginosos: del Bija, de Amaro y 
otros; que se explotan muchas clases de maderas 
y hay una gran producción agrícola; que los culti- 
vos principales son la caña de azúcar, el tabaco, el 
café y los frutos menores; que la industria pecua- 
ria y la apicultura son también importantes; que 
en Caibarien y en la costa de Sagua se pescan es- 
ponjas muy finas, y que en la provincia hay gran- 
des oportunidades en la agricultura y en las in- 
dustrias. 

La temperatura más elevada de Santa Clara, en 
los últimos diez años, ha sido de 34° C; en Cien- 
fuegos ha llegado hasta los 35,2° C; en Caibarien 
hasta 35° C. . 

La mortandad es baja, y desde el 1 1 por 1.000., 



80 CARLOS MARTÍ 

en la cabecera de la provincia, llega hasta 16,19 
en Ciñientes, 16,78 en Cienfüegos, 17 en Palmira 
y 18,39 en Trinidad (máxima). La población total 
de la provincia de Santa Clara es de 569,416 ha- 
bitantes, siendo, por tanto, la más poblada des-, 
pues de la de la Habana. 

En Santa Clara hay un Instituto de segunda en- 
señanza y un buen Observatorio Meteorológico, y 
Cienfüegos es Sede de Obispado. Bajo en Zaza. 

La Canción del bien en 
los ingenios. = — ==; = 

El sol cae a plomo... El sol, un sol pleno, de 
verano anticipado, quema el paisaje. La sequía se 
prolonga y el sol es un castigo para los sentidos, 
pero no lo es para las faenas del ingenio, puesto 
que no cesa de moler caña, de fabricar azúcar. Los 
hombres desafían al sol indómito, y en su holo- 
causto le florecen las perlas del sudor que va cho- 
rreando la piel atezada, sudor que el sol con sus 
rayos colorea de oro y fortalece en salud. Me sien- 
to a la sombra de un laurel. De unas entrecruza- 
das cañas bravas que están a mi vista cuelga una 
mata, colocada a la sombra de los bambúes para 
que jueguen los niños de la residencia del admi- 
nistrador. De Zaza del Medio he venido a Tuinucú. 

En el ingenio Tuinucú se trabaja, se trabaja 
mucho, pero mi impresión es de que se vive 
una vida feliz. Los rigores del sol son dulcifica- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 81 

«dos por los jardines y los lugares sombreados; los 
rigores de la vida lo son por el cuidado paternal 
de los dueños de la finca, y los rigores del trabajo 
son también dulcificados. por la confraternidad que 
se respira. Entre las sombras del parque, me diri- 
jo al Círculo o Liceo de Tuinucú. El pájaro hace 
resonar su canto en el aire sofocante, cantándole 
al calor. Son las tres de la tarde. El ambiente ale- 
targado del medio día va cediendo a la brisa. Res- 
piremos. 

Penetro en el Liceo. Me encuentro ante una nu- 
trida reunión de señoras y señoritas. Auditorio 
inesperado, ¿no es cierto? No las ha detenido la 
laxitud de la hora, ni contenido el calor exaspe- 
rante, ni han dado importancia al sopor de plomo 
del medio día. 

Estas señoras y señoritas, tan nobles como gen- 
tiles, se reúnen dominicalmente para acordar la 
manera de acudir en socorro de las calamidades 
que sobrevengan a la comarca, organizar actos 
de caridad y tratar de la celebración de fiestas so- 
ciales; para deleitarse con la lectura de bellezas 
literarias— especie de concertaciones — , para cele- 
brar concursos, y no de ojos ni de bocas seducto- 
Tas, sino de jardines y de huertas y señalar los pre- 
mios para los concursantes.. . He olvidado el calor, 
lo confieso, he olvidado que el sol corroe la tierra 
como un ácido y he experimentado otra clase de 
bochorno al ver cómo un gran número de damas 
y da mitas no se han arredrado en hora tan fuerte 



82 CARLOS MARTÍ 

y se han reunido para hacer bien, cuando yo me 
sentía vencido y buscaba donde descansar a toda 
comodidad... 

Es presidenta la señora Isidora Rionda, de pre- 
clara estirpe asturiana, y a quien llaman todos, vie- 
jos y jóvenes, la «madrina», por las bondades que 
atesora y por los jóvenes que ha apadrinado y están 
cursando estudios. Procuro la oportunidad de de- 
partir con la presidenta, señora Isidora Rionda. 
Me acerco a ella una vez terminada la junta, y le 
presento mis respetos. Tiene aspecto de gran dama 
y exterioriza la hidalguía hispana en todos sus 
gestos, en sus frases y en su mirada. Es tan no- 
ble su arrogancia, tan delicadas sus maneras y 
exhala tan poderoso perfume de distinción y de 
bondad, que atrae desde el primer instante. Suma 
lealmente las más efectivas simpatías. Su palabra 
bienhechora es un rasgo de esperanza. Es modesta 
y dlesafectada . Digna, sin ser altiva; posee una 
dulzura de carácter tan exquisita, y una ternura 
y sensibilidad tan delicadas que inspira los mayo- 
res afectos y los respetos más profundos. 

Guando después de una leve inclinación me des- 
pido de la señora Isidora Rionda, alguien se acerca 
y me dice: — Es una santa, sus costumbres dentro 
del hogar de los Rionda, este hogar que es ejem- 
plo de virtud y de laboriosidad, son patriarcales. 
Tuinucú está enlazado a la historia ejemplar de la 
familia Rionda. En los cinco ingenios de azúcar 
de los Rionda y en losde la Cuban Cañe se trata muy 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 83 

bien a los trabajadores nativos y a los españoles. 
Se les cuida, se les atiende, se les mima. La lite- 
ratura estimulante de Samuel Smiles tiene en esta 
familia una copiosa fuente. La fama de la caridad 
de doña Isidora llega a todas partes. Aquí en Tui- 
nucú pasó su juventud y en Tuinucú está viendo 
llegar su atardecer circundado de amor y de 
bienestar. En toda esta comarca se la conoce por 
la «madrina», y es que esta noble española, esta 
bondadosa asturiana, ha sido y es para los des- 
graciados la blanca aurora que rasga las tenebro- 
sidades de una noche de necesidad y de desespe- 
ración. 

Por el cielo de la tarde desfilan, rápidas, algu- 
nas nubes blancas, muy blancas, que cuando cru- 
zan sobre un rayo del sol poniente toman los co- 
lores más bellos y encantadores. La mirada se va 
hacia los cañaverales que forman horizonte. Me- 
nos mal si dan origen al bienestar, a la riqueza y 
al amor al prójimo. La brisa es deliciosa. La hora 
es inefable, los montes de las lejanías están adqui- 
riendo tonos tan profundos como intensos e invi- 
tan a la meditación. Hasta el batey llega el eco 
de la canción de las cañas, «que al columpiarse, 
gimen — al pie de las montañas»— esa canción de 
bien, de filantropía y de caridad que une a los 
corazones cubanos y españoles. 



84 . CARLOS MARTÍ 

Hacia Camagüey. 

Tomo de nuevo el tren. El río Zaza ameniza el 
paisaje. Todos los viajeros se asoman a la venta- 
nilla para ver el enorme tajo del río, y admiran 
sus encantadoras y fértiles riberas. 

El tren avanza. Ya hemos pasado Jatibonico. 
Ya estamos en la región camagüeyana. Camina- 
mos entre inmensas fajas de cañaverales que hacen 
horizonte. 

El tren avanza férreo y pujante 

y él sol de mediodía cae sobre los campos en olas 
de fuego. El bochorno castiga a todos los viajeros. 
Lía calma es absoluta. Es la hora más pesada del 
viaje... 



y en el avance rudo y violento 
casas y árboles pasan voiando. 



Llegamos a la animada estación de Camagüey 
a las doce del día. Bien se necesita de un descanso 
para los entumecidos miembros y de una repara- 
dora comida para el debilitado cuerpo. El tiempo 
es escaso y apenas si se considera suficiente para 
picar en la diversidad de platos y hacer un comen- 
tario sobre la guerra europea. Una muestra de 
buen sentido y hasta de buena educación es que 
nadie se siente estratégico, todos piden noticias 
y más noticias. El pasaje elogia el cómodo tren, 



EL PAÍS DE LA JRIQUEZA 85 

que es un testimonio de lo bien que la Cuba C.° 
cuida de sus líneas y de su material y del confort 
del pullman. La inspección es constante. 



La provincia de Gamagüey. 

En Gamagüey hacemos alto para comer. Cama- 
güey es la provincia menos poilada, 154.567 ha- 
bitantes sobre una superficie de 26,098 kilómetos 
cuadrados y es rica por sus minerales, habiendo 
yacimientos de hierro magnético, hacia la Sierra 
de Gubitas, de cobre, de hemanita, salinas, oro, 
etcétera. Un amigo mío que me espera en el 
paradero, me dice que la riqueza principal de la 
provincia de Gamagüey consiste en los abundan- 
tes pastos de sus terrenos fértilísimos que alimen- 
tan a más de 995.000 cabezas de ganado vacuno 
y unas 95.000 de ganado caballar, mular y asnal. 
La industria pecuaria es susceptible de ser amplia- 
da y mejorada, habiendo aún extensas regiones no 
cultivadas y otras en donde las razas del ganado, 
por falta dé una selección inteligente, no producen 
lo que pudieran producir. Se fabrican buenos que- 
sos y mantequillas, y muchos nos son ofrecidos 
en la estación, 

La industria forestal puede fomentarse bastan- 
te, pues durante el viaje se atraviesan bosques 
grandes. 

La provincia produce azúcar en extraordinaria 



86 CARLOS MARTÍ 

cantidad, tabaco, cera y miel de abejas; tortugas, 
careyes y esponjas en las costas, y aguas minera- 
les y medicinales en los montes, etc. Su puerto es 
Nue vitas. Son muy importantes también Morón, 
Jatibonico y, sobre todo, Ciego de Avila, la zona 
de los mayores y mejor cuidados ingenios. La Cu- 
ban Cañe tiene magníficos ingenios. 

Además del Instituto de segunda Enseñanza 
hay un buen Colegio de los PP. Escolapios en la 
capital y magníficas escuelas públicas sostenidas 
por el Estado. Es Sede de Obispado. 

Las condiciones de salubridad de la provincia 
son inmejorables. La mortalidad por 1.000 habi- 
tantes es de 11 a 12 en la actualidad, habiendo 
llegado en años anteriores a un máximum de 
19,25 por 1.000. La temperatura máxima es de 
36° C, aproximadamente. La vida en Camagüey 
es más barata que en muchos otros puntos de la 
república y los jornales son buenos; continúa fo- 
mentándose la creación de ingenios de azúcar, 
no adelantando más debido a la escasez de brazos. 
Hay muchos bosques. Camagüey ofrece verdade- 
ras oportunidades para hacerse rico. 

Hacia Oriente. 

Me dirijo de nuevo al sleeping y avanzamos por 
entre los talleres de la Cuba C.°, y sale al campo de 
nuevo 

«la bestia loca que ya rugiente, 

dominadora y omnipotente», 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 87 

< por entre llanuras, potreros y sabanazos; ya cerca 
*él Jobabo, línea fronteriza provincial, se nos cam- 
bia el paisaje. 

¡Cocos de agua! 

Antes, en Martí, hemos efectuado la separación 
de los viajeros; unos a Bayamo y a Santiago, y 
otros a Holguín y a Antilla. 

— ¡Cocos de agua! ¡Cocos de agua! 
" Se adelanta un hombre fornido, ancho de espal- 
das y de cabeza gallarda. Está blanco en canas y 
tambiéu es blanco su pobladísimo bigote, que hace 
resaltar más lo terso de su piel. Parece un hombre 
joven y vigoroso que haya encanecido temprana- 
mente. Y es que, por él contrario, es un hombre 
anciano, bien conservado. Usa un sombrero de 
yarey, de gran tamaño y ostenta un machete en el 
cinto... Su continente es airoso, franco y noble. 

— Buen hombre, un coco — nos dice. 

Habla, y al hablar, asoma su acento catalán. 

^—¿Reside usted aquí? 

— Tengo una fmquita aquí cerca, pero este año 
la seca nos ha causado mucho daño. 

— ¿Y su familia? 

— Toda está en casa, en la finquita. ¿Quiere us- 
ted pasarse vun día con nosotros? ¿Ve usted aquella 
guardarraya?... Pues por allí se entra. 

Tomamos los cocos, cuya agua es un bálsamo 
para las castigadas gargantas y para el cuerpo, y 
seguimos nuestra ruta. 



88 CARLOS MARTÍ 

Pinceladas. 

Entramos en Bartle. No hay tantos canadienses 
como en otra época; pasamos junto a la olvidada 
Victoria de las Tunas; atravesamos por entre la> 
dos hileras de casas de Mir; las grandes plantacio- 
nes de yuca de la Rioja matizan el paisaje; los- 
maizales y los platanares de Maceo rompen la mo- 
notonía del monte: el Pasón, San Pedro y el ramal 
de Holguín, cuyos empleados son superiormente 
amables. 

El ramal de Holguín es delicioso, interesante y 
encantador. 

Los yareyes., 

Hemos atravesado un campo de yareyes. Es ori- 
ginal. ¿Son abanicos, son parasoles o son cálices? 
En una legua de extensión se abren los yareyes 
coquetonamente para encanto del viajero. Dejamos 
los yareyes. Los árboles, de un verde nuevecito, se 
abren como parasoles de esmeralda clavados en 
tierra. La tierra es ondulosa. Se ven frondosos yu- 
cales, maizales opulentos, árboles copudos y rumo- 
rosos... El maíz rinde dos cosechas al año. 

— Mira el Cerro de la Cruz, míralo — me dice 
jubilosamente mi amantísima esposa, compañera 
adorable, que. nació en Holguín. Y la sobria Hol- 
guín, mitad ciudad y mitad jardín, se extiende al 
pie de un cerro, jovial, risueña y satisfecha de su 
situación, halagada por su delicioso clima... 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 89» 

Descendemos del tren, tomamos un coche de 
entre los innumerables que se encuentran junto a 
la estación, y entramos por la recta calle de Maceo, 
que es noble con el viajero, pues no es tortuosa, 
sino que de un extremo a otro se domina hasta 
donde termina: la ciudad de Holguín es la de tra- 
zado más moderno de Cuba. Tiene un brillante 
porvenir. 

El descanso ha sido reparador. Ni el estrépito de 
los" carros, ni coches, ni la trepidación de los tran- 
vías, ni el voceo de los periódicos, me han inte- 
rrumpido el sueño. Me levanto y me dispongo a. 
trabajar. 

La sinfonía del agna. 

El espacio se nubla y el cielo toma un color 
plomizo. Es la lluvia que viene. ¡Qué alegría! Sólo 
se oyen exclamaciones de júbilo. El agua que es 
vida, el agua que es salud, el agua que es riqueza, 
viene... Todos la esperan. El monte, el campo, la. 
ciudad... La tierra absorbe el agua con deleite, 
con anhelo. El aguacero es formidable, pero aún 
le parece poco al suelo y no quiere perder ni una 
gota. Y cae la lluvia a chorros, y junto con el agua 
cae algún granizo que no hace daño. El trueno no^ 
espanta, la claridad del relámpago no es sinies- 
tra... ¡Hacía tantos meses que no llovía! Ahora 
apagarán su sed las plantas, los árboles, los culti- 
vos, el ganado, la ciudad sedienta... Nada tan her- 



90 CARLOS MARTÍ 

moso como la cadencia de la lluvia, después de 
seis meses de sequía; nada tan encantador como 
la sinfonía del agua que cae... Son millares de 
seres que la oyen como salvador ritmo... 

El trueno se retira entre los cerros, seguido de 
nubes negras; las calles se escurren deslizando el 
agua que les queda calle abajo; los aleros de las 
casas gotean; las plantas se sacuden y la tierra 
exhala el perfume de tierra mojada cuando dejo mi 
casa de la calle de Maceo. 

—Antes nos daban 100 plátanos por 15 centa- 
vos, y ahora, con motivo de la seca, han subido a 
1,20 pesos el 1 00 de plátanos. ¿Bajarán nuevamente 
de precio? Sería el mejor iris de paz que podría pre- 
sentársenos, pero aún ha llovido poco. En la zona 
<le Holguín se están construyendo muchos inge- 
nios. Se deja a Holguín en la hora en que el sol 
desciende solemnemente a los abismos sin fondo, 
como custodia majestuosa por detrás de los ergui- 
dos Cerros de la Cruz v del Fraile. . . 



Hacia Santiago de Cuba. 

Al hacer un alto frente a Livingston — paradero 
-de ferrocarril que sigue al de Cacocum — los últi- 
mos desmayos de la luz nos acompañan. . . Las nu- 
bes se han desvanecido.. . Las estrellas comienzan a 
posesionarse de sus puestos y cielo y tierra pare- 
cen un desierto de oscuridad, un vacío sin lími- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 91 

tes. No se ve nada. Es inútil que nos asomemos a 
la ventanilla del tren. 

Bajo las frondosas yaguas 
están a sus anchas los grillos, los chipojos y los cocu- 
yos... 



Carnaval en agosto. 

Hemos llegado a Santiago de Cuba. Un sinnú- 
mero de comparsas carnavalescas y mascaradas 
desfilan por delante de nosotros... 

—¿No estamos en agosto? 

— ¡Sí! hoy es el último día de carnaval, el bu- 
llicioso día de San Joaquín. 

Y desalan pintorescas tumbas francesas y exóti- 
cos mamarrachos que un alcalde muy patriota y 
muy amante de Oriente, Emilio Bacardi, ex sena- 
dor, hombre de superior entendimiento y de pat- 
riotismo superior, quiso proscribir de las costum- 
bres. Santiago de Cuba está animado, parece como 
que festeja el alza de los azúcares que en los últimos 
tiempos ha enriquecido a multitud de firmas co- 
merciales de Santiago. 

£1 calor. 

Unas horas de bochorno nos castigan, pero ya 
ue las nubes viene el agua que refresca los cam- 
pos, que refresca la ciudad y que mitiga los rigo- 
res del verano. La lluvia, con sus 'hilos de plata, 



92 CARLOS MARTÍ 

hace presentir un bienestar inefable, y de las veci- 
nas montañas viene un aroma de frescor y de Na- 
turaleza. He ido a Vista Alegre con un conse- 
cuente amigo, Jaime Sans, tan espontáneo como 
jovial y caballeresco. La hierba está mojada, sobre 
las hojas de los arbustos tiemblan las gotas de 
agua rezagadas; las copas de los árboles se ven 
abrillantar; la tierra ha -bebido con ansia de se- 
diento el agua bienhechora; los bambúes se incli- 
nan como rindiendo un homenaje a la lluvia; los 
mangos de opulento follaje se agitan con júbilo, sa- 
cudiéndose en virgiliano juguete o lanzándose 
gotas de una hoja a otro hoja; las montañas lucen 
espléndidas, amables, limpias, renovadas, y todo 
es contento, porque la lluvia ha apagado los ardo- 
res de una sequía que había acabado con todo. 

Y en medio de la satisfacción que Natura expe- 
rimenta, porque cuenta ya con suficiente agua para 
reparar sus energías, los habitantes de la ciudad 
de Santiago de Cuba se ven servidos de agua por 
medio de un cuenta gotas. 

£1 imperio de la caña de 
azúcar. = = = = = = 

Es una hora sumamente grata la del ascenso 
del tren — o sea la de su salida con rumbo a San 
Luis — por entre las montañas que embellecen 
Guabitas, Boniato, San Vicente, Dos Bocas y 
Cristo. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 93 

Unas nieblas sutilísimas como manto de virgen, 
y vaporosas como un sueño, nos dejan al descu- 
bierto magníficas montañas, espléndidos paisajes, 
altares de palmas, valles en miniatura y hondo- 
nadas amables, alfombradas de entrelazados rama- 
jes. La niebla se retira a medida que ascendemos 
y nos muestra lo que es el color, lo que es la be- 
lleza... No hay viajero que no abra desmesurada- 
mente los ojos, como queriendo que perdure en su 
retina la visión esplendente de la admirable flora 
tropical, y recibe como un bálsamo vibrante, como 
consuelo purísimo, la admirable vista que Natura 
ofrece desde su trono de montañas... 

Ya en Morón, se extiende ante nosotros una 
placentera llanura. Es para la vista un descanso. 
Cambiamos de tren en San Luis. Partimos a los 
breves minutos. 

El monte está transformándose en cañaverales. 
El verde alegre y vanidoso de la caña se extiende 
día por día, como persiguiendo el verde oscuro y 
modesto de los montes. Pasamos por encima del 
Guaninicun, que trae un fuerte caudal de agua 
enturbiada. Ha llovido en la sierra. El panorama 
es espléndido; a la derecha la gran Piedra, cumbre 
dominante de la línea de montañas del Caney y 
Ramón de las Yaguas; a la izquierda las sierras de 
Mayarí Arriba, que la diafanidad de una luz solar 
intensa hace ver las alturas de las montañas como 
si fuesen festoneadas de pinos, y en los montes 
suavemente ondulados por donde el tren nos lleva, 



94 CARLOS MARTÍ 

se ve la manigua matizada por multitud de palman 
que han sido heridas por el rayo, totalmente lim- 
pias de pencas y con sólo el cogollo a manera de 
aguja o de alabarda, signo de dominio o de honor. 

Entramos en terrenos de Guaninicun y la na- 
turaleza se ofrece más interesante. El terreno for- 
ma jibosidades, se enmóntaña, y las selvas van 
mostrando su imperio tupido e impenetrable. Las 
hondonadas son más profundas, la manigua más 
tupida y el monte es más ñrme. De vez en cuando 
algún caserío, y de tarde en tarde, algún rancho, 
algún Conuco de maíz, algún corral de gallinas, 
que indican la presencia del hombre agricultor. 
La mayoría de los residentes en estas comarcas 
son negros; sus ranchos están bien cuidados, los 
platanales y los maizales proclaman que son hom- 
bres de trabajo, que son hombres de los montes, 
que con su sudor y con su esfuerzo obtienen de la 
tierra el sustento para los suyos. Y allí viven feli- 
ces e ignorados, luchando a brazo partido con la 
exuberancia, con la invasión de las plantas, de los 
arbustos, de los árboles, de las malezas y de la 
hierba. 

Al salir de Jurisdicción , la montaña se ve 
adelantar hacia el tren.. ¿Irá a interceptarle el 
paso? Ya Belona está al pie de las sierras y en me- 
dio de una gran exuberancia forestal se destacan 
coquetones chalets. Extensiones de maDgos, de 
guásimas, de mamoncillos; extensiones de montes 
vírgenes, verdaderos tesoros de maderas precio- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 95 

sas... Continuamos el viaje entre monte firme. El 
monte puede más, que el hombre. Los conucos, 
los platanales, los yucales, las hortalizas, no pue- 
den estar muchos días limpios: el monte extiende 
su imperio y hasta- las casas las acosa y las envuel- 
ve. Al salir de Manantial pasamos por encima 
de un puente de acero, que está a muchos metros 
de altura sobre el nivel del río, y hacia el fondo 
se adivina 

una poza cristalina 

de verde bambú cubierta. 

Ya estamos próximos al espléndido llano der 
Guantánamo. Vacas, potros, cerdos y gallinas, pe- 
rros... nos indican que vamos entrando en comar- 
cas más pobladas. Cuneiras, Tiguabos, Sempré... 
A la izquierda se yergue Monte Roux y Monte Lí- 
bano, con sus treinta leguas de montañas vírge- 
nes donde «la mano del hombre nunca ha puesto 
el pie», como diría Gedeón. > 

El inmenso anfiteatro del llano de Guantánamo 
se está disponiendo a una formidable zafra. Los 
precios del azúcar han alentado a todos, a colonos 
y hacendados. Dicen que la tierra está cansada y 
que hay que ir al monte a desmontar; pero la tie- 
rra del llano está interesada en demostrar una vez 
más que le es fiel y leal al hombre que trabaja y 
que sabe darle su esfuerzo a cambio de su feracidad 
milagrosa. 



96 CARLOS MARTÍ 

Donde nace el color. 

Estoy frente a la gran cuna de la aurora, donde 
nace el color, donde nace ía purísima luz solar.. . 
Pero ha amanecido nublado. Mis deseos de disfru- 
tar una vez más del Color de la Belleza, frente a 
frente a Oriente, al Este franco, se ven defrau- 
dados... . 

— Al tren, pues — me digo — . No hay mal que 
por bien no venga. Así el sol no nos castigará en 
el camino. Es ventajoso viajar en un día nublado,' 
que el bochorno es menor. 

No lo pienso más. He terminado mi labor y, ni 
corto ni perezoso, me dirijo a la estación del ferro- 
carril... No hago como el poeta que decía: 

Cuando dejo mi faena, 
mi hamaca cuelgo, bien mío, 
del techo de mi bohío... 

sino que cuando termino una faena en seguida me 
dispongo a eomenzar otra. Es uno de los rasgos 
distintivos de mi carácter. Me viene a saludar el 
jefe del departamento de Botánica de la estación 
agronómica de Santiago de las Vegas y me informa 
que ha realizado una excursión por los montes de 
San Andrés, Yateras, la Juba y otros. Y han en- 
contrado en las Cuevas, Monte Verde y otros luga- 
res, a 857 pies sobre el nivel del mar, unos noga- 
les espléndidos, cuyo fruto es igual a la nuez 
europea. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 97 

El árbol del nogal que aquí se encuentra es casi 
negro y superior, y la hoja y la corteza son igua- 
les a las de la generalidad de los nogales. También 
iba en busca, el notable botánico, de un olivo que 
ha arraigado en la finca Jagüey. Un olivo que 
ha dado aceitunas es cosa extraordinaria y bien 
merece la pena que se le dedique la atención, pues 
esto prueba que en la flora de esta región hay plan- 
tas peculiares de otros países. 

Entonces nos extendimos a hablar de los melo- 
cotones y de las uvas y de las fresas que se cose- 
chan en no muy grande cantidad en Santiago de 
las Vegas. 

Cultívese el propio jardín. 

¿No sería mejor «cultivar el propio jardín», o 
sea procurar acrecentar la riqueza frutera nacional, 
fomentando el cultivo, selección y mejora de los 
mangos, del mamey, de los nísperos, de la pina, 
úel plátano, de la naranja, etc.? Ya el mango no 
es el alimento del pobre, como fué en otro tiempo, 
pues el'adquirir un mango de Santiago de Cuba o 
una pina blanca del Caney en la Habana cuesta 
más que lo que cuesta una pera de California. 

Guantánamo nada en oro. Los campos de caña 
son un venero de riqueza. 

Los cosecheros de caíe están preparando sus 
campos y van a iniciar sus faenas en la próxima co- 
secha; y no obstante, algún cafetai ha pasado a 
ser cañaveral. 



98 CARLOS MARTÍ 

La sultana de Oriente. 

Guantánamo es una población de construcción 
y de espíritu a la moderna. Son sus habitantes 
— nativos y naturalizados guantanameros — aman- 
tes de su villa y muéstranse entusiastas por el em- 
bellecimiento y por la mayor preponderancia moral 
y material de Guantánamo. Sienten el orgullo — y 
pueden sentirlo justamente -de ser guantaname- 
ros; experimentan el orgullo de su terruño, que 
tieoe ya todas las cualidades características de una 
ciudad a la moderna. * 

Guantánamo se ensancha en todas direcciones. 
Las casas antiguas son renovadas. Los solares de- 
jan de serlo, para ostentar elegantes construccio- 
nes. En apartadas calles se han construido cómo- 
dos chalets. En las céntricas se instalan estableci- 
mientos exprofeso coDstruídos, establecimientos a 
la moderna, con salones como no los tiene ningu- 
na casa del comercio de Santiago, anchurosos, có- 
modos, elegantes, presentando una completa expo- 
sición de artículos. Se están construyendo costo- 
sos edificios de más de un piso, con lujo y confort. 
Está espléndidamente situada la ciudad del Gua- 
so. La bordea elanchuroso y hermoso río. Y hacia 
los cuatro puntos cardinales se extiende un es- 
pléndido valle, una soberbia planicie, que se inicia 
junto a -las montañas y se desliza hacia el mar... 
En las montañas, la riqueza cafetalera y los 
bosques de maderas preciosas; en el llano, la ri- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 99 

queza de la caña de azúcar y los ingenios salpican- 
do el valle y elevando al aire sus penachos de hu- 
mo; y en el mar, la preponderancia naval ame- 
ricana, que ha contribuido también al mejora- 
miento y renombre de Guantánamo. 

Levántase la ciudad en pintoresco y fértil llano; 
las brisas 4el mar y las de la montaña la embal- 
saman, y la enriquecen su café y su azúcar. Tiene 
ríos que la arrullan y palmares que la dan sombra. 
Es," pues, la sultana de Oriente. 

Vive feliz, contenta y esplendorosa en riquezas 
naturales, bien amada de todos, mimada y ce- 
lebrada de los que van a visitarla. A la feracidad 
de los terrenos, a la acometividad de los capitales 
cubanos, españoles, franceses y americanos; a la 
laboriosidad de sus hijos, a la labor infatigable del 
emigrante y del bracero; a la constancia del cafe- 
talero de las montañas; a las nuevas vías de co- 
municación, terrestres y marítimas; a todo esto se 
debe el presente esplendoroso de Guantánamo. Y 
en Guantánamo se respira un ambiente de frater- 
nidad enaltecedora, que por igual produce bienes 
a los hijos de Guantánamo que a los hijos de otras 
laboriosas, progresivas, nobles e hidalgas tierras 
que han arraigado en la comarca. 

Tiene la villa donde expansionarse, donde re- 
crear el espíritu y ensanchar sus pulmonc > ios 
días que deja libres la labor cotidiana. Las Nin- 
fas, el mitológico, poético y pintoresco lugar, es 
una joya natural que a la villa brinda deleite, 



100 CARLOS MARTÍ 

fresco y horas gratas; el acueducto, los cafetales 
de Yateras, los quince ingenios, a cuyo frente está 
el Central Confluente, y los núcleos marítimos de 
Caimanera y Boquerón, que bordean una parte de 
la anchurosa bahía. Buen número de bellísimos 
lugares tiene la villa adonde ir a respirar a pul- 
món lleno, adonde ir a confortarse o deleitar la 
vista y esparcir la mente y el ánimo, siendo có- 
modo el visitarlos, ya que la ciudad está con tan 
bellos sitios unida, por ferrocarril o por caminos 
más o menos cómodos, que muy pocos kilómetros 
de carretera hasta ahora le han tocado en suerte, 
con grave perjuicio de hacendados y de terrate- 
nientes, de cultivadores de frutos mayores y de 
menores, y hasta de los braceros. 

Son acreedores al más caluroso parabién, a la 
más entusiasta y efusiva enhorabuena cuantos, 
sin distinción de nacionalidad, de raza, de condi 
ción social, de filiación política y de profesión, 
han contribuido ai presente esplendoroso de todo 
Oriente; y de desear es que perseveren para mayor 
brillo y orgullo del departamento oriental y de la 
nacionalidad. 

Por igual, cuantos hayan contri buido,, merecen 
el más entusiasta parabién. 

Es la villa-luz de Oriente, en las horas de la no- 
che, y floreciente villa-progreso en las horas de la 
actividad . 

Regresamos por la misma vía y pasamos sobre 
un puente que consta de tres pisos, de tres monta- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 101 

jes, y los tres de madera, de caguairán, dura y só- 
lida como el acero. Es madera del país. 

Admiramos la construcción del puente sobre el 
Jaibo, que es un puente de 700 pies de largo por 
50 de ancho, construido todo de madera dura, 
de caguairán, de los montes, junto al mismo río, 
no teniendo más que cortarlo, labrarlo y mon- 
tarlo; es una obra notable de montaje; forma tam- 
bién tres pisos y desde abajo, desde el río, parece 
ua -andamiaje monstruoso; ha dirigido la obra el 
ingeniero polaco Piostkowski. Son puentes fuer- 
tes, resistentes, duros, sólidos. Son puentes de fac- 
tura nacional cubana. 



Daña y más caña. 

El tren nos está «reintegrando» al centro de la 
República. Las bandadas de pitirres y negritos ma- 
ñaneros se muestran azoradas al ruido de la loco- 
motora y vuelan en dirección al monte. Nosotros 
cruzamos entre inñiensas extensiones de caña. Pe- 
netramos en el corazón del monte; atravesamos 
el monte y hacemos un alto en Belona, en donde 
la caña se extiende hasta las sierras. Nada más se 
ven rostros contentos. Al llegar a Jurisdicción, 
dejamos el término de Guantánamo, con su espíri- 
tu progresivo y su impulso engrandecedor, y pe- 
netramos en el término de Songo, emporio de fu- 
turas riquezas. 



102 CARLOS MARTÍ 

Seguimos entre campos de caña hasta llegar a 
San Luis. 

El pintoresco término de San Luis de Oriente 
fué, en pasados tiempos, una zona de ingenios de 
azúcar, riquísima, próspera y productiva. Le res- 
tan hoy sólo tres ingenios: el Santa Ana, el Unión 
y el Hatillo, de aquel antiguo emporio azucarero; 
pero ahora se dispone a recobrar su imperio con el 
alza del azúcar. Todo el pueblo está rodeado de ca- 
ñaverales. Es natural, pues, que el Unión y el 
Santa Ana adquieran, año tras año, mayor impor- 
tancia: constante dedicación, administración es- 
crupulosa, cuidadosa e íntegra y mesura en los 
negocios muy plausible, llevan a dichos ingenios 
a un sólido progreso, y a cada nueva zafra son me- 
jorados, por lo que acabarán por figurar en la es- 
cala de los mejores ingenios de esta provincia. 

Al ingenio Santa Ana dio primero su nombre el 
hermoso río Guaninicun, que bordea la finca. 
Tiene medio siglo de vida y ha rendido incesante- 
mente sus zafras anuales, excepto dos años que las 
suspendió durante la guerra. Ascienden a 150 las 
caballerías sembradas de caña que actualmente 
cuenta el Santa Ana. La finca posee 190 caballe- 
rías de terreno: sembradas de caña unas, empotre- 
radas otras y el resto de monte. Recorrimos a ca- 
ballo una buena parte de la finca; cruzamos varias 
veces el Guaninicun, en todas partes anchuroso y 
espléndido, fertilizando extensísima comarca... 
Es una extensión de terreno riquísima, pródiga, 



. EL PAÍS DE LA RIQUEZA 103 

bella, sobremanera bella. El ingenio fué levan- 
tado casi al centro de sus terrenos, habiendo que- 
dado hoy a unos .2 kilómetros del Ferrocarril 
Central, con el que está unido por medio de un 
ramal. 

— ¡Cuánta caña! 

—Y la que nos falta, ver— le informo—. Preci- 
samente ahora es cuando nos dirigimos a la zona 
de la caña: Bañes. 

Por las riberas del Guani- 
nisun y el Cauto. =; = == 

No acabamos de pasar el día en San Luis. Un 
nuevo itinerario de la Cuba C.°, agregado a los an- 
tiguos, permite dirigirse al Entronque Dumois 
— vecino al puerto de Ñipe— a eso de las cinco de 
la tarde. Tomamos el tren y dejamos a San Luis, 
meciéndose entre sus palmeras, y por la ribera del 
Guaninicun nos lleva el tren a buscar la ribera del 
Cauto. Ya que no puedo decir con el siboney: 

«el Cauto surco con mi canoa». 

Me dispongo a contemplar una vez más el pro- 
fundo tajo. No habíamos visto el sol durante todo 
el día; pero a la hora misteriosa del ocaso, como 
si quisiese el sol dar fe de vida en la hora de la 
muerte, se detiene tras de las nubes y casi las en- 
ciende. Se adivina el sol por sus fulgores, y en un 
rasgo de sibaritismo del rey del color, se detiene 



104 CARLOS MARTÍ 

en su hundimiento y difunde color y belleza en to- 
das direcciones, y nosotros, los pasajeros del ferro- 
carril de Cuba, contemplamos la puesta de sol más 
fastuosa, de un sol que se despide en una embria- 
guez de colores, desapareciendo detrás de las sierras 
del Cobre y del Monte Turquino y ofreciéndonos 
un espectáculo de montañas doradas, de árboles de 
prodigio, conmovedor e indescriptible. 

No había pasado mal la tarde. Me habían invi- 
tado a una excursión a caballo por Palmarito de 
Cauto y Paso de la Estancia, a recorrer las costas 
del Cauto... ¡Qué sorpresa! Dos bellas amazonas, 

«rabias cual las sencillas 
y vaporosas hadas de Erín», 

con su revólver al cinto y jinetes — montando á lo 
jockey — en briosos caballos, venían por una de 
las veredas. 

— Son suecas. 

Nos llevan por entre campos de naranjales, a 
una magnífica casa de coquetona construcción r 
pero de un estilo exótico. 

— Son rusas. 

A uno y otro lado de las riberas del Cauto exis- 
ten colonias de familias rusas y noruegas que se 
dedican al cultivo de la naranja, principalmente. 

Siembran naranjas, berenjenas, limones, to- 
ronjas y otros frutos, y les va muy bien. 

Continuo viaje a Alto Cedro. Atravesamos la 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 105 

bella planicie de Bio, y enmedio de la oscuridad 
de la noche, la sierra Mayarí se yergue como un 
fantástico gigante. 

El Central «Boston». 

El Central Boston de la «United Fruit C.°» es 
una finca magnífica que radica en Bañes y tiene^ 
una extensión superficial de 2.771 caballerías, de 
ellas 1 .601 son de la hacienda Tacajó, del término 
municipal de Holguín, y 1.170 caballerías de las- 
haciendas Bío Seco, Muías, Bañes, Retrete y Be- 
rros, del término municipal de Bañes. La casa in-^ 
genio la tiene en el Gayo Macabí, de la hacienda 
Bañes, y toda la finca está dedicada exclusiva- 
mente a caña y potreros, menos cinco o seis caba- 
llerías de frutas cítricas, guineos, café y cacao. En 
la zafra de 1913 a 1914, molió 442.629 carretadas. 
de a 100 arrobas de caña propia y 38.036 carreta- 
das de a 100 arrobas de ajena procedencia; sur- 
tiendo a sus innumerables empleados de sus pro- 
pios almacenes de víveres y ropa, fonda, carnicería, 
oficina, casa-escuela, sastrería, carpintería, herre- 
ría, paradero, almacén de frutos, etc., etc. Cada 
embarque es de 20.000 racimos; se hacen por el 
embarcadero de Bañes, a unos 40 kilómetros. Po- 
see caña y se muele en el Central Boston. Merece- 
visitarse la 'finca, y a aquel que nada entienda de 
agricultura, le llamará poderosamente la atención 
su esmerado cultivo en sus distintas manifestado- 



106 CARLOS MARTÍ 

lies. Por doquiera cacao, café, frutales, flores, et- 
cétera, mangos de Toledo y distintas clases de un 
frutal extenso; un colmenar de más de 300 colme- 
nas en sus cajas modernas, con su casa de labor 
forrada de tela metálica para extraer la miel y 
-otros adminículos para su manipulación. Encanta 
un paseo por estos limpios carreteros y más lim- 
pios campos sembrados. El ferrocarril que hace la 
comunicación y servicios pertenece a la «United 
Fruit» . 

Caña y más caña. 

De Bañes a Antilla y a Ñipe, atravesamos por 
extensas plantaciones de caña. Las extensas planta- 
ciones de plátanos guineos, de la «United Fruit 
C.°», las hemos dejado a nuestra espalda. Se ini- 
cian en los Angeles y acaban más allá del puerto 
de Sama. 

La «United Fruit C.°» es una Compañía emi- 
nentemente frutera. Únicamente se dedica a la 
fabricación de azúcar en Cuba. En Honduras, 
en Kingston, en Costa Rica y en alguna otra 
República posee extensas plantaciones de plátanos. 
Tanta caña en una extensión de más de hora y me- 
dia de ferrocarril, encanta. Desde Antilla se domi- 
na la anchurosa bahía de Ñipe y una gran planicie 
verde se extiende: son cañaverales en producción. 
Las chimeneas del «Central Preston» son como los 
gallardos dominadores de los campos de caña. La 
bahía va a ser encerrada entre cañaverales; el 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 107 

monte se ve acosado por los cañaverales y las po- 
blaciones van a verse sitiadas por los cañaverales. 
Es azúcar, es la riqueza del presente. 



Frente a la bahía de Ñipe. 

Me encuentro en la población que se dispone a 
ser futura ciudad de Ñipe. Antilla acusa higiene, 
vida y riqueza. 

Desde mi celda se domina una parte de la an- 
churosa bahía que, con las de Levisa y Sagua de 
Tánamo, forman la triología de bahías hermosísi- 
mas, originales y espléndidas, que son verdaderos 
emporios de riqueza y orgullo de esta fértil región. 



Hacia Gibara. 

De Holguín a Gibara es un encantador trayecto. 
Se cruza por aguas claras, la zona aurífera; por 
Auras, la zona agrícola; por Iberia y Cantimplo- 
ra, terrenos fértiles entre los fértiles; por Calde- 
rón, la zona de los pastos, y se llega a Gibara, la 
que puede proclamarse asimismo magnífica esta- 
ción de verano, espléndido lugar para bañistas. 

Su costa no la tiene ninguna otra población del 
litoral del Oriente, ni el Camagüey. Es delicioso 
encontrarse al atardecer sentado en alguno de los 
grupos de rocas de la ensenada que da frente a 



108 y CARLOS MARTÍ 

Pueblo Nuevo. Las casas doradas y refulgentes al 
sol, los picachos de los montes de Fray Benito, 
cod nimbos de luz, el mar sin límites, azul, inten- 
samente azul, las olas de la rompiente deshacién- 
dole en cascadas de espumas en su bullicioso cho- 
que con las rocas, lechos de agua aquí, encajes y 
arabescos de espuma allí, peñas tajadas inundadas 
de agua más allá y la línea sinuosa de la costa gra- 
ciosamente perdiéndose en la lejanía... 



Zona agrícola admirable. 

¡Quince días descansando en una espaciosa vi- 
vienda, entre cañaverales y montes! ¡Quince días 
de apacibilidad, de reposo, desosiego! Quince días 
«geórgicos» en una hermosa y soberbia colonia 
del poderoso «Central Las Delicias», en el término 
de Puerto-Padre, tierras adentro, muy adentro, en 
el corazón de la isla, junto a los montes que van 
cayendo a la acción del hacha, del machete y del 
fuego, a ñn de que sus tierras rindan también su 
tributo al Trabajo, a la Actividad y a la Produc- 
ción. 

Vi la corpulenta ceiba 
en las extensas sabanas; 
vi los jobos y los cedros 
en medio de las montañas; 

Seguimos para Chaparra. En nuestra excursión 
nos escoltan las bandadas de cateyes y de tojosas. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 109 

Desfilamos entre caobas, cedros, jigües y pal- 
mares. 

Nuestros ojos están en plena fiesta. Bosques ma- 
tizados por campos de caña. Juguetea el verde cla- 
ro de los cañaverales con el verde oscuro de los 
montes. En ocasiones aquéllos asemejan oasis. 
Atravesamos por hileras de cedros. 



El Chaparra. 

En todo el mundo es conocido el nombre de 
Chaparra. Lugares hay en el extranjero que saben 
que Cuba existe por su tabaco y sus azúcares. 
Al mencionar el tabaco habano, hablan de Cuba y 
de Vuelta Abajo, en donde se cosecha su rica hoja; 
y al nombrarjel azúcar hablan de Cuba y de Cha- 
parra, en donde saben existe la más grande fábri- 
ca de azúcar de caña del mundo. 

Pertenece el Central Chaparra y sus colindantes 
Delicias y San Manuel a la poderosa Compañía 
«The Cuban American Sugar Company» que tiene 
radicados en Cuba, ocho Centrales, que proporcio- 
nan vida cómoda a la juventud, que emplea sus 
actividades en labrarse un porvenir en un medio 
en todo ajeno a la burocracia. 

En las extensas sabanas incultas y espesos mon- 
tes vírgenes que existían en Chaparra antes del año 
1900, se ha levantado una población próspera y 
floreciente, que brinda a su extenso vecindario 



110 CARLOS MARTÍ 

una manera de vivir con arreglo a las necesidades 
de la vida moderna civilizada. En el batey de Cha- 
parra existen más de 600 casas, cómodas y moder- 
nas, dotadas de instalación eléctrica, cuyo fluido 
se toma de la potente planta que posee la Compa- 
ñía en Delicias. En todas las viviendas existe su- 
ministro de agua potable en abundancia, suficiente 
para todas sus necesidades, la cual se reparte mer- 
ced a un acueducto que la Compañía ha construido, 
teniendo instaladas en las casas cañerías y duchas 
para atender a las necesidades y aseo de sus habi- 
tantes, aun de los más pobres. 

La población, tanto la conocida por Pueblo 
Nuevo, como la denominada Pueblo Viejo, está 
alumbrada públicamente por numerosos focos 
eléctricos, además del servicio instalado en cada 
casa. Durante la estación de la seca son regadas 
sus calles y avenidas con potentes carros de riego, 
iguales a los empleados con ese fin ,por la Secretaría 
de Obras públicas en la ciudad de la Habana. 

Cuenta, tanto el batey como sus barrios anexos, 
con varias escuelas privadas costeadas por la Com- 
pañía (casas, material de enseñanza, sueldos de 
profesores, etc.). Así todos los ingenios Centrales 
en Cuba. 

También cuenta Chaparra con una magnífica 
plaza de mercado, cuyo edificio es propiedad de la 
Compañía. 

Hay tres Sociedades de recreo y adorno: ,dos en 
Chaparra y otra en el cayo Juan Claro. Las dos de 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA llí 

Chaparra, una es de personas blancas, Club Cha- 
parra, y otra para personas de color, La Caridad. 
El sostenimiento de ambas está a cargo de sus so- 
cios, habiendo la Administración donado sus res- 
pectivos locales, proveyéndolas gratuitamente de- 
hielo producido por la fábrica de la Compañía. En 
el cayo existe el Club Náutico, aristocrática Socie- 
dad dedicada a regatas, pesquerías y otras clases 
de sport náutico, aunque también se dan en ella 
espléndidas fiestas bailables, de vez en cuando. 
Alma y presidente de este Club lo es el doctor Eu- 
genio Molinet. 

De lo que es la casa-ingenio y departamentos 
del Central Chaparra y de su colindante y herma- 
no más moderno, el Delicias, no diremos nada, 
pues se necesitaría un libro para poder detallar mi- 
nuciosamente todos sus aspectos y grande impor- 
tancia; pero sí vamos a transcribir unos cuantos 
datos numéricos que den una idea de lo que son 
y de lo que representan, que colosos como estos 
dos sólo se pueden describir con cifras. 

El Central Chaparra molió, durante la zafra de 
1905-906, 30.896.858 arrobas de caña, habiendo 
hecho 259.002 sacos de azúcar de caña de 325 libras. 
Este mismo Central ha molido, durante i a última 
zafra de 1913-14, 63.643.893 arrobas de caña que 
produjeron 611 .446 sacos de azúcar de 325 libras. 
Es decir, que en el lapso de tiempo transcurrido 
de 1906 a 1913, ha duplicado las arrobas de caña 
molida y casi triplicado el número de sacos de 



112 - CARLOS MARTÍ 

azúcar envasados, debida esta desproporción entre 
la diferencia de aumento en arrobas y en sacos al 
mejoramiento introducido en la maquinaria de la 
casa-ingenio y la adaptación de los procedimientos 
de elaboración más modernos coDocidos. 

En cuanto al Central Delicias, cuyas chimeneas 
se divisan desde el batey del Chaparra, el aumento 
de producción ha sido más notable en propor- 
ción a que sólo posee dos tándems y el Chaparra 
tiene tres. Durante la zafra de 1911-12 mo- 
lió Delicias 20.933.433 arrobas de caña, con un 
producto de 182.475 sacos de 325 libras. Este 
Central ha molido en la zafra de 1913-14, que 
acaba de terminar, 51.367.4G3 arrobas de caña, 
con un producto de 488.009 sacos de azúcar de 
325 libras. Es decir, que habiendo molido en 1912 
7 5 de la caña molida en 1914, ha producido en 
esta última zafra casi el triple de sacos envasados 
en 1912. ' 

Posee el Central Chaparra una extensión en lí- 
nea férrea de 310.1 15. metros, teniéndose en estu- 
dio por el Cuerpo de Ingenieros de la Compañía 
algunos kilómetros más de prolongación para nue- 
vas colonias. Por sus paralelas circulan 22 loco- 
motoras de gran potencia, con 819 carros de hie- 
rro y 543 de madera, para el transporte de la 
caña de las colonias al batey. Tiene, además, 14 
tanques para miel y agua, así como 1 3 fragatas 
para cal, hielo y víveres. Por las líneas de la Com- 
pañía vienen el pasaje y carga procedentes de Hol- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 113 

güín y Gibara, con cuya línea entronca en Velasco, 
atravesando sus líneas en una extensión de 32 ki- 
lómetros hasta llegar al Puerto Padre. 

En Delicias existe una fábrica de hielo a cargo 
de la Compañía, y hay otra de gaseosa propiedad 
de un particular- 
Tiene la* Compañía un embarcadero propio, si- 
tuado en el cayo de Juan Claro, por donde exporta 
todos sus azúcares y mieles e importa toda la ma- 
quinaria y víveres. 

Hnrra al general Menocal. 

Todos estos detalles, que a vuela pluma con- 
signo, de lo que es este coloso de la industria, se 
debe a la labor magna realizada por su fundador y 
antiguo administrador Mario G. Menocal, hoy ho- 
norable presidente de la República de Cuba. 



Hacia Sagna de Táñame. 

De Chaparra a Iberia y a Holguín y de Hol- 
guín a Antilla . 

De Antilla a Sagua de Tánamo es un viaje que 
inspira respeto. No es largo, no es aburrido, no es 
peligroso... y, no obstante, inspira respeto. Tener 
que salir mar afuera, en una ligera embarcación, 
una lancha, y después correr el albur de tener que 
quedarse en Sagua de Tánamo hasta que de nuevo 



114 CARLOS MARTÍ 

sale el frágil buque, hace que se pieose con deteni- 
miento en emprender el viaje a Sagua de Tánamo. 
Es ya de día. Las montañas de Mayarí lucen es- 
pléndidas. ¡Qué bellas son esas montañas, festo- 
neadas de pinares, tan bien recortadas y tan airo- 
sas! En esta hora matutina todo parece cantar un 
himno a la Naturaleza, es la Vida. Apoyado en el 
ventanal del Hotel Antilla, me reconforta este 
amanecer junto a la bahía de Ñipe. 

Nos embarcamos en un remolcador superior; 
atravesamos la bahía de Ñipe, pasamos por frente a 

Prestón, el emporio azucarero, por frente a Fulton, 
el emporio minero, y por frente a Saetia, la coque- 
tona población de Saetia, y salimos mar afuera. 

A las dos horas dejamos el mar y penetramos 
por un munifi cante canal. No es sólo la alegría de 
la llegada a puerto, sino, también las bellezas ex- 
traordinarias de Cayo Mambí, lo que hace que 
todos nos sintamos absolutamente satisfechos. 

N Lástima que un ferrocarril no atraviese de Alto 
Cedro a Byran y de Byran a Mayarí y de Maya rí a 
Sagua de Tánamo, pues sólo así podría apreciarse 
la fuerza de estos territorios, la riqueza de estas 
montañas, el esplendor de estos valles, la grandio- 
sidad de estas bahías, el abrigo de estos puertos, la 
potencialidad, en fin, de estas regiones que son 
nuevas regiones y la prolongación del formidable 
de Oriente. 

Cuba es infinita; el valle y la montaña siguen 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA , 115 

prolongándose. La cordillera penetra en el mar 
como una inmensa proa. 

Un himno al trabajo repercute en los valles y 
atraviesa los anchurosos ríos y es recogido amoro- 
samente por las espléndidas montañas, no sólo 
como tributo a la soberanía de la nación, sino 
también a la grandeza de su suelo, que se ofrece 
en todo su esplendor, proclamando... 

• he aquí el país de la armonía, 
el campo abierto a la energía 
de todos los hombres: ¡llegad!. 

No son solamente las bellezas y las sorpresas del 
terreno las que encantan, sino que se camina es- 
coltado por los tomequines, tojosas, mariposas, 
cotorras gorriones, guacamayos, periquitos, azu- 
lejos, sinsontes, ruiseñores, huyuyos, negritos, 
sunsunes y tocoloros. 

Cuba tiene derecho a ser el «país feliz» de Amé- 
rica con sólo un poco de asiduidad de parte de 
cada uno de los de aquí. 

En es f e término existen los realengos titulados 
El Cristal, Las Calabazas, Concepción y Concep- 
cionista, Peladero, Miguel, con 274 caballerías, y 
Zabala y Cebollas. 

Fuentes de riqueza. 

EL tabaco constituye una buena fuente de rique- 
za; pero ¿cómo y a dónde llevarlo? El café se cose- 
cha superior en los cafetales de la Catalina; pero 



116 CARLOS MARTÍ " 

¿cómo y a dónde llevarlo? El maíz es magnífico; 
pero ¿cómo y a dónde llevarlo? Los plátanos gui- 
neos tienen una fuerza nutritiva excepcional; pero 
¿cómo y a dónde llevarlos?. Los frutos menores 
son excelentes; pero ¿cómo y a dónde llevarlos?. 
Los colonos y los propietarios de las plantaciones 
de los guineos se arruinan a cada cosecha, puede 
decirse, por la escasez de comunicaciones y lo ele- 
vado de los transportes, y los pequeños agricultores 
no saben, no tienen adonde llevar sus productos. 

Regresamos por el río y a una de sus playas ve- 
mos atracar una balsa, llevada por diligentes ba- 
teleros, y, aprovechando el rápido del río, nos des- 
lizamos a favor de la corriente, como se lanzarían 
los siboneyes en pasados tiempos... 

Es espléndida la excursión. Sobre todo, origi- 
nal. Los caos, los aguaitacaimanes, los frailecillos, 
los sabaneros y los saram aguí Iones vienen en ban- 
dadas. 

La riqueza natural de estas montañas y de estos 
valles es superior a toda ponderación. Los sabios 
naturalistas tienen en estos territorios extensas zo- 
nas de experimentación. Hay plantas de positivo 
interés. Nos explicamos la alegría de un sabio bo- 
tánico, llamado doctor Ekman, que acaba de re- 
correr aquellas tierras, tesoros vírgenes de explo- 
tación. Las riquezas cubanas que encierran Oriente 
y la parte de Baracoa, sobre todo, así como el ex- 
tremo Occidente, son inmensas. Causa verdadero 
placer su estancia en él, por el beneficio que a la 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 117 

ciencia se presta, en bien de la humanidad. Este 
doctor Ekman ha recogido más de dos mil ejem- 
plares, perfectamente bien conservados, tesoro 
arrancado a las feraces tierras orientales, para en- 
grandecimiento de la ciencia, y orgullo de Bara- 
coa y Sagua. 

Una campaña para dar a conocer Sagua de Tá- 
namo, para atraer ai capital extranjero, para po- 
ner a Sagua y Baracoa en condiciones de ser admi- 
radas y explotadas, es una campaña patriótica, no- 
ble y justa. ¡Pobres pueblos olvidados y condena- 
dos a consumirse en sus propias riquezas! 

Todos ios esfuerzos que se hagan para atraer a 
capitalistas, a hacendados, a hombres de capital y 
de trabajo, son pequeños en relación a los bene- 
ficios qué reciben, no en Sagua ni Baracoa sola- 
mente, sino en toda Cuba. No se olvide que la 
fuerza, la potencialidad de la República está en 
sus extensísimos, feraces y Oimientos territorios; 

De nuevo llegamos a Cayo Mambí y, sedientos, 
caemos como vándalos sobre unos apetecibles co- 
cales que brindan indolentemente sus frutos. No 
alcanzaron los cocos para tanto sediento. 

Rauda y veloz emboca la ligera embarcación el 
canal de la bahía. Hablamos de Gabonico, de Le- 
visa, de Baria y, de todas las bahías que preside la 
señorial bahía de Ñipe, y salimos mar afuera, y a 
ias dos escasas estamos en el hotel Antilla, debajo 
de su respectiva ducha cada uno de los excursio- 
nistas. ¡Simpática excursión! 



118 , CARLOS MARTÍ 

Al pie del Turquinc 

Me encuentro frente a la ensenada de Mora, 
de cara a las montañas de la Sierra Maestra, por 
la parte que da al mar, en la costa meridional de 
Oriente. En sólo catorce -años solamente se ha fo- 
mentado aquí una importante zona azucarera. Es 
el ingenio anacoreta, puede decirse. Está al pie de 
intrincadas montañas, casi junto al mar, dista 80 
millas de Santiago de Cuba y otras 80 de Manzani- 
llo, y es el más aislado de los centrales de azúcar. 

El ingenio tiene acceso inmediato y único por 
medio de vapores, donde una línea de éstos hace 
viajes entre Santiago de Cuba, otros puntos de la 
costa Sur y la Habana. El servicio regular se hace 
cada cinco días. Las plantaciones de caña presen- 
tan soberbia exuberancia a lo largo de la costa 
en una distancia de más de 15 millas, formando 
una guirnalda de verdor... El panorama cautiva 
i a vista del viajero. El clima es delicioso. ¡Quién 
diría que en medio de este aislamiento está ubica- 
da una de las colonias productoras de azúcar más 
eficiente y armoniosa! 

El ingenio pertenece a la Cape Cruz Company. 
La Compañía posee 25.000 acres de terreno, y en 
la actualidad solameD te se hallan cultivados 7.000 
acres. De los terrenos bajo cultivo 95 por 100 
están plantados de caña, y en la actualidad se está 
cortando la. duodécima cosecha de la misma planta 
madre. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 119 

Hace catorce años que se instaló este ingenio, y 
el desarrollo llevado a cabo ha sido maravilloso; 
lo. que a primera vista aparecía como una empre- 
sa sin 'amparo, desde el punto de vista de un gran 
productor de azúcar debido en parte a los obstácu- 
1 los que se les presentaban a las Empresas jóvenes/ 
ha llegado a ser centro de gran porvenir. En un 
año la producción es de 150.000 sacos. 

Un muelle de 1.200 pies de longitud se interna 
en la bahía provisto con una vía, de modo que los 
vapores se pueden cargar solamente con la ayuda 
de una grúa. Nos hacemos a la mar. 

Cuan bellos cocos al sol verdean, 

Con alguna dificultad salva el buque la cadena 
de islas pequeñas y arrecifes de coral que embelle- 
cen la ensenada; enfilamos el pequeño canal, ca- 
nal angostísimo de estas islas Carolinas, y nave- 
gamos a lo largo de las costas sin cansarnos de 
admirar la arrogancia de la sierra ni la grandeza 
del Turquino, que se eleva 2.500 metros sobre el 
nivel del mar, que une a la tierra con Jas nubes; 
él cabo Cruz y la montaña del Toro, que contiene 
diorita y pórfido, cuyas rocas presentan carácter 
volcánico. Regreso a Manzanillo . 

Bayamo-Santiago. 

Me aconsejan que tome el tren que llega a Baya- 
mo a las diez y treinta de Ja mañana y en este tren 
me dirija a Santiago de Cuba. A ti también te lo 



120 CARLOS MARTÍ 

aconsejo, viajero. ¡Qué delicia poder dirigirse en 
tren de Manzanillo a Ji guaní, a Palma y a Santiago 
de Cuba! Yo que tantas veces había hecho a caba- 
llo estas excursiones, en comisiones pedagógicas, 
puedo apreciar el valor de esta comodidad que se 
le debe al ferrocarril de Cuba. Camagüey tiene 
motivos para erigirle una estatua a Van Home, 
pero Oriente no tiene menos motivo para dedi- 
car] e honores extraordinarios. 

Es encantador el paisaje. Bordeamos Guisa— la 
que debiera ser estación de verano— saludamos Ji- 
guaní, evocamos recuerdos históridos al pasar fren- 
te a Baire... La gentileza del paisaje es mayor a 
medida que nos acercamos a la Sierra Maestra. 

Pasamos sobre el Contramaestre, el río agreste, 
de barrancas rocallosas, que es río, que es torren- 
te, que es precipicio. El caudal de agua es enor- 
me. Viene saltando de roca en roca, de abismo en 
abismo, desde las sierras, atropellada, vertigino- 
sa, violentamente, hasta que va a reposar en el le- 
cho del río Cauto en Dos Ríos. ¡Dos Ríos! La 
mente dedica un tributo al sacrificio en holocausto 
a la constitución de uoa nueva nacionalidad. ¡Ho- 
nor al repúblico insigne! ¡Que intensa emoción ex- 
perimentaría el inmortal fundador de esta Repúbli- 
ca, José Martí, si viese a su patria tan próspera y 
tan rica, tan hermosa y transformada! 

El tren atraviesa haciendas, fincas, valles, y de 
nuevo pasa por encima de otro río, de mucho cau- 
ce, pero de poco caudal, el Guaninao, el río de 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 121 

3 03 enormes guijarros, ancho, sumamente ancho, 
como si estuviese preparado para las fuertes aveni- 
das... Entramos en la zona cafetalera de Palma 
Soriano, el municipio que vive feliz por ser uno 
de los más prósperos y más ricos, tanto por la fe- 
racidad de sus tierras como por la variedad de los 
cultivos a que ' las tiene dedicadas, y después de 
dejar atrás Cadonga y Xavier, atravesamos el Cau- 
to por donde es más pintoresco, si no más cauda- 
loso, junto a la amable y cortés Palma Soriano, 
la ciudad que tiene porvenir más despejado... 
Oriente grandioso, Oriente magnífico, Oriente so- 
berbio, para el que parece escrito el lema del 
poeta... 

¡Viva tu canto; 
canta tu vida; 
di lo que piensas 
y haz lo que digas! 

no hay quien no te ame al conocerte por entero, 
desde Jobabo al mar. 

Santiago de Cuba. 

Santiago de Cuba renace a la vida modernísima. 
El Club San Carlos, de sobria y elegante arquitec- 
tura, es un testimonio del amor que por su ciudad 
siente la buena sociedad santiaguera, del alto espí- 
ritu de confraternidad social y del buen gusto y 
confort con que sabe amenizar la vida. La calle de 



122 CARLOS MARTÍ 

los bancos, la de José Antonio Saco, está embelle- 
cida; el Hotel Casagranda, el Colegio de los Jesuí- 
tas, el Club Náutico, la Cervecería santiaguera, 
con su poderosa maquinaria, que rinde 20.000 
botellas diarias de cerveza negra «Hatuey», para 
paladares exquisitos. El nombre de Eduardo Gni- 
vás,, por diversos conceptos merece esculpirse en 
letras de oro; porque de una manera leal, cons- 
tante y efectivamente, ha hecho más el Sr. Chi- 
vas que quienes tienen más deberes que cumplir, 
por el progreso real de Santiago de Cuba, ponien- 
do su carrera de ingeniero y sus iniciativas de 
hombre a la moderna a disposición del mejora- 
miento y del avance de la urbe orieutal, que si se 
quedase atrás quedaría anulada... Felizmente, los 
nativos y los residentes santigüeros aman a su ciu- 
dad, se sienten santigüeros, saben lo que vale el ciu- 
dadanismo y todos aportan, nativos y no nativos, la 
legión de nobles hijos y la legión de nobles co- 
merciantes, que integran una colonia que se ha 
identificado con el impulso de progreso que es 
característico de la gran capital oriental ; todos 
aportan una parte proporcional al embellecimiento 
progresista y en el desarrollo urbano de Santiago 
de Cuba. 

En la Granja agrícola. 

En lo alto de la histórica loma de San Juan, 
que tantos actos de heroísmo recuerda, está si- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 123 

tuado el amplio edificio de la Granja y desde él se 
disfruta de pintoresco panorama. La importancia 
de la labor realizada durante su primer año por la 
Escuela agrícola hace, justicieramente, ya que 
tanto se ha discutido sobre la utilidad y venta- 
jas prácticas de estos Centros, que me ocupe deta- 
lladamente de ella, haciendo sucinta relación de lo 
hecho. 

El l.°de septiembre del año 1913 dio comienzo 
el curso, terminando el 30 de abril del año de 1 9 i 4. 
Trabajos diversos, para el mejor resultado práctico 
de la enseñanza, se han realizado durante el curso 
nombrado. Se empezó por cercar una extensión de 
terreno de dos hectáreas, que hubo de chapear y 
descepar de aromas, arar más luego y proceder a 
la pulverización de los terrenos. En una de esas 
hectáreas, próximamente, fueron sembrados 700 
hijos de plátanos de diversas variedades , entre 
ellos los llamados Johnson machos, enanos, dáti- 
les, etc., y alternando maíz, fríjoles y café, en nú- 
mero este último de 300 plantas. En otra parcela 
fueron sembrados 700 cangres de yuca; otra se 
destinó a la caña; otra a boniatos de las variedades 
locales, de que se remitieron ejemplares a la Esta- 
ción Central Agronómica de Santiago de las Ve- 
gas, y cuyas denominaciones vulgares son las si- 
guientes: Sopa en vino, Martinica blanco, Nima- 
Nima, Garloho, Miseria, Barajágua, Levante Ma- 
dre, Jiquino, Mambí, Harta-gandío Martinica mo- 
rado. 



124 CARLOS MARTÍ 

Se sembró maíz y yuyú en una extensión de un 
cuarto de hectárea; una parcela de milla, Gran Cai- 
mán; otra de alfalfa de Italia, pasto muy nutri- 
tivo, y que, por cierto, se ha producido muy bien 
en nuestro campo. Preparóse una extensión de 200 
metros cuadrados para la siembra de hortalizas, 
cultivándose lechuga, rábanos, coles, brocoli, na- 
bos, cebollas, espárragos, pimientos, tomates, re- 
molachas, salsh, zanahorias, melones, pepinos, 
sandías y berenjenas. Merecen citarse por su buen 
resultado los injertos de esta última planta reali- 
zados por los alumnos. En éstos como en otros 
cultivos para la demostración práctica de la influen- 
cia ventajosa de los fertilizantes, fueron tres sur- 
cos de cada uno tratados por fertilizantes quími- 
cos y otro* tres sin ellos, ofreciéndose el contraste 
comparativo en desarrollo ven producción, e inter- 
viniendo en todas las operaciones de cálculo, pro- 
porción, mezcla y aplicación todos los alumnos, 
cumpliéndose la máxima de «enseñar haciendo». 
En el cultivo de la hortaliza realizáronse iguales 
trabajos, haciendo patente a su finalidad el au- 
mento de cosecha y el costo del abono. 

Para dar cumplimiento a loable disposición de 
la Secretaría de Agricultura se ha destinado una 
parcela de terreno al cultivo de la vid, sembrándo- 
se las variedades siguientes: Moscatel, blanco, Al- 
billa blanca,. Colorada real, Colorada de roca, Pa- 
jarilla negra y Tinta negra, cuyas plantas en nú- 
mero de 100 se obtuvieron del viñedo, que en la 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 125 

entrada del Morro de esta ciudad posee el señor 
D. Francisco Abad Vallejo, quien a su vez las im- 
portó directamente de Almería, España. Para este 
cultivo se preparó una extensión cuadrada de 
45 metros de lado, arándolo, pasándole la grada 
de disco y planeándolo para -su riego por inun- 
dación. -Se construyó sólido y conveniente em- 
parrado, el cual van trepando lozanas, vigorosas 
y pro metedoras las expresadas variedades. 

Sehan sembrado 3.000 hijos de pina adquiri- 
dos en el Caney, y 20 variedades de plántanos en- 
viadas por la Estación Experimental Agronómica 
y fríjoles preciosos además. 

En la Zona de Experimentaciones, pequeñas 
parcelas han sido dedicadas a la «esparceta», a tres 
variedades de «trébol», maní, arroz seco de mon- 
taña, arroz del Piamonte, arroz Sultana, de Egip- 
to, «cow-peas», ajonjolí, tres variedades de remo- 
lacha, theosinte y sorgo sacarino rojo. 

Sehan determinado, por otra parte, seis vasos 
de potreros con sus correspondientes portalones, 
que ocupan una extensión aproximada de dos ca- 
ballerías, no sin haber destinado otra extensión de 
una caballería para prados, utilizados en la ense- 
ñanza del cultivo de éstos y en su aprovechamien- 
to para las necesidades de la Granja. 

Para obviar estas dificultades que desde el prin- 
cipio existían para el abastecimiento de agua de 
este centro, se ha montado un tanque de hierro, 
el cual descansa en una plataforma del mismo 



126 CARLOS MARTÍ 

metal de 15 pies de altura. El tanque mide 15 pies 
de diámetro por 18 de altura, ofreciendo una ca- 
bida de 20.000 galones de agua. 

Con fidelidad al propósito de hacer prácticas las 
enseñanzas, se destinó un cuarto de hectárea de' 
nuestro terreno, convenientemente situada, para 
establecer el Apiario. Allí fueron instalados doce 
núcleos de abejas «italianas», seleccionadas y ad- 
quiridas en el apiario San Fernando, del señor 
D. Luis Danger, que hoy están convertidos en nu- 
tridas y vigorosas colmenas. En esa parcela de te- 
rreno se han hecho siembras adecuadas de plantas 
melíferas. Una cañería especial de agua conduce 
el necesario líquido al Apiario, esmeradamente 
cuidado y atendido por los propios alumnos. ■ 

En el salón de maquinarias e industrias se han 
llevado a cabo instalaciones y pruebas. 

Se ha hecho funcionar la planta frigorífica en di- 
versas ocasiones, una vez llevada a cabo la instala- 
ción de tuberías que la conectaban con el tanque 
refrigerado y el serpentín de la pasteurizadora. 

Se han realizado pruebas satisfactorias con la 
caldera ele vapor y con los demás aparatos de la 
sección de Cremería, en disposición de. funcionar, 
incluso el fregadero de botellas conectado con tu- 
berías con agua corriente. 

Debidamente instalados los motores Tos, de 25 
y 1 5 caballos de fuerza, ha sido utilizado este úl- 
timo, unido a la dínamo, con la cual se ha gene- 
rado la corriente- eléctrica destinada al alumbrado 



EL PAÍ& DE LA RIQUEZA 127 

de Ja Granja hasta el próximo pasado mes de no- 
viembre, en cuyo tiempo fué sustituido por fluido 
de la Compañía de Alumbrado, por resultar és.te 
más económico. 

Con el motor de 25 caballos de fuerza se ha 
hecho funcionar toda la maquinaria del salón de 
industrias, habiendo los alumnos practicado con 
este y el otro motor en repetidas ocasiones y ayu- 
dado a su desmonte, reparaciones y limpieza. 

La maquinaria de café esta montada en parte, 
esperándose para su total instalación los elementos 
que faltan para completarla. 

Se han construido seis gallineros para conservar 
debidamente separadas las razas Barred Plymouth, 
Pock, Pihode Island Red, Longsham y criollas con 
que contamos, cuyas aves han sido aumentadas. 

Se construyó un corral para el' caballo semental 
y otro provisionalmente para los puercos, mientras 
se construye la necesaria cochiquera, habiéndose 
obtenido de éstos excelentes crías, y muy particu- 
larmente de la raza Hampshire. . 

La mensura del campo de cultivo, la confección 
de planos y las observaciones escolares: el exce- 
lente apiario San Fernando, del Sr. Danger, a la 
finca que en el término del Caney posee el Sr. don 
Luis Felipe Quintana; al viñedo que en la entrada 
de El Morro posee el Sr. D. Francisco Abad Va- 
Jlejo y al apiario propiedad del Sr. Fajardo, si- 
tuado en Las Lagunas. 

Merece citarse especialmente la excursión lleva 



128 CARLOS MARTÍ • 

da a cabo a la Habana, por disposición del señor 
Secretario de Agricultura, de cuatro alumnos aven- 
tajados de este Centro, con objeto de concurrir a 
la Feria Exposición Ganadera con tanto éxito allí 
celebrada y cuya excursión se hizo extensiva a la 
Estación Experimental Agronómica de Santiago de 
las Vegas y a la excelente finca Mulgoba, propie- 
dad del horticultor americano Mr. Van Hermana. 



Un queso nuevo. Uvas 
de Santiago de Cuba. 



Cuba puede ofrecer al mercado del mundo un 
queso nuevo. Rico y delicado, y los gourmets se 
lo agradecen infinitamente. No diré que Cuba deje 
de ser tributaria de los quesos de otras naciones, 
pues no hay que negar la exquisitez y delicadeza 
de un Brie, de un Camembert, de un Gruyere, de 
un Cabrales, de un Reinosa , de un Parmesano, 
etc., pero existe el queso Pons, un queso nuevo, 
delicado, puro, de leche superior; en menos pa-, 
labras, hoy se come el queso de Cuba en Cuba, 
como lo comen los suizos en Suiza. 

¿No tiene cada país su propio queso? Es justo que 
también tenga Cuba su representación en la inmen- 
sa variedad de quesos, ya que es el alimento más 
repartido y más umversalmente aceptado. En la 
novísima fábrica de quesos de Baya ¡no existe em- 
pleado un alto número de operarios. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 129 

Reza el cantar de la zarzuela Las Campanadas, 
que 

uvas con queso 
saben a beso. 

Pues bien, también se cosechan uvas en Orien- 
te, para acompañarlas con el queso de Bayamo. 

En laá afueras de Santiago de Cuba he visi- 
tado unos magníficos viñedos. Existen ya uvas y 
vinos cubanos. Hagamos un poco de historia. En 
el año 1906 D. francisco Abad y Vallejo se lanzó, 
contra la opinión de muchos, a cultivar un viñedo 
en forma. Nadie creía en el cultivo de la vid en 
Cuba. Eran más las opiniones adversas que las fa- 
vorables. 

Pues bien, en 1906 cosechó un producto de 30 
arrobas de uvas. En años anteriores ha llegado 
hasta obtener un rendimiento de 200 arrobas de 
uvas superiores. Las cosechas que se obtienen al 
año son tres: la primera en mayo, la segunda en 
agosto y la tercera en noviembre. El viticultor cu- 
bano Sr. Abad ha logrado cosechar once varieda- 
des de uvas, tales como Moscatel blanco, Albilla 
blanca, Colorada real, Pajarilla negra, Tinta ne- 
gra, Faen blanca y otras. Según el Sr. Abad, la 
más adaptable al clima es la uva denominada Pa^ 
jarilla negra. Bendita, mil veces bendita la frase 
del inmortal José Martí, de que «nuestro vino es 
agrio, pero es nuestro vino.» 



130 CARLOS MARTÍ 

El cultivo del café. 

El cultivo de café en Cuba tiene el gran interés 
económico social de hallarse en manos de peque- 
ños propietarios, distribuidos como sigue: 



ZONAS 


Número 
de fincas. 


Producción 
en qu i niales 


1 Alto Songo 

2 Guantánarao 


1.000 ' 
700 
600 
, 250 
200 
200 
.200 
» 

» 


100.000 
50 000 


3 Palma Soriano 

4 Cobre 

5 Canev.. 


80.000 
30.000 
12 000 


6 Jiguaní . 

7 Baracoa 


7.000 
8.000 


8 Sagua Tánamo 

9 Cienfuegos 


. 4.000 
8 000 


10 Trinidad 


2 000 


11 Pinar del Río 


13.000 






Total . . 


316.000 



El número de- personas ocupadas en el negocio 
del café se calcula en 25.000. 

Hay dos clases de cultivo: el intensivo y el ex- 
tensivo. 

El café de Cuba es el mejor. Véanse los datos 
estadísticos siguientes: 

Durante los años de 1823 a 1844 (veintiún años), 
la exportación, dejando cubierto el consumo de la 
isla, ascendió a 26.833.451 arrobas, que dan un 
promedio de 1.758.735 arrobas, o séase 439.683 
quintales que, vendidos, a 14 pesos, producían 
155.562 pesos tuertea. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 131 

Eu los años de 1845 a 1859 disminuyó bastan- 
te la producción; sin embargo, después de cubier- 
to el consumo, se exportaron 8.823.383 arrobas, 
dando un promedio, por año, de 587.384 arrobas 
(146.846 quintales, que, vendidos a 14 pesos fuer- 
tes, importaron 2.056.844 pesos fuertes por año.. 

En e! año de 1861 se exportaron 168.220 quin- 
tales que; vendidos a 15 pesos, importaron pe- 
sos 2.523.300. 

La conspiración preliminar de la revolución de 
Yara, y más tarde la guerra, fueron factores im- 
portantísimos para la desaparición de este impor 
tante producto. 

Terminada la guerra no se fomentaron más ca- 
fetales, porque los agricultores creyeron más im- 
portante la siembra de caña. 

Más tarde, después de la guerra de 1895, se 
volvieron a fomentar los campos destruidos por la 
contienda y se votaron leyes para la protección de 
la siembra del café. El café cubano es mejor que 
el de Puerto Rico, más sustancioso, si cabe la pa- 
labra, es en mucho de más superior calidad a sus 
similares extranjeros, por la razón sencilla y pode- 
rosa de que aquí no se despulpa en cereza, ni se 
lava; se deja secar con su pulpa, y con lentitud, lo 
que permite al grano absorber, al secarse, la miel 
de la pulpa, que le aumenta la proporción de la 
cafeína, dándole más aroma y conservándole sus 
propiedades tónicas y estimulantes. En Puerto 
Rico, en el Brasil y otros países productores, des- 



132 CARLOS MARTÍ 

pulpan el grano en cereza, luego lo lavan y se- 
can por medio de grandes aparatos de aire calien- 
te, mediando tan sólo algunas horas de la mata a 
la taza. Y es preciso confesar que un café así pre- 
parado, al vapor, no puede ser tan exquisito; tiene 
la misma diferencia de la fruta madurada en la 
mata a la madurada por medios artificiales en la 
casa. 

La riqueza de los cocales. 

He ido a Baracoa. Son espléndidos los bosques 
de cocoteros. He visitado a un campesino y he ce- 
lebrado con él una entrevista: 

-¿ ? 

— Hay dos métodos para plantar cocoteros; en 
el primero — dice — las líneas de árboles, a unas 
15 brazas separadas, están en grupos de a 5 por 
línea, siendo de 15 brazas la distancia del último 
árbol de un grupo al primer árbol del siguiente, y 
el espacio entre los individuos de cada grupo de 
3 brazas. El espacio intermediado entre los grupos 
puede sembrarse de palay, maíz, bananos, caña de 
azúcar u otros productos; pero nunca de cacao, 
pues a los cuatro o cinco años mátanlo las raíces 
de las palmas, o si vive, la producción es muy 
escasa. Plantada de este modo, la palma del coco 
da fruto abundante y superior, y la tierra produ- 
ce además otra cosecha cualquiera. Esta es la gran 
ventaja del sistema de agrupación; un cocotal, con 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 133 

los cocoteros colocados a 7 brazas en todas direc- 
ciones, ringle también mucha fruta superior; pero 
no permite el cultivo de otras cosechas, a causa 
de la intensa sombra y el gran espacio que abar- 
caba las raíces de la planta. Es cierto que de este 
modo cabe la quinta o la sexta parte más de coco- 
teros que con el sistema del grupo, pero los dos 
provechos de la tierra son muy preferibles. 

— ¿Cuándo produce el cocotero? 

— El cocotero debe comenzar a producir a los 
siete años, y ya para los diez la producción debe 
ser generosa, siempre que se plante al tiempo de- 
bido, que es la cuarta lunación. Si se le siembra 
fuera de ella, la palma crece rápidamente, pero no 
produce bien. Según mis observaciones, los mejo- 
res cocos de semilla son los de cascara medía seca. 
Sembrándolos dos o tres días después de recogido, 
dan palmas gigantescas de mucho fruto. Muchos 
hay que siembran a 5 brazas, por escasez de te 
rreno; pero aun cuando se mantenga el cocotal 
bien deshierbado, los resultados no son buenos, 
pues las palmas aéreas se entrelazan, impidiendo 
que penetre la claridad. 

El guajiro continúa dándome datos, que han de 
interesar a mi lector agricultor, pero yo me embe- 
leso ante la grandiosidad de las montañas, la espe- 
sura de Jos montes, el ancho cauce de los ríos... 

Loor a Baracoa, veneranda en Colón y en Veláz- 
quez; histórica por su Duaba, admirada en Zam- 
brana y amada por Tejera. Baracoa, la formidable- 



134 CARLOS MARTÍ 

mente bella y arrogante, la del soberbio y majes- 
tuoso Yunque, la del espléndido dosel de cocales y 
palmas, sublime dosel a las embravecidas olas que 
mueren en su rada-bahía. 

Hacia Mayarí. 

Remonto el anchuroso río Mayarí. Primero, en- 
tre manglares; después, bajo frondosos ramajes, 
y, finalmente, entre vegas de tabaco, sitios y pal- 
mares. 

Cinco koras ha durado la travesía. Al pasar en- 
tre los manglares, los perezosos caimanes no se 
molestan ni en alzar la cabeza... Mayarí se recli- 
na, mejor dicho, se extiende a lo largo de un an- 
churoso río. Guardan a Mayarí gigantescas monta 
ñas de pinares. Muy cerca de la cumbre de la em- 
pinada montaña de La Bandera se divisa un punto 
blanco. Es un palacete. Pregunto: 

— ¿ ? 

— Oficinas americanas de las poderosas minas de 
hierro. Era hora de que Mayarí disfrutase su parte 
de la riqueza nacional. 

Cobreña. 

Me encuentro en la meseta que forma el Santua- 
rio del Cobre. A mi derecha están ascendiendo de- 
votos y romeros por inmensa escalinata. A mi iz- 
quierda veo desaparecer, por subterráneos y pozos 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 135 

mineros, a hombres ennegrecidos que los arrancan 
las entrañas a la tierra. Los que suben vienen a 
interrogar al cielo y a cumplirle promesas a la Vir- 
gen. Los que se internan van a interrogar a la Tie- 
rra y a cumplirle promesas al Trabajo. La hospe- 
dería se llenan de romeros. Las casetas de las mi- 
nas se ven atestadas de mineros. El cobre se con- 
vierte en oro para unos y en pan para otros. 

Fué el cobre de sus inextinguibles yacimientos 
el origen de la fundación del pueblo durante el 
reinado de Felipe III, sirviendo entonces para el 
bronce de la antigua artillería. El filón no se ha 
extinguido. 

... Y el pueblo del Cobre, vetustamente vege- 
tando en las márgenes del río de su nombre, arru- 
llado por los himnos al Trabajo y a la Fe, palpita 
al calor de ambos... 

En Bañes. 

Detengo el caballo en la cumbre de la loma 
Samp ra... A nuestros pies se extiende una anchu- 
rosa bahía, que se comunica con el mar por un 
abrupto eatrecho y original «Cañón»; un poblado 
que bordea la bahia, otro poblado que bordea la 
loma: Bañes. Los cañaverales y los guineales bor- 
dean los montes y el mar y acosan al pueblo; el 
verde claro de los cañaverales contrasta con el 
verde oscuro del guineal, y a lo lejos, en un 
cayo, surgiendo coquetón de entre las aguas, el 



136 CARLOS MARTÍ 

Central Boston, cuyas cuatro altísimas chimeneas 
elevan al cielo sus penachos de humo, proclaman- 
do al Boston rey de los ingenios pintorescos de 
Cuba y perdurable exponente del espíritu empren- 
dedor y altamente laborioso de los cubanos. 



Necesidad de mejorar 
los caminos. = = = = 



— Sólo nos faltaban estas benditas lluvias para 
acabar de poner los caminos intransitables y per- 
didos. Como si ya no lo estuvieran bastante... 
le dice un guajiro a otro. 

— ¿Qué remedio queda? ¿Le queda al estanciero 
otro remedio más que conformarse y encogerse de 
hombros? En aquellos pueblos donde falta unión, 
¿qué se puede hacer sino cruzarse' de brazos? 

— Lo que se puede y se debe hacer es buscar 
capital. ¿No resultan los malos caminos, pedrego- 
sos y llenos de barro, un verdadero lujo que no 
hay individuo ni comunidad que pueda sostener? 
Precisamente esa clase de caminos son los que 
cuestan miles de pesos anuales; es decir, muchísi- 
mo más que lo que le costaría mantener una red 
de carreteras modernas y perfeccionadas. 

— Triste es, en efecto, que en el período de las 
lluvias los parajes más campestres, más animados, 
se conviertan en camposanto, única y exclusiva- 
mente por no poderse transitar por los caminos 
con comodidad. Las escuelas rurales quedan de- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 137 

siertas, se demora el correo y la vida resulta la 
vida del desierto. No se extrañe que a la gente jo- 
ven le entren entonces tentaciones de dirigirse a las 
ciudades. 

— La economía, de contar con buenos caminos, 
proviene de que puede aumentarse la carga; de que 
se necesita menos tiempo para recorrer determina- 
da distancia y de que los vehículos duran más por 
ser menor ei roce con los baches y las piedras del 
camino. Eso sin contar con que las caballerías su- 
fren menos, y, por lo tanto, pueden vivir más 
años, por ser su trabajo más metódico y mode- 
rado. 

— ¿No descubre usted también otra razón pri- 
mordial de orden económico que hace imperiosa 
la necesidad de fomentar la conservación de cami- 
nos y carreteras? 

— Así, de pronto, no se me ocurre... 

— Pues el que el estanciero pueda dar salida a 
sus productos, cuando haya demanda de ellos en 
el mercado, y no cuando los caminos están transi- 
tables. Vea un cálculo curioso: Se dice que en un 
cainino cenagoso un caballo puede arrastrar hasta 
800 libras de peso; en camino liso y seco, de 
1.000 a 2.000 libras; en camino pedregoso y 
malo, de 1.000 a 1.500 libras; si es pedregoso y 
bastante bueno, unas 3.000 libras; en camino pa- 
vimentado de mácadán, de 2.000 a 5.000 libras, 
y en camino enladrillado, de 5.000 a 8,000 li- 
bras. 



138 CARLOS MARTÍ 

— ¿Qué pretende demostrarse con esas cifras? 

— Que con la misma velocidad, un caballo pue- 
de arrastrar en una buena carretera de macadán, 
de tres a cinco veces más de toneladas por milla en 
un día que en Un camino algo cenagoso. llanta aquí 
la conversación entre los dos acompañantes míos. 

Término municipal de Holguín. Puede calcu- 
larse que- en' este término municipal existen sobre 
38.000 caballerías de tierra sin cultivar; si en ellas 
contamos los sacos y sábanas, en su inmensa ma- 
yoría sellados de pastos naturales. 

El término municipal es feraz, con muy poco 
litoral marítimo, pues si- descontáramos, los 8 o 10 
kilómetros de esteros y playas en la bahía de Ñipe, 
haciendo Tacajó, en donde está el poblado de An- 
ula, nada estéril tendríamos que contar. 

En la parte Noroeste de la ciudad hay más de 
200 caballerías de terreno volcánico, reconocida 
como la región aurífera de Holguín. 

La parte baja y llana que queda al Suroeste tie- 
ne profundas capas vegetales por los naturales 
arrastres de las lluvias, en donde todo cultivo se 
produce extraordinariamente. 

Las márgenes del río Salado, anuente del Cauto, 
serían incomparables para hortalizas. 

Ai Oeste, en la hacienda Magibacoa, hay gran- 
des cultivos de naranjas toronjas [grape fruit) 
por la Empresa The Buena Vista Fruit Compa- 
ny, y otra~> que en estos días preparan otorgar 
escrituras por más de 300, vendiendo acres sem- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 139 

brados que, al recogerse los frutos, serán pagados 
a 775 pesos; es decir, a 25.000 pesos c^da caba- 
llería; y más acá, en las haciendas Maguanos y 
Canal, el honorable señor presidente de la Repú- 
blica ha hecho grandes siembras de yuca para 
desarrollar la industria del almidón, 

Y más al Sur, en las cercanías del Cauto, los 
terrenos son excelentes para cosechas de arroz; 
siendo asi uniforme toda la parte baja dé la juris- 
dicción. La parte alta, que es montañosa al Este de 
la ciudad, tiene grandes bosques en tierras vírge- 
nes, excelentes para el cultivo de todo fruto tropi- 
cal, con especialidad para la caña de azúcar, el 
plátano, la pina, café y cacao. 

Aunque no de una manera exacta, por no estar 
bien determinados los límites, puede decirse que 
la jurisdicción de Holguín tiene una extensión de 
8.000 kilómetros cuadrados, o sea 70.000 caba- 
llerías de tierra, que comparadas con los 65.000 
habitautes que arrojó el reciente cen»o de pobla- 
ción, es la demostración más elocuente de las opor- 
tunidades que brinda este magnífico término. 

De los datos tomados en los juicios de desliades 
délas haciendas comuneras de esta jurisdicción, 
según los informes a ellos unidos, dados por los 
peritos geómetras, el valor, en sí, de esas tierras, 
es el de 15 millones de pesos, o sea ei de 250 pe- 
sos cada caballería, como promedio. 

Término municipal de Mayarí. — Relación de los 
terrenos inscritos en los Registros de Fincas rústi- 



140 CARLOS MARTÍ 

cas de este término municipal y que han sido de- 
clarados sin cultivar. 

Barrio de Juan Vicente. — Cuarenta caballerías 
de tierra. Valor en venta, 11.000 pesos, pudién- 
dose dedicar al cultivo de pastos y frutos menores. 

Barrio de Río Frío. —Seiscientas treinta y tres 
caballerías y 70 centésimas de monte, con un 
valor en venta de 36.610 pesos, pudiéndose dedi- 
car a la explotación de maderas. 

Barrio de Cabónigo. — Seiscientas veinticuatro 
caballerías de montes; valor en venta, 82.600 pe- 
sos, sin poder apreciar a qué clase de cultivo se 
pueden dedicar, por desconocerse la calidad dete- 
rreno. 

Barrio de Birán. — Mil catorce caballerías de 
montes; valor en venta, 32.000 pesos, pudiéndose 
informar que algunos de los terrenos undantes se 
dedican al cultivo de pastos. 

Barrio de Barajaagua. — Mil doscientas caballe- 
rías de montes; valor en venta, 400.000 pesos, 
pudiéndose dedicar al cultivo de cañas y pastos. 

Nueve mil ciento veintiséis pesos de posesión de 
la Hacienda Comunera Barajagua, pudiéndose in- 
formar que alguno de los terrenos colindantes se 
dedican al cultivo de pastos; valor en venta, 45.941 
pesos. 

Enclavadas en los términos municipales de Ma- 
yarí y Sagua de Tánamo. — Siete mil ciento cin- 
cuenta caballerías de montes; valor en venta, 
51.000 pesos, no pudiéndose apreciar a qué clase 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 141 

de cultivo se pueden dedicar, por desconocerse la 
calidad del terreno. 

Término municipal de Bañes. —Relación de los 
terrenos que sin cultivar existen en este término, 
con expresión del número aproximado de caballe- 
rías, calidad y precio que representan: 

Quiüientas caballerías de terreno en la costa, de 
mala condición, calculándose a 100 pesos caballe- 
ría, utilizable para potreros. 

Mil quinientas caballerías de terreno para frutos 
menores y caña, calculándose a 300 pesos caba- 
llería. 

Quinientas caballerías de terrreno, clase supe- 
rior, para toda clase de cultivo, que se calculan a 
400 pesos cada una; y 

Quinientas caballerías de terreno, clase supe- 
rior, que por estar próximas a la línea férrea, se 
les calcula un valor de 600 pesos por caballería. 

Término municipal de Jiguaní. — Relación de las 
tierras que se encuentran sin cultivar en este tér- 
mino municipal: 



Número Barrio Número Cultivo 

de en caía- 

orden. que 1 radica. Herías. que se prestan 



Villa 


984 


Santa Rita. 


605 


Babiney. .. . 


760 


Baire 


602 


Maffo 


680 


L©s Negros. 


402 


Vijagual... 


426 




4.459 



Café, pifia y cacao. 


12.932 


Tabaco y café 


2.215 


Caña y plátano. . . . 


7.600 


Café y caña. ...... 


3.800 


Café y cacao 


2.720 


Cacao y café 


1.608 


Cacao y café 


1.704 




32.599 



142 CARLOS MARTÍ 

Término municipal de Palma Soriano. — Existen 
en este término municipal 1 1.022. caballerías de 
tierra, aproximadamente, sin cultivar. 

Préstaüse éstas, por su situación algunas, y otras 
por su fertilidad, para el cultivo del café, caña,, 
plátanos, guineos, cacao, naranjas, pinas y frutos 
menores. 

El precio de la caballería sin cultivar fluctúa 
desde 2 50 pesos hasta 500, según la situación ó 
distancia a que se encuentran de la cabecera de 
otros pueblos y de la línea del ferrocarril. 

Termino municipal de Santiago de Cuba. — En 
este término municipal no existe finca rústica al- 
guna sin cultivar. 

Término ; municipal de Songo. — En todo el tér- 
mino no habrá 12.000 caballerías; más o menos, 
sin cultivar, con un promedio de valor de 200 pe- 
sos por caballería, pudiéndose destinar al cultivo 
del café, cacao, tabaco, caña y toda clase de fru- 
tos tropicales. 

Término municipal de Baracoa. — En este tér- 
mino se encuentran sin cultivar los terrenos de 
la finca rústica denominada Duaba Arriba o Toa, 
situada en el barrio de Toa, partido de Mabujabo, 
con una capacidad superficial de 300.000 hectá- 
reas, poco más o menos, cuyos terrenos le fueron 
concedidos a este Ayuntamiento por mercedación 
que le hicieron los soberanos de España por Rea- 
les órdenes de 1832 y 1859, encontrándose ins- 
critos a nombré de este mismo Municipio en el 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 143 

Registro de la Propiedad y en el Registro del Ami- 
Haramiento municipal. 

Nueva zona de centrales de azúcar. — Palma 
Soriano, la bella población del Cauto, ha hecho 
grandes campañas azucareras. Se debe su riqueza 
azucarera al presidente Menocal. Antes era sólo 
productora de café. Ahora café y azúcar. Duran- 
te la zafra reina mucha animación entre colonos 
y hacendados, no só!o por las magníficas condi- 
cienes en que se encuentran los campos de caña, 
sído por la perspectiva de una producción fructí- 
fera en abundancia y precio. El gran central Pal- 
ma ha batido el record. Este ingenio ha sido ini- 
ciado, impulsado, fundado y organizado por el 
presidente Menocal y un grupo de sus mejores 
amigos y amigos de Cuba. 

La provincia de Oriente. 

Mide aproximadamente unos 36.850 kilómetros 
cuadrados y su población es de 567.988 habitan- 
tes. Se encuentran muchas cavernas, especialmen- 
te, por Baracoa, en donde no es raro encontrar re- 
cuerdos de los aborígenes. La provincia de Oriente 
es inmensamente rica por su producción agrícola 
y ganadera y por sus minas. 

Se cultiva con éxito la caña de azúcar, el taba- 
co, el café, los cocos y frutos menores (hortaliza y 
fruta). Se cosecha también cera y miel de abejas 
en regular cantidad. 



144 CARLOS MARTÍ 

La flora de Oriente es muy rica. Hay varieda- 
des muy hermosas de orquídeas, grandes helé- 
chos, maderas de pino y otras en la sierra. Exis- 
ten montes absolutamente vírgenes. 

La miüería desde tiempo inmemorial viene sien- 
do explotada; sin embargo, existen aún muchísi- 
mas minas no denunciadas en las que no se ha 
efectuado trabajos de importancia. Hay oro, plata, 
cobre, hierro, plomo, cinc, manganeso, hulla y 
asfalto. El clima es cálido y en algunos puntos de 
la provincia ha llegado hasta 39° .C, pero por lo 
general no supera los 35° G. La mortalidad es de 
15,41 por 1.000 habitantes. 

Existen varias otras industrias en la provincia de 
Oriente: fábricas de dulces y de galletas, de taba- 
cos, de queso y de mantequilla, de papel corriente 
obtenido del bagazo de la caña de azúcar (en el in- 
genio Presión), de cemento de mosaicos, de lico- 
res (entre ellos la renombrada casa Bacardi del 
famoso ron), de fósforos, de perfumes, de aceite de 
coco, de refrescos, de jabón, de colchones, algu- 
nas tenerías, etc. 

Para la Instrucción pública, esta provincia dis : 
pone de 822 aulas: de ellas tres nocturnas y una en 
la cárcel de Santiago de Cuba. El promedio de asis- 
tencia escolar es de 25.111 alumnos. 

Hay un Instituto de segunda enseñanza, y una 
-escuela de Agrimensura. Existen, además de otras 
menores, varias importantes escuelas privadas, in- 
corporadas a dicho Centro docente: Colegio Padre 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 145 

Várela, en Guantánamo;, Colegio Holguín, en Hol- 
guín; Colegio Santo Tomás deAquino, en Man- 
zanillo; Colegios Internacionales, en el Cristo (Ca- 
ney), y Colegio Dolores, en Santiago de Cuba. 

EL Estado sostiene seis hospitales en la provin- 
cia: en Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo, 
Victoria de las Tunas, Manzanillo y en Bayamo. 
Hay otros varios Sanatorios y Clínicas particula- 
res. El Gobierno provincial subvenciona el Asilo 
de San José, para pobres desamparados,' la Casa 
de Beneficencia y el Asilo Siervas de María, los 
tres de Santiago de Cuba. Además, el Asilo de 
Desamparados de Gibara y el de Menesterosos de 
Holguín. Santiago es sede de obispado. El Estado 
sostiene, al igual que en las demás provincias de 
la Isla, la Granja-Escuela Agrícola. Se nota ca- 
rencia de brazos para los trabajos del campo, la 
que es causa de que una gran extensión de territo- 
rio permanezca inexplotado. La vida no es cara. 
Los jornales fluctúan entre 2 y 2,25 pesos, al- 
canzando hasta 3.75 a 4 pesos. 



10 



CUARTA PARTE 



CUBA SE EMBELLECE 



Cuba tierra de turismo. 

La Habana se ofrece embellecida. Se han cons- 
truido un gran número de edificios de todos los 
estilos arquitectónicos y han sido erigidos innu- 
merables monumentos y estatuas a los héroes de 
las Guerras Libertadoras y a los grandes ciudada- 
nos. El apóstol republicano José Martí, además de 
la que existe en el Parque central de la Habana, 
tiene varias estatuas en la República, así como el 
austero D. Tomás Estrada Palma y el inmortal 
José de la Luz Caballero. 

Caudillos como Ignacio Agramonte, Calixto Gar- 
cía, Julio Peralta, Francisco Echevarría, Vicenta 
García, Joaquín Castillo Duany, a lo largo de 
toda la República e¿tán resucitando en la piedra, 
para contemplar desde sus pétreos pedestales la 
X>róspera vida de la nación que ayudaron a cons- 
truir. Últimamente la Habana ha erigido un so- 
berbio monumento • al invicto caudillo Antonio 
Maceo y prepara otro de- la misma magnitud al 



150 CARLOS MARTÍ 

generalísimo Máximo Gómez. El monumento con- 
memorativo del Maim'será de belleza helénica y 
constituirá un tributo perdurable. 

El embellecimiento, honrando a! arte nacional 
cubano, continúa dignamente, construyéndose 
cada día nuevos espléndidos edificios públicos y 
privados, entre los que se destacan, la Asociación 
de Dependientes del Comercio, el nuevo Capitolio 
Nacional, el Palacio Provincial, el Centro Gallego, 
el gran Hospital Calixto García y los nuevos pala- 
cios y entrada en la Universidad Nacional. 

El antiguo paseo del Prado, hoy avenida dé 
Martí, dejó de ser lo que era para convertirse en 
una verdadera arteria transitable, con buenas bal- 
dosas, jardines esmeradamente cuidados, en los 
que se destacan el escudo nacional, la bandera de 
la República, la figura geográfica de la Isla, los 
atributos de marina y ios nombres esclarecidos de 
héroes y mártires gloriosos de las guerras por la 
Independencia^ formados artísticamente con plan- 
tas y flores. 

La Universidad Nacional. 

El aspecto de la Universidad es bello; ya ha caí- 
do bajo la piqueta el feo murallón de la calle L; 
ya han sido derribados los pabellones, o mejor di- 
cho, los restos que quedaban de los de Física y 
Química, y en su lugar dos soberbios edificios de 
líneas modernas marca lo que será la entrada de 
la futura Acrópolis. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 15! 

' El Observatorio Astronómico, preciosa obra en 
que se demuestra el buen gusto y exquisito refina- 
miento que va adquiriendo Cuba en arquitectura, 
muestra sus bellas proporciones en la parte ante- 
rior del terreno, y pronto, muy pronto, será una 
hermosa realidad la construcción de las magnífi- 
cas escalinatas de granito para la entrada princi- 
pal, cuyas obras se han subastado en días pasa- 
dos. 

Todos los demás edificios serán demolidos y en 
.su lugar se levantarán otros modernos. 

Los edificios construidos y que forman parte del 
plan general son: el Laboratorio de Física, el La- 
boratorio de Química y el Observatorio Astronó- 
mico.' , 

La entrada de honor de la Universidad se hará 
por el frente que da a la ciudad y buscando el eje 
de la Calzada de San Lázaro. La colina sobre la 
que se levantan los nuevos edificios será rebajada. 
Se formarán dos amplias calles que subirán a de- 
recha e izquierda de la entrada. El recinto Univer- 
sitario se cercará en el frente por una verja de 
poca altura para que sea visible toda la falda de la 
loma que será convertida en un bello jardín. 

La entrada será monumental, dos casetas deco- 
radas la acusarán y componiendo con ellas se le- 
vantará un monumento dedicado a conmemorar la 
fundación de la Universidad por los Padres Domi- 
nicos. 

En la Universidad Nacional se pueden cursar 



152 CARLOS MARTÍ 

diecinueve carreras perfectamente organizadas y 
preparadas, abarcando la totalidad de los conoci- 
mientos humanos. Los estudiantes sólo abonan 30 
pesos anuales de matrículas y ]os que hagan estu- 
dios libres 12,50 pesos por cada examen. Existen, 
con objeto de premiar a los alumnos mejores, va- 
rias becas de viaje (constituidas por una pensión 
mensual de 100 pesos durante dos años) y otros 
premios de importancia particulares, como son los 
«Sarrá» para Farmacia, «Clin» para Medicina, 
«Domínguez Roldan» para Letras, «Carrera Jus- 
tiz» para Derecho. 

La apertura del curso académico de 1917-18 
revistió siDgular esplendor, presidiendo el acto el 
general Menocal, quien fué ovacionado por los es- 
tudiantes. 

El progreso de Cuba. 

Cuba, bajo el régimen del general Mario G. Me- 
nocal, en un extraordinario esfuerzo jamás iguala- 
do por ningún pueblo, ha elevado su volumen co- 
mercial con los Estados Unidos a 408.351.720 pe- 
sos en el año 1916. Cuba es el primer país de la 
América Latina. 

La importación de los Estados Unidos en el año 
1916 fué de 164.622.950 pesos. 

La de las tres grandes naciones sudamericanas: 
Argentina, 76.874.254 pesos; Brasil, 47.679.263:. 
Chile, 33.283.499. Total: 157.937.016 pesos,. 
Diferencia a favor de Cuba, 6.685.934. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 153' 

Comparemos ahora a Cuba con las quince Repú- 
blicas siguientes: México, 52.874.288 pesos; Co- 
lombia, 14.287.482; Perú, 13.986.446; Uruguay, 
11.851.447; Venezuela, 11.336.519; Santo Do- 
mingo, 9.254.287; Haití, 7.417.973; Honduras, 
5.232.656 ; Ecuador, 5.005.438 ; Guatemala, 
4.665.045; Costa Rica, 4.017.435; Nicaragua, 
3.804.915; Salvador, 3.768.963; Bolivia, 
1.868.261; Paraguay, 86.120. Total: 151.487.2H> 
pesos. Cuba, 164.622.950 pesos. Diferencia a fa- 
vor de ésta, 1 3. 185.735 pesos. 

Cuba tiene aproximadamente 2.469.125 habi- 
tantes. 

La población de las dieciocho Repúblicas cita- 
das asciende a 77.691.617. 

Con 2.600.000 habitantes no hay otra nación 
en el mundo de mayor intensidad mercantil. Dado 
que el total de importaciones y exportaciones se 
eleva a 605 millones próximamente, resulta que 
corresponde a cada habitante una cifra de negocio 
de 232 pesos, superior al de Bélgica, antes de la 
guerra, que era la nación de mayor intensidad 
mercantil. 

La energía comercial cubana, siempre en as- 
cendencia, queda demostrada con los siguientes, 
datos: 

En el primer año de exclusión de la soberanía, 
en 1899, la balanza mercantil era desfavorable en 
25 millones y medio de pesos, y desfavorable fué 
en 1900 y 1901. Ya desde aquí, en escala progre- 



154 CARLOS MARTÍ 

siva va siendo favorable todos los años, hasta el 
de 1916 en que, sobre unas cifras de importación 
por 248 millones y 356 millones de exportación, 
da un balance en favor de la exportación de 108 
millones de pesos, incluida la moneda, que contri- 
buyó a este balance con un saldo a favor de la im- 
portación de 2 V 2 millones, próximamente. 

El mes de mayor exportación, durante el año, 
fué el de junio, con cerca de 51 millones de pesos; 
el de meDor, diciembre, con 8 */ 2 millones; no- 
viembre es el que alcanzó mayor importación, 
i on 24 millones, y abril el de menor, con cerca 
de 16. 

Todas las Aduanas de la República,. excepto las 
de Tunas de Zaza, los Indios, Nueva Gerona y 
Santa Cruz del Sur, han acusado aumentos apre- 
ciables en la recaudación, comparada con la de 
1915. La de la Habana ha aumentado en muy 
cerca.de 7 millones de pesos; la de Santiago de 
Cuba en medio millón. El total recaudado por de- 
rechos de Aduana asciende a 36.646.000 pesos. 

Han entrado en los puerlos de la Isla 5.540 bu- 
ques de travesía, con un tonelaje totnl neto de algo 
más de 8 millones de toneladas, y han salido 
5.477, con un tonelaje de 8 millones y poco 
más. Buques de cabotaje han entrado 14.684 y sa- , 
lido 14 712, con 2 '/* millones de toneladas, 
aproximadamente. . , . 

Entraron 95.000 emigrantes y 111.582 pasa- 
jeros. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 155 

Todo esto refleja una situación brillante, alcan- 
zada bajo el régimen del general Menocal, y hace 
ver el porvenir de color de rosa. 



£1 país de la riqueza. 

Toda 'la fertilidad y fecundidad de Cuba, país 
donde «cada habitante produce más de lo que con- 
sume», es país que el día que tenga 6 millones 
de moradores podrá afirmar con mármoles y ágata 
los asientos de las carreteras y caminos y el piso 
de las guardarrayas de las fincas. 

Y el día que, aprovechados los raudales de agua 
natural y permanente, se rieguen los campos cu- 
banos; el día que la irrigación, como el sol de la 
buena suerte, irradie sus chorros en todas las di- 
recciones del cuadrante, va a producir Cuba en 
calidad y cantidad, frutos no ya para alimentar y 
dar satisfacción al mundo, sino para desmentir 
«con la elocuencia abrumadora de los hechos» la 
lamosa y donosa ley de Malthus, sobre la propor- 
ción aritmética en que se produce «loque se come» 
y la proporción geométrica en que se reproducen 
«los que comen». 

La inmigración, por familias españolas se impo- 
ne. A Cuba y a España les interesa para su feli- 
cidad futura. Los campos cubanos, hermosos y 
veraces, vírgenes aún, necesitan de brazos que la- 
bren la tierra y en ellos encontrarán los hombres 
trabajadores pan y bohío donde cobijarse y criar 



156 CARLOS MARTÍ 

sus hijitos, enseñándoles bajo un cielo azul, de un 
azul de gloria, que Cuba es buena, que Cuba es 
santa, que Cuba estrecha cariñosa entre sus bra- 
zos al español. 

La provincia de la Habana. 

El área en kilómetros cuadrados es, aproximada- 
mente, de 8.221 kilómetros con una población de 
800.000 habitantes. Los terrenos de la provincia 
son 'eruptivos, terciarios y rocas madrepóricas en 
las costas. Pertenece a la provincia de la Habana 
la poética y encantadora isla de Pinos. Es rica la 
provincia en maderas de construcción, en mármo- 
les, en piedra de construcción, asfalto, en aguas 
minerales, en oro, en hierro, en cobre, en cristal 
de roca,. etc. Hay manifestaciones de petróleo en 
ias inmediaciones de la capital. 

En Batabanó se dedican a la pesca y la prepara- 
ción de IdS esponjas y ganan su sustento centena- 
res de mallorquines y de cubanos. 

La provincia de la Habana es la más industrial 
de la isla y la más importante por su comercio de 
importación y de exportación. La riqueza agrícola 
es también considerable. 

Se cosecha en la provincia gran cantidad de caña. 
El tabaco de la Habana, llamado de Partido, aun- 
que inferior al de Vuelta Abajo, es, sin embargo, 
de buena calidad. Se cultivan también la hortaliza 
y las frutas en gran escala. Santiago de las Vegas, 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 157 

que es en donde está la estación agronómica, cita- 
da en otras partes del libro, pertenece a la provin- 
cia de la Habana. En la capital hay una granja-es- 
cuela. 

Bañan la provincia los ríos Almendares, Maya- 
beque, Ariguanabo, etc. 

La instrucción pública está superiormente aten 
dida y se cuentan por centenares las escuelas pú- 
blicas; la Habana es sede de la Universidad Nacio- 
nal, de un Instituto de Segunda enseñanza y de las 
Escuelas Normales para varones y señoritas. La 
Habana es también sede de Obispado y de una De- 
legación apostólica. La Enseñanza privada cuenta 
con magníficos colegios. Son notabilísimos los co- 
legios de Belén de los Padres Jesuítas y los que 
dirigen los Escolapios en la Habana y Guanabacoa. 

La mortalidad fluctúa habitualmente de 18 a 20 
por año y por cada 1.000 habitantes, siempre con 
tendencia a disminuir. La higiene nada tiene que 
envidiar a ning-una otra ciudad del mundo, dicho 
sea en justicia. 

La isla de Pinos. 

Pertenece a la provincia de la Habana. El viaje 
se hace por mar, desde Batabanó, en cómodo y 
confortable vapor, en brevísimo tiempo. Las aguas 
por donde se navega son un verdadero lago.' La 
isla de Pinos es un encanto. 

Los agricultores norteamericanos han sembrado 



158 CARLOS MARTÍ 

extensas huertas dé toronjas, los demás frutos cí- 
tricos y pinas. Durante los cuatro o cinco año* 
necesarios al desarrollo de estas huertas hasta su 
producción completa, siembran frutos menores 
para embarcar a los mercados del Norte. Entre 
otras cosechas, la fresa del Norte se produce muy 
bien en este clima 'y suelo. Es un triuufo de la 
agricultura norteamericana. Hoy posee grandes 
industrias agrícolas y además es un magnífico lu- 
gar de recreo invernal. Los turistas encuentran 
allí baños de mar, una pesca superior y carreteras 
ideales para el spo?~t del automovilista. Existen en 
la Isla buenos hoteles/ muchos chalets de estilo 
americano, más de 120 kilómetros de excelentes 
carreteras conectando las colonias más importan- 
tes y 120 más de caminos vecinales, que aunque 
simplemente pistas entre los pinares grandes que 
dan a la isla su nombre, sirven de caminos para 
el automovilista aventurero, pues el terreno es 
llano y excelente. También tiene la isla de Pinos 
manantiales de agua excelente, especialmente de 
magnesia, que son explotados. Es la isla de Pinos 
una lección objetiva que la energía y el carácter 
emprendedor norteamericano ofrecen a la energía 
cubana. 

Las comunicaciones. 

En 1911 la República contaba con 464 oficinas 
postales repartidas así: Pinar del Río, 65; Haba- 
na, 103; Matanzas, 61; Santa Clara, 128; Cama- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 159 

güey, 32; Oriente, 75. En 1917 existen 670 ofi- 
cinas en toda la República, o sea ?06 oficinas pos- 
tales de varias clases, según el servicio que pres- 
tan, como son de giros postales, de paquetes pos- 
tales, de giros y paquetes simultáneamente, y la& 
generales de correspondencia; de ellas unas 50 es- 
tán instaladas en ferrocarriles y estaciones y dos 
en vapores. 

Por la misma época había 135 estaciones tele- 
gráficas terrestres. Actualmente existen nada me- 
nos que 289 aumentadas bajo el período del presi- 
dente Menocal. Las estaciones de telegrafía inalám- 
brica, propiedad' del Gobierno, son: una en Pinar 
del Río f dos en la proviocia de la Habana (una en 
el Morro de la capital y la otra en la isla de Pi- 
nos), dos en la de Santa Clara (una en la capital 
de la provincia y la otra en Cayo-Cristo, costa 
Norte), una en Camagüe y y tres en Oriente (una 
en el cuartel Moneada, Santiago, y la otra en Bara- 
coa). Además existen estaciones particulares, una 
de la United Fruit C.°, Compañía americana de 
Navegación; en el Cabo San Antonio, para servicio 
exclusivo de sus vapores, y otra en el Vedado, Ha- 
bana, de la Forest Wireles Telegraph C.°, para 
cursar telegramas particulares. Ulteriormente a 
estas estaciones inalámbricas deben ser sumadas 
las montadas a bordo de algunos barcos de la Ma- 
rina de guerra, como los cruceros Cuta y Patria, 
el Eatuey y las que serán instaladas en breve en 
otros cañoneros. 



160 CARLOS MARTÍ 

El desarrollo de las líneas telegráficas del Go- 
bierno alcanza a 6.602 kilómetros, bajo el régi- 
men del general Menocal. 

El departamento de Comunicaciones tiene un 
presupuesto de 2.486.000 pesos y un personal de 
más de 3.000 empleados, cuyos sueldos montan a 
la suma anual de 1.883.000 pesos. 

El sistema de teléfonos de la República es como 
en pocos países y existe establecido un doble siste- 
ma, local y de larga distancia, con más de 70.000 
millas de hilos telefónicos, enlazando 225 ciudades 
y pueblos y 80 ingenios, en que tiene montadas 250 
estaciones y en funcionamiento 28.000 aparatos, 
con cerca de 800 empleados para su manteni- 
miento. 

Las lineas de comunicación submarina pertene- 
cen todas a Compañías particulares; las actualmen- 
te en función son: 

La Western Union C.°, que posee dos cables 
cuádruples, entre la Florida y Cuba, cursando por 
ellos despachos telegráficos para todos los puntos 
de la Unión Americana y Canadá. 

La West India & Panamá G.°, poseedora del ca- 
ble que comunica a Cuba con Méjico, Panamá, 
Puerto Rico y Sur América. 

La Cuba Submarine Telegraph C.°, un cable de 
Cienfuegos a Santiago y las estaciones inmediatas 
de Casilda, Tunas, Júcaro y Manzanillo. 

La Comercial Cable C.° of Cuba, con cable mo- 
dernísimo y directo entre la Habana y Nueva York. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 161 

El Cable Francés, que comunica Santiago de 
€uba con Haití. 

Los ferrocarriles. 

Al cerrar el año fiscal 1917-18 existen registra- 
das 20 Compañías ferrocarrileras, de las cuales 
las cuatro más importantes son: Los Ferrocarriles 
Unidos de la Habana, Ferrocarriles del Oeste, Fe- 
rrocarril de Cuba y Cuba Central C.° 

La Compañía Ferrocarriles Unidos de la Habana 
y Almacenes de Regla Limitada, posee la más com- 
pleta red de la Isla; sus líneas, partiendo de la ca- 
pital hacia el Este y Sur, extienden una malla de 
caminos de hierro por los territorios de la Habana 
y Matanzas, comunicando los distritos costeños 
con los interiores y llegando por el Oeste hasta la 
Esperanza, estación cercana a la de Santa Clara, y 
de aquí en adelante por las de la Empresa Ferro- 
carril de Cuba. Esta misma Corporación posee la 
casi totalidad del ferrocarril del Oeste, gran parte 
del Cuban Central C.° y el total de la Empresa Ha- 
bana Central. 

El Ferrocarril de Cuba, empresa americana-ca- 
nadiense, comprende la red ferroviaria que, par- 
tiendo de Santi Clara hacia el Este, llega a Cama- 
güey y Santiago, entroncando en Alto Cedro con 
el ramal de Antilla (Ñipe), y en San Luis, con el 
ferrocarril del Oeste de Guantánamo, tendiendo 
además una línea hasta Bayamo y Manzanillo, em- 

íi 



162 CARLOS MARTÍ 

palmada con la Central de Martí, a través de co- 
marcas opulentas. La Empresa posee, incluyendo 
los ferrocarriles secundarios adquiridos por ella 
(entre ellos el de Puerto-Príncipe-Nuevitas),con 73 
kilómetros), 950 kilómetros de vías. 

Los Ferrocarriles del Oeste, Compañía fundada 
en 1857, y controlada actualmente por los Uni- 
dos, explotan una línea que, partiendo de la capi- 
tal hacia el Oeste, atraviesa por su eje toda la pro- 
vincia de Pinar del Río, pasando por Guanajay, 
San Cristóbal y Pinar del Río, terminando en Gua- 
ne, con un tendido total de 239 kilómetros de lí- 
neas. 

La Compañía Cuban Central, controlada tam- 
bién por los Ferrocarriles Unidos de la Habana, 
posee la vasta red ferroviaria local de la provincia 
de Santa Clara, que comunica la costa Norte con 
la Sur, enlazando entre sí las ciudades .y centros 
de la región más azucarera de' Cuba; sus líneas lle- 
gan por el Norte a Sagua la Grande y por el Sur a 
Cienfuegos, empalmando con la Esperanza con la 
vía central de los Ferrocarriles Unidos; tiene 504 
kilómetros en explotación. 

El ferrocarril Habana Central son dos líneas 
eléctricas desde la estación Terminal de la Haba- 
na hasta Güines y Guanajay la otra, con 111 ki- 
lómetros en total; esta Empresa es también pro- 
pietaria del servicio de ferry boats de la bahía de 
la Habana y de los muelles de Paula. 

El ferrocarril del Oeste de Guantánamo posee 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 163 

133 kilómetros de vías entre esta ciudad, su bahía 
y San Luis, donde entran con el ferrocarril de 
Cuba para llegar a Santiago de Cuba. Está en pro- 
yecto la construcción del ferrocarril de Guantána- 
mo-Baracoa. 

Todo esto se ha expansionado y aumentado du- 
rante el régimen del presidente Menocal. 

La enseñanza obligatoria. 

¡Cuántos afectos merecen del presidente Meno- 
cal esas cabecitas rubias y trigueñas que se fían 
al maestro de escuela cubano! ¡Es la generación 
del porvenir que asegurará la vida y el progreso 
de la República! 

Presentemos, a grandes rasgos, la obra del go- 
bierno del general Menocal, en enseñanza. 

Desde el 20 de mayo de 1913 creó y estableció 
muchas más aulas el gobierno del general Meno- 
cal, que las creadas y establecidas en el transcurso 
de once años, durante los gobiernos de D. Tomás 
Estrada Palma, Magoon y general Gómez. 

He aquí las establecidas por la Administración 
del general Menocal: 

Pinar del Río . 206 

Habana 260 

Matanzas 140 

SantaClara... 281 ■.* 

Camagüey 112 

Oriente.... 288 

Total 1.287 



164 CARLOS MARTÍ 

Más de i. 000 de estas aulas están en casas cedi- 
das gratis al Gobierno por hacendados y propie- 
tarios. Las casas-escuetas son modernas. 

Las 900 aulas votadas últimamente por el Con- 
greso se irán instalando conforme el Tesoro 
lo permita, tratándose de obtener locales gratis 
para muchas, y para otras construir casas de 'ma- 
dera, desarmables, en los barrios del campo, que- 
vienen a costar la cuarta parte de las de manipos- 
tería, duran más de cuarenta años bien atendidas 
y pintadas, y pueden trasladarse de un punto a 
otro con las poblaciones flotantes formadas por co- 
lonias agrícolas y centros temporeros de familias 
de trabajadores. 

Los edificios dedicados a escuelas en las ciuda- 
des y en los campos están bien ventilados y son 
amplios. En el campo se hace uso de toda clase de 
edificios, desde el bohío nativo hasta las recién 
construidas casas de comercio. Tienen patios, en 
los cuales son practicados los ejercicios físicos. 

Al desenvolverse el segundo período presiden- 
cial del general Menocal, cuenta la República con 
casi 6.000 escuelas, funcionando normalmente 
en su territorio (una por trescientos noventa y tan- 
tos habitantes) y complementando la fecunda obra 
de esos 6.000 talleres de engrandecimiento na- 
cionales, Escuelas Agrícolas, Normales, de Ar- 
tes y Oficios, de Comercio, seis Institutos de Se- 
gunda enseñanza y una Universidad Nacional pre- 
paran admirablemente todos los ingenieros, abo- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 165 

gados, médicos, maestros, agricultores y peritos 
técnicos de todas clases que necesite Cuba para 
proseguir con seguro paso por la senda de la sobe- 
ranía. 

Sanidad. 

Si alguna rama, entre todas las del Gobierno, 
tiene mayor suma de responsabilidad en Cuba es 
la de la Sanidad Nacional, pues la enmienda 
Platt, que consta al pie de la Constitución de la 
República, reserva a los Estados Unidos el derecbo 
de intervenir en Cuba en el caso de que el estado 
sanitario del país lo reclamare. 

Ni la peste bubónica; ni la poliomelitis, parálisis 
infantil; ni las fiebres , ni ninguna epidemia ni 
enfermedad ha arraigado. Ya la fiebre amarilla ha 
sido extirpada totalmente. - 

El hombre enérgico , el hombre decisivo, el 
hombre de carácter, reflexivo en las medidas, pero 
decisivo e inflexible al cumplimentarlas, el que si 
en los días dolorosos la contienda puso su juven- 
tud y su vida a disposición de la Libertad y de la 
Independencia, en los días que han seguido a la 
instauración de la República le han dado motivo 
de legítima satisfacción y cultiva el bienestar de la 
Patria; el presidente Menocal, en fin, ha sabido 
hacer imprimir en los hombres que han estado al 
frente de la Sanidad Nacional la misma energía y 
decisión e infiexibilidad. Además, bajo el régimen 



166 CARLOS MARTÍ 

del presidente Menocal se ha instituido un certa- 
mer de babys, un torneo de recién nacidos, y la 
creación del premio de la Maternidad, timbre y 
orgullo del período de gobierno del general Meno- 
cal, y la nota más alta que se ha dado en el mun- 
do civilizado. 

La nación cubana figura en primera entre las 
que con más celo velan por su estado sanitario. 



Carreteras y caminos. 

En la actualidad hay en construcción en las seis 
provincias cerca de 1.400 kilómetros. 

En cuanto a los puentes son relativamente po- 
cos en número y la mayoría de escasa importancia, 
pues la natural configuración del país, con exten- 
sas llanuras y ríos pocos caudalosos, no exige esta 
costosa construcción para facilitar las comunica- 
ciones; sin embargo, como hay algunos, cuyo 
elevado costo y magnífica situación les incluye 
entre las notables obras públicas nacionales, citaré 
el puente de cemento armado sobre el río Almen- 
dares, una de las mayores construcciones de esa 
clase en el mundo; el de acero sobre el río San 
Pedro, en Camaguey; los tres de la ciudad de Ma- 
tanzas, sobre el Yumurí y el San Juan; el puente 
San Luis, en la misma provincia; el Felipe Pazos, 
sobre el río Sagua (Santa Clara); el puente San 
Diego sobre este rio (P. del Río) y el puente San- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 167 

tiago en esta misma provincia; el San Cristóbal, 
en la carretera de este nombre; el puente El Triun- 
fo, sobre el río Sagua, y el magnífico puente del 
ferrocarril de Cuba sobre el río Cauto. 

El gobierno del general Menocal está desarro- 
llando un plan de carreteras que ha de prestar in- 
numerables servicios a la Agricultura y a la In 
dustria. El coste promedial délas carreteras cuba- 
banas es de 9.500 pesos el kilómetro; son cons- 
truidas con un afirmado de 7,7 metros de ancho, 
formado por dos capas, una inferior de piedra 
(Telford) de 25 centímetros, y otra superior de 
macad án de 15 centímetros. De esta clase de vías, 
haciendo abstención de los llamados caminos ve- 
cinales, contaba la República, al finalizar 1917, 
1 .878 kilómetros repartidos provincialmente así: 
Pinar del Río, 544 kilómetros; Habana, 520 ki- 
lómetros; Matanzas, 247 kilómetros; Santa Clara, 
261 kilómetros; Camagüey, 91 kilómetros; Orien- 
te, 215 kilómetros. 

Un gran hospital. 

Continúan satisfactoriamente progresando las 
obras de construcción del Hospital Nacional gene- 
ral Calixto García. Esta colosal obra,, la más mo- 
derna y más grande de América, será un timbre 
de gloria de la administración del general Meno- 
cal . Cuando esta gran obra esté terminada, des- 
aparecerán los deformes y antihigiénicos barraco- 



168 CARLOS MARTÍ 

nes que hoy constituyen el hospital número udo,, 
contando entonces la capital de la República con 
otro que armonizará con su progreso y desarrollo. 

De los 87 edificios que formarán dicho hospital, 
más de la mitad están ya construidos y correspon- 
den a la Administración, Escuela de Enfermeras, 
clasificación, dispensario, medicina hombres, me- 
dicina mujeres, crónicos, ginecología, cirugía mu- 
jeres, cirugía hombres, casa del director, garage 
y cuadras. 

Este hospital nacional se denominará Calixto 
García, a propuesta del presidente Mario G. Me- 
nocal, en tributo a la memoria del insigne cu- 
bano mayor general Calixto García — a cuya inau- 
guración del monumento erigido en Holguín asis- 
tió y revistió de toda pompa al presidente Meno- 
cal — se inaugurará muy en breve. Bueno es hacer 
constar que, a pesar de ser una obra extraordina- 
riamente importante, no se ha gastado un solo cen- 
tavo en su estudio y preparación. 

Un país que ha realizado como Cuba tan gigan- 
tescos esfuerzos durante numerosos años de d oloro- 
sas crisis internas tiene a la fuerza que asombrar 
al mundo entero el día que cuente con fuerzas su- 
ficientes para competir ventajosamente con las de- 
más naciones; sólo hay que tener en cuenta todo lo 
que se está realizando durante los cinco últimos 
años y lo que se habrá hecho de aquí a unos años 
más, cuando todos los grandes proyectos que exis- 
ten hoy lleguen a ser por fin una hermosa realidad; 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 169" 

todo esto si hay siempre unión y concordia entre 
cubanos y sigue reinando la mayor cordialidad 
con los extranjeros. 

El balcón del golfo. 

-Las obras que se encontraban en ejecución para 
la prolongación del malecón, desde el parque de 
Maceo hacia el torreón de San Lázaro, han que- 
dado terminadas, y, en consecuencia, cerrada la 
entrada de mar que allí existía, conocida por Ca- 
leta de San Lázaro. 

El proceso de la obra, que es un triunfo de la. 
ingeniería cubana, ha sido este: a medida que los 
terraplenes iban avanzando, sobre ellos mismos se 
fundieron bloques de 15, 18 y 20 toneladas, que 
eran colocados por la grúa Gayo Buba. 

La fundación del muro se hizo directamente so- 
bre la roca, haciendo grandes ataguías, que eran 
achicadas por bombas centrífugas de 8 y 1 4 pulga- 
das. A su vez se acometieron los rellenos de una 
superficie de 15.000 metros cuadrados. La zapata, 
o sea el rompeolas, se terminó simultáneamente 
con los rellenos, habiendo quedado desalojado 
completamente el agua de la caleta. Inmediata- 
mente se hizo un estudio del alcantarillado que ha 
de dejar libre todo estancamiento de aguas en el 
lugar de las obras. Más tarde fué construido el 
muro hasta su coronación, y en la actualidad se 
ejecutan los drenajes, los tragantes y las aceras. 



170 CARLOS MARTÍ 

La construcción del parque para ensanche del lu- 
gar donde se alza la estatua ecuestre del general 
Antonio Maceo constituye el embellecimiento. 

Los 15.000 metros cuadrados que se han toma- 
do del mar y han sido iellenados, valen 600.000 
pesos, tomando por tipo el de 40 pesos el metro 
cuadrado a que se venden los terrenos en el con- 
torno del malecón. De manera que restando de 
esos 600.000 pesos los 120.000 que cuestan las 
obras, el Estado gana 480.000 pesos y proporcio- 
na a la ciudad, sin costarle un centavo, uDa obra 
excelente que la embellece y la hace encantadora y 
perpetuará el gobierno del general Menocal, como 
la iniciación del malecón ha perpetuado el gobier- 
no de la intervención americana. 

Justo es tener en cuenta que con motivo de la 
guerra europea algunos de los materiales que se 
emplean en las obras y servicios que se ejecutan y 
prestan por el Departamento de Obras públicas, 
aumentaron de precio de manera extraordina- 
ria. A pesar de esto se han construido millares de 
metros de acera y se ha atendido a la pavimenta- 
ción de las calles de la ciudad y de sus barrios ex- 
tremos; pero resultan insuficientes los créditos 
concedidos para tales servicios, por lo que será ne- 
cesario conceder en su oportunidad las consigna- 
ciones adicionales correspondientes. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 171 

Política agrícola,, 

El general Menocal, que brilla tanto por su pre- 
visión y talento como por su patriotismo, tiene 
como principal finalidad el promover la agricultu- 
ra en todos sus ramos; procurar el aumento y me- 
jora dejas crías de ganado caballar, vacuno y la- 
nar; presentar al pueblo proyectos y mejoras de 
reformas, extendiéndolos de todos modos, hasta 
hacer vulgar el conocimiento de los principios 
científicos de las industrias rurales. 

Es indiscutible que en estos últimos cuatro años 
el" agricultor cubano ha ensanchado su esfera de 
acción, ha ampliado su horizonte y sus aspiracio- 
nes, porque estando más en contacto con los pode- 
res públicos, sienten más de cerca su beneficiosa 
acción, su auxilio, sus enseñanzas, su protección 
y sus consejos. Hoy existe en Cuba un cuerpo de 
agrónomos del Estado, dedicados a vivir en conti- 
nuo contacto con el abandonado «guajiro» de an- 
tes, para enseñarle las modernas y cientificas prác- 
ticas de cultivo, que lo harán trabajar menos y 
obtener mayores rendimientos, modernizándose 
poco a poco la vida agrícola cubana y elevando al 
agricultor patrio a un plano superior. Existe tam- 
bién un Cuerpo de veterinarios del Estado, que 
acuden prestos a cualquier lugar de la República 
donde el campesino reclama sus servicios y estudia 
y observa la enfermedad que diezma su ganado 
cuanto sea necesario y le enseña prácticamente a 



172 CARLOS MARTÍ 

vacunar y a cuidar y a atender sus animales y le 
da conocimientos necesarios para prevenirse y de- 
fenderse de las epizootias. También es del régimen 
del general Menocal el mejoramiento del Observa- 
torio Nacional, instalado en lo más alto de la loma 
de Casa Blanca. No se ha escatimado ningún es- 
fuerzo para dotar a tan importante Centro de los 
mejores y más modernos aparatos, y últimamente 
ha quedado instalada una potente estación de tele- 
grafía sin hilos, que alcanza hasta Nueva York, de 
donde se recibe diariamente la «hora» para compa 
rarla con nuestro meridiano. 

A las iniciativas vigorosas del general Menocal 
debe Cuba un avance gigantesco en la enseñanza 
agrícola y la obra mentí sima de sus Granjas y 
Escuelas de experimentación, sintiendo que el 
Congreso en ocasiones le haya regateado los recur- 
sos efectivos que limitan y hasta estrechan -la ór- 
bita donde debe desenvolver sus creaciones tan 
benemérito patriota. Su ideal es inculcar una po- 
lítica agrícola efectiva y dedicar toda su obra de 
gobierno á la mayor elevación de todas las poten- 
cias productoras de la Nación, en un solo afán de 
engrandecimiento nacional. 

Los deportes. 

El doctor D. José Sixto de Sola, de venerableme- 
moria, publicó en Cuba Contemporánea, la notable 
revista, un bello artículo ensalzando los deportes, 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 173 

como vigorizadores de la inteligencia de los cuba- 
nos. Y José A. Saco, a los ochenta años de edad, 
atribuía su extraordinaria lucidez y cordura a los 
ejercicios físicos practicados desde su juventud. En 
1839 existía en Gubanna Escuela de Gimnástica di- 
rigida por D. Rafael de Castro, y en'l873 y 1874 
surgían los primeros Clubs de base-ball, Habana 
y Almendares. En 1880 se fundaron varios otros 
Clubs de base-ball. Después fueron la lucha, la es- 
grima, el automovilismo, los deportes náuticos. 
En 1888 se fundó en la Habana el Club de Esgrima; 
en 1886, el Havana Yacht Club; en 1885, el Club, 
de Ajedrez de la Habana. La afición aumenta en 
otras ciudades de la isla y surgen nuevas Socie- 
dades deportivas. En 1902 el Vedado Tennis Club 
y la Asociación Cristiana de Jóvenes dieron a los 
deportes un gran impulso, y por fin, en 1907, el 
Club Atlético llenó el vacío dejado por la desapa- 
rición de la Asociación Atlética de la Universidad 
con sus Clubs de foot-ball. El doctor Sola trabajó 
mucho en pro del Club Atlético, del que fué pre- 
sidente activo y entusiasta. Hoy exi.-te lawn-tennis, 
que juegan mucho las damas; basket-ball, que jue- 
gan mucho los jóvenes, el polo, el remo, la gim- 
nasia, etc. 

El Havana Gountry Club, el Havana Yacht 
Club, el Vedado Tennis Club, la Sección de Sport 
de la Asociación de Dependientes del Comercio, 
los Clubs náuticos de Cárdenas y de Sautiago de 
CuDa, el Club Atlético de Regla, el Club de Caza- 



174 CARLOS MARTÍ 

dores del Cerro y de la Habana se anotan notables 
triunfos, y son muchos los cubanos que se distin- 
guen en el extranjero por sus triunfos en los depor- 
tes. He aquí algunos: 

José Raúl Gapablanca. — Campeón de ajedrez, 
quien en junio de 1914 había logrado ganar 579 
partidasde 736 jugadas simultáneamente; 78habían 
quedado entabladas y había perdido 79 solamente. 

Ramón Fonst.— Campeón de esgrima, que triun- 
fó en París en 1893, en 1899 y en 1900, siendo 
apenas un adolescente y teniendo por adversarias 
a las mejores espadas de Francia. Después siguió 
ganando torneos y campeonatos nacionales e inter- 
nacionales. 

Alfredo de Oro. — Campeón mundial de caram- 
bolas. 

Federico Narganes.— Ganó en los Estados Uni- 
dos del Norte varios campeonatos de lucha, de 
peso ligero y mediano (años 1902, 1904, 1905, 
1906, 1907 y 1909). 

Aurelio Narganes: — Hermano del anterior, ganó 
también campeonatos de lucha en los Estados 
Unidos. 

Domingo Rosillo.— Notable aviador, director de 
la Escuela Catalana de Aviación, en la actua- 
lidad. 

Rene Valverde y Juan Federico Centellas con- 
quistaron laureles en eítiro; Leopoldo F. de Sola, 
hermano del doctor Sixto, obtuvo brillantes triun- 
fos gimnásticos en los Estados Unidos; Miguel An- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 175 

gel Moenck y Ricardo Peralta en bashet-baü; otros 
en base-ball, etc. 

El automovilismo ha tomado también un estu- 
pendo incremento en Cuba, y lo prueba el entu- 
siasmo despertado por las carreras de automóviles 
en diversas fechas. Las familias de la mejor socie- 
dad poseen automóvil , desterrando los coches 
de tracción animal, y es extraordinario el nú- 
mero de máquinas de lujo y de alquiler que se ven 
en la Habana, ascendiendo a más de 10.000. La 
plétora de dinero es grande y en Cuba están repre- 
sentadas todas las marcas de automóviles: las nor- 
teamericanas, principalmente, las francesas, espa- 
ñolas, italianas, etc. 

Datos generales. 

La isla de Cuba tiene, aproximadamente, 760 
millas de largo, con un área de 45.881 millas 
cuadradas; y las costas cubanas tienen una exten- 
sión de 2.000 millas, con puertos navegables, ma- 
yor en número que los de ningún otro país de 
América. 

Deuda exterior de Cuba, per cápüa., 28 

ídem, id. de la Gran Bretaña, per cápüa, antes de 

la gaerra 80' 

ídem, id. de Francia, per cápüa, antes de la gue- 
rra 10 

ídem, id. de ios Estados Unidos, per cápüa 15* 



176 . CARLOS MARTÍ 

Aunque Cuba tiene una deuda mayor per cápi- 
ta que la de los Estados Unidos, su comercio 
extranjero es, en proporción, 500 por 100 ma- 
yor. Más mercancías entran y salen del puerto 
de la Habana, que de ningún puerto americano, 
excepto el de New York. Más de la mitad de las 
importaciones de Cuba proceden de los Estados 
Unidos. Desde que se fundó la República, en 
1902, su comercio exterior ha aumentado 450 
por 100. 

En clima y salubridad, Cuba no es aventajada 
pop ningún otro país del mundo. Paraíso para 
crear hogares y oportunidades ilimitadas para in- 
tervenciones de capital. Reina la briosa en los días 
más calurosos y las noches son invariables, fres- 
cas y agradables. Cuba dispone de 1.246 millas de 
■caminos reales y calzadas admirablemente som- 
breadas. La temperatura es generalmente delicio- 
sa. Los vientos, alisios que cruzan el territorio 
lo refrescan, orean e higienizan. Promedio de llu- 
vias, 54 pulgadas. Inviernos secos y chubascos en 
los veranos. Población, 2.188.000; aumento anual, 
unos 75.000. Los nacimientos exceden al año a 
las defunciones,. en número de 40.000. Promedio 
de inmigración anual, 50.000. 

En Cuba el 75 por 100 de la población es blan- 
ca; el 24 por 100 de color. 

Cuba tiene 2.360 millas de líneas ferroviarias y 
200 millas de ferrocarriles eléctricos. 

No hay animales venenosos en la Isla. El suelo 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 177 

no tiene rival como fértil y, cultivado debidamen- 
te, rinde resultados maravillosos. 

La caña de azúcar sembrada en terrenos supe- 
riores puede cortarse durante muchos años sin te- 
ner que sembrarse de nuevo. La caña de azúcar ha 
sido origen de innumerables fortunas particulares 
en estos -últimos años. 

El tabaco se siembra, crece y se corta en noven- 
ta días. 

Ganado, caballos y toda clase de animales go- 
zan de buenas condiciones con muy poco cuidado. 
El precio de los terrenos varía entre 5 y 500 pesos 
por acre. 

Es común obtenerse 500 de un acre de tabaco 
y 1.000 no es cosa rara. 

Las naranjas rinden de 50 a 500 pesos por acre. 

Cuba ñgura como la segunda nación en salubri- 
dad entre todas las del mundo; sólo es aventajada 
por Australia, como se verá por la siguiente tabla, 
que consigna el número de muertos por cada mil. 

Australia 12,60 

Cuba 12,69 

Uruguay 13,40 

Estados Unidos 15,00 

Inglaterra 17,70 

Alemania 17,80 

Francia... 20,60 

España 29,70 

Cuba sólo tiene 53 personas por milla cuadrada, 
mientras que las islas Bermuclas tienen 1.000; 

12 



178 CARLOS MARTÍ 

Bélgica, 600; Java, 595; el Estado de Rho, de Is- 
land, 500; Holanda, 455; Inglaterra, 425; Puerto 
Rico, 330; Japón, 317; Imperio Alemán, 315; 
Italia, 310. 

Con sus riquezas naturales, Cuba podría conte- 
ner y mantener más habitantes por milla cuadrada 
que ninguna otra de las indicadas naciones. 

Cuba invita a todos los extranjeros que aspiran 
a fundar hogares en condiciones mucho más ven 
tajosas que en iodos los países de inmigración j 
garantiza a los que invierten su dinero, que goza- 
rán de igual grado de protección oficial en la Re- 
pública de Cuba que el que obtenga en cualquier 
otra nación del mundo. 

Las industrias agrícolas» 

Las industrias agrícolas de mayor importancia 
en Cuba son el cultivo y beneficio del azúcar y sus 
derivados, y del tabaco. Sigue después el ganado. 
Las demás, café, cacao, aves de corral, cereales, 
frutas, hortalizas, plantas textiles, etc., son dignas 
de atención. 

La caña de azúcar constituye la principal rique- 
za de la Isla. Se calcula que cada acre de terreno 
produzca, aproximadamente, 1 sacos de azúcar, 
es decir, unas 3.250 libras. Un saco pesa unas 13 
arrobas, de 25 libras cada una, es decir, 325 li- 
bras. La utilidad por acre resultó en 1917 debido a 
las excepcionales condiciones creadas por la guerra 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 179 

europea. Las grandes fincas azucareras y su pro- 
ducción de azúcar (en 1917) están repartidas por 
toda la República. 

Existen unos 220 ingenios centrales que perte- 
necen a cubanos, a norteamericanos, a españoles 
y a extranjeros de otras nacionalidades. Entre los 
mejores figuran el Francisco, Elvia, San Vicente, 
Washington, Lacajo, Manati y Tuinicú, que son 
el más gallardo testimonio de la perseverancia y 
la energía de D. Manuel Rionda, hijo, de Noreña 
(Asturias). Son ingenios importantísimos, nuevas 
ciudades dedicadas al trabajo y al bienestar. 

Con el incremento de la industria azucarera en 
los últimos años, coincidió el aumento en la im- 
portación de maquinaria y demás útiles para la 
fabricación del azúcar y del aguardiente. 

En 1913, 67.666.392 kilogramos por un valor 
de 6.526.030 pesos; en 1914, 34.043.809 kilogra- 
mos por un valor de 2.769.904 pesos; en 1915, 
50.012.428 kilogramos por un valor de 5.053.079 
pesos; en estas cantidades no están incluidas ni la 
maquinaria eléctrica, ni la maquinaria destinada 
a otras industrias agrícolas. 

Indiscutiblemente, la primera tiene un gran 
porvenir. 

El Central Oriente en Palma Soriano (Oriente), 
que es debido a la energía e iniciativa del Presi- 
dente de la República general Menocal, está mo- 
vido por electricidad con plata propia. Dicha cen- 
tral molió unos 80.000 sacos de azúcar en su pri- 



180 CARLOS MARTÍ 

mera zafra y casi el doble en la segunda. Sigue en 
aumento. 

El Central Stwart, el Morón, el Caracas, todos 
son potentísimos, únicos en el mundo. El ingenio 
Nueva Era, ubicado en el término municipal de 
Consolación del Norte, en la provincia de Pinar 
del Río, y del que es propietaria la Compañía 
Azucarera Hispano-Cubana (S. A.), cuya Directiva 
preside el señor general Emilio Núñez Rodríguez, 
vicepresidente de la República, es otro gran in- 
genio. Concurrí a su inauguración, 

Otra producción agrícola muy importante de 
Cuba es la hoja de tabaco. El tabaco que se cose- 
cha en las vegas de Vuelta Abajo, de Consolación 
del Sur hasta Guane es el mejor de Cuba, como 
anteriormente he escrito. 

El más aromático procede de Cuchillas del Pilo- 
to, Cuchillas de Barbacoa, Punta de la Sierra, Luis 
Lazo, Las Costas, Río Hondo, San Juan y Martí- 
nez, etc., etc. Se cosecha también entre Alquízar 
y Consolación. Este se llama tabaco de semivuelta 
o semipartido. Es bueno, pero de calidad menos 
aromática y más suave la hoja. Por Vuelta Arriba, 
que comprende varios distritos de la provincia de 
Santa Clara, Camagüey y Extremo Oriente, se pro- 
duce también tabaco, pero menos fino del de Vuel- 
ta Abajo, aunque arda mejor. En el Extremo 
Oriente, en May.irí y Baire hay buen tabaco. Las 
tierras mejores son las porosas, las de las lomas y 
lugares pedregosos, ni demasiado secos, ni dema- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 181 

siado húmedos y con una cierta cantidad de arena; 
muy buenas las orillas de los ríos cuando no están 
muy empapadas de agua. 

Después de la cosecha hay que curar el tabaco, 
secándolo; y después del empilonamiento y de la 
fermentación de las hojas quedan todavía un sin 
número. de operaciones,- las que se efectúan en la 
Casa de Escogida. Hay muchos millares de hom- 
bres dedicados a la manufactura del tabaco. Se 
ganan el pan millares de hombres en la Habana y 
fuera de ella. El tabaco de Cuba tiene superioridad 
sobre todos los tabacos del mundo. Difícil es encon- 
trar un país en donde los vientos alisios atenúen, 
como en Cuba, los ardores tropicales; en donde la 
temperatura no tenga variaciones muy bruscas, y 
en donde la humedad atmosférica supla la falta de 
riego o la sequedad del suelo. 

La existencia de ganado vacuno, caballar, mular 
y asnal en el territorio de la República en el se- 
gundo semestre del año fiscal 1917-18 era impor- 
tantísimo. 

Para evitar la introducción de ganado vacu- 
no enfermo, todo el que se importa está sujeto a 
una cuarentena de diez días. Con esta precau- 
ción Cuba pudo quedarse inmune de esta epizoóti- 
ca. Cuba tiene excelente servicio de vacunas y 
sueros, que administra y dirige la Secretaría del 
ramo. Con gran facilidad se crian los cerdos. Cuba 
importó en 1913: 5.205.802 libras de jamón por 
un valor de 742.431 pesos; 67.045.072 libras de 



182 CARLOS MARTÍ 

manteca, por un valor de 6.334.222 pesos, y 
20.035 libras de tocino por un valor de 4.002 pe- 
sos. 

En Cuna se fabrican quesos y mantequilla. 

Cuba es una tierra privilegiada para el cultivo 
de la hortaliza y solamente lo que podría producir 
durante el invierno, sería suficiente para acrecen- 
tar muchísimo su riqueza agrícola. 

Un dato interesante. Cuba importa al año pesos 
800.000 de cebollas, cuando pudiera producir su- 
ficientemente para la exportación; así como podría 
exportar pepinos, pimientos morrones, tomates, 
habichuelas, habas, maíz, papas, meloncitos can- 
teloups, fríjoles, berengenas y hasta arroz de la 
tierra. 

Otro dato curioso que se refiere al año 1910. En 
ese año Cuba importó 118.160.904 libras de maíz, 
por un valor de 1.462.1 14 pesos, y, sin embargo, 
en la Isla se pueden levantar hasta dos cosechas 
anuales. 

El café que se produce en. Cuba es de buena ca- 
lidad. Es en Oriente .donde hay un mayor número 
de fincas cafeteras. Hay en 1918 unas 1.698 que 
representan unas 1.700 caballerías de terreno. 

En la Isla hay 5.000 colmenares y representan 
160.000 cajas. 

La exportación de la miel y la cera representa 
de 3.500.000 a 5 millones de pesos anualmente. 
La miel de diciembre y de enero es muy blanca; 
de un color amarillo ámbar la de febrero a mayo, 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 183 

y oscura la que se cosecha de mayo a noviembre. 
Esta diferencia de color depende de la flora que, 
según las diferentes épocas del año, varía la ali- 
mentación. 

Se exportan anualmente unos 4 4 / s millones de 
cocos, y sólo de Baracoa se embarcan unos 2 mi- 
llones para el consumo nacional. En una caballe- 
ría caben 2.250 palmas de cocos, siendo la pro- 
ducción de cada una 60 frutos al año y hasta más; 
hay, sin embargo, terrenos más pobres que pro- 
ducen solamente unos 30 frutos por planta. Existe 
en Baracoa una fábrica de aceite de coco. 

Ganado lanar hay poco y se aclimataría perfec- 
tamente. 

En la Isla hay terrenos para cacao que tienen de 
4 a 5 metros de humus; terrenos profundos, en los 
qae hay grandes árboles, inmediatos a ríos y lagu- 
nas y con probabilidad de drenaje o desagüe. Tie- 
nen, pues, muchos de ellos todos los requisitos ne- 
cesarios para este cultivo, que hoy se hace en pe- 
queña escala. 

Se cultivan también fríjoles colorados y negros, 
generalmente en los maizales. 

La vainilla crece perfectamente en Cuba y hay 
terrenos apropiados en esos bosques cubanos, casi 
vírgenes y tan favorables para las orquídeas. 

En tiempos normales Cuba exporta a los Estados 
Unidos cerca de un millón de huacales de pina. 
Las variedades exportadas son la cubana y la mo- 
rada; también se exporta alguna Cayenne de isla 



184 CARLOS MARTÍ 

de Pinos. La pina blanca del Caney es riquí- 
sima. 

Las pinas se recogen verdes para la exportación,. 
y los que las compran en el extranjero difícil- 
mente las reconocerían si pudieran comerlas com- 
pletamente maduras en los campos. Es una fruta 
digna de los dioses, según opinión general. 

El caucho pudiera ser un gran elemento de 
riqueza para Cuba; pues cada día son mayores las 
aplicaciones industriales de la goma elástica. 

El Sr. José Magín Tarafa, hacendado de Ar- 
temisa (San- Marcos) , sembró hace años unas 
i 00.000 moreras en sus cafetales, recogiendo una 
producción normal de hojas de seda que los gusa- 
nos comían y digerían perfectamente, hace unos 
setenta años. 

Son una riqueza en Cuba los árboles y matas 
frutales. Se injertan los naranjos agrios con espe- 
cies cultivadas, las varias clases de guayabas y 
mangos hasta obtener un fruto de poca semilla; y 
ha dado principio a una industria agrícola muy 
remunerativa. Se exportan pinas y plátanos. 

Constituyen las aves de corral una industria 
agrícola lucrativa. En Cuba se dedican a ella con 
métodos científicos algunas granjas. 

Hay colmenas silvestres que dan una buena cera 
y miel perfumada, pero sin color. 

Se cultiva mucho el maíz y se obtienen dos co- 
sechas al año. 

Pudiera ser cultivado el arroz en gran escala. En 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 185 

muchos terrenos de Cuba hay humedad bastante 
para poderlo sembrar con éxito. 

Para el ganado se siembra el millo, 

El maní o cacahuete se da muy bien en Cuba; 
el ajonjolí igualmente, y el marañón, etc. Des- 
pués de haber sacado el aceite, los residuos son 
aprovecha] des para el ganado. 

Desde el año de 1850 la Sociedad Económica 
de Amigos del País se preocupó del cultivo del 
henequén en la Isla. Es una fuente muy impor- 
tante de riqueza para Cuba y provee a las fábricas 
de jarcia que existen en el país. En Matanzas hay 
extensas plantaciones que se ven desde las venta- 
nas del tren . 

La ñbra sedosa del ramié pudiera ser origen de 
buenas industrias. Pocas fibras se prestan mejor 
para ser beneficiadas. 

Cuba tiene para el yute terrenos a propósito. 

El ñame y la yuca son riquísimos y su fécula y 
almidón, respectivamente, es muy buena para tor- 
tas dulces y buñuelos. Se producen mucho y son 
superiormente alimenticios. Hay infinitas varia- 
ciones de plátanos y la bananina es el mejor ali- 
mento para los niños. La malanga es una variedad 
muy apreciada también. El boniato es magnífico 
y podría exportarse. El jengibre o enebro se en- 
cuentra silvestre en los montes. 



186 CARLOS MARTÍ 

La riqueza minera. 

En la provincia del Pinar del Río se están ex- 
plotando yacimientos de cobre en la finca deno- 
minada Matahambre, situada en el barrio de Pi- 
mienta, y hay un entusiasmo grandísimo en toda 
la región y se producen número crecido de denun- 
cias de minas que abarcan una extensión superfi- 
cial considerable, y los trabajos de exploración se 
realizan con un interés siempre en aumento. El 
grupo de Matahambre comprende varias minas. 
Allí están algunas de la Compañía Nacional de co- 
bre y oro, una de las más importantes del país. 

El mineral se exporta a los Estados Unidos para 
ser beneficiado. 

La misma razón social Porta y Díaz, propieta- 
ria del grupo Matahambre, se propone explotar 
también las denominadas «Juan Narciso», «María 
Rita» y «Ruiseñor». 

La Secretaría del ramo constantemente envía ór- 
denes para demarcar varias nuevas propiedades 
mineras de cobre, hierro, lignito y carbón mine- 
ral, especialmente de cobre y hierro. 

La Compañía Nacional de cobre y oro, que ade- 
más de poseer minas de cobre en Pinar del Río, 
tiene pertenencias de manganeso en las Villas, 
pr oporciona a los tenedores de acciones piügües 
utilidades, contribuyendo, así mismo, al rápido 
desarrolle' d el país . 

Han sido favorables los resultados obtenidos en 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 187 

los sondeos que se lian practicado en lugares de la 
provincia de la Habana y de Matanzas en busca de 
petróleo. Surgieron multitud de denuncias, mu- 
chas de ellas en terreno de los términos municipa- 
les de la Habana y de Mariana o; otras en Bauta, 
Jaruco, Madruga, San José de las Lajas, Guana- 
bacoa, y en los términos de Martí, Cárdenas, Ma- 
tanzas y Artemisa de las provincias de Matanzas y 
Pinar del Pao respectivamente. 

En el de Cienfuegos se explotan también mi- 
nas de cobre y de hierro. Existen yacimientos de 
asfalto en la provincia de Gamagüey. 

La Juragua Iron Gompany exporta a los Estados 
Unidos cientos de miles de toneladas de hierro, lo 
mismo que la Spanish American Iron C.°, cuyos 
yacimientos en Daiquiri y en los Pinares de Ma- 
yar! son muy ricos; la Pon upo Manganese C.° ex- 
trae también regular cantidad de hierro; en Aguas 
Claras (Holguín), hay minas de oro y se han for- 
mado Compañías; en la misma provincia de Orien- 
te, en el término municipal de Puerto Padre, hay 
manifestaciones de asfalto. Se desprende de las 
anteriores impresiones, que esta isla privilegiada 
por la naturaleza ofrece también en la minería un 
campo muy extenso a los hombres de capital y de 
iniciativa. 

Con motivo de la guerra no se puede exportar 
manganeso de Europa a los Estados Unidos, y ese 
material ha subido de precio notablemente. En 
Cuba, principalmente en Oriente, existen magnííi- 



188 CARLOS MARTÍ 

cas minas de manganeso. La Cauto Mining Com- 
pany, representada en Cuba por el Sr. "WilliamPitt 
extrae y exporta al Norte unas 200.000 toneladas 
de manganeso de las minas que posee en las cerca- 
nías del poblado de San Nicolás, y con ese objeto 
el Ferrocarril de Cuba ha construido un chucho 
en el kilómetro 526 por cuenta de esa entidad 
minera. La Compañía Nacional de Cobre y Oro po- 
see excelentes pertenencias del manganeso entre 
Trinidad y Cienmegos. Es presidente de la Compa- 
ñía el opulento español Sr. Sabas E. Alvaré, y Di- 
rector general el experimentado e inteligente cu- 
bano Sr. Alarcón. 

Hay que insistir cerca del capitalista que quiera 
doblar su capital pronto, para que se dirija a Cuba 
a la vez que el hombre de trabajo. 



La pesca de las esponjas. 

El día es claro. Encuentro una intensa satisfac- 
cción en las excursiones a través de Cuba, con mi 
adorable esposa cubana, que es compendio de to- 
das las virtudes y cualidades. Los cañaverales, los 
palmares, los cocos, los montes y las sabanas dan 
motivo a ingenuos alborozos y a íntimas satisfac- 
ciones. Hemos organizado una excursión a la lím- 
pida y modernísima ciudad de Caibarién. Nos 
acompaña mi cuñado, Manuel Baster, oficial del 
Ejército, y su bella esposa. En auto recorremos 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 189 

seis leguas, no sin detenernos antes en Camajua- 
ní y en Remedios; Camajuaní, la ciudad nueva; 
Remedios, la ciudad antigua. Las ciudades cobran 
vida. Las embalsama el perfume de bienestar que 
se extiende a toda la República. Pueden repetirse 
las palabras de los Libros Sagrados: «Sus hijos se 
han erguido y la han proclamado la más bella de 
todas las naciones.» 

Nos desmontamos en un bien cuidado y mejor 
distribuido hotel de Caibarién, y después de comer 
nos dirigimos a los muelles, a ver los almacenes 
de los esponjeros. El producto de la pesca de es- 
ponjas pende de los techos o forma montones en 
diversas habitaciones. El puerto de Caibarién acu- 
sa movimiento, trabajo, vida. Está ya dispuesto 
una lancha automóvil que nos lleva a Cayo Suto, 
frente a Caibarién, un cayo que parece un oasis 
que haya surgido del seno de los mares para des- 
canso y delicia de los hombres. Es un trasunto del 
Paraíso. Los árboles frondosísimos sirven de som- 
bra y de encanto a los visitantes. El sosiego de la 
tarde es apenas alterado por el rumor de las olas 
o por el canto de los pájaros, los trinos de los 
sinsontes o el fruto que cae de los frutales. Pasea- 
mos bajo los naranjos, poetizados por las bellezas 
del cielo y la inefabilidad del ambiente. Vemos 
arribar al cayo a un grupo de pescadores de espon- 
jas, en su mayoría mallorquines. La esponja, en- 
tre e¿tos cayos de Caibarién o entre los cayos del 
Sua, entre Batabanó y la isla de Pinos, constitu- 



190 CARLOS MARTÍ 

y en una fuente de trabajo y de riqueza. La es- 
ponja de Cuba es ñna, sumamente fina. 

¿Las esponjas, son animales o son plantas? — pre- 
gunta mi mujer — . Esta es una pregunta — contes- 
to — que ba levantado discusiones, y desde Aristó- 
teles, que en sus escritos se la bace sin poderla re- 
solver, ba sido tratada tan pronto en un sentido 
como en otro. 

Las esponjas son animales, pero de la clase de 
esos que se parecen a las plantas y por cuya razón 
se les llama «pbytozoarios», de dos palabras grie- 
gas que significan planta y animal. 

La esponja vive adherida a las rocas del fondo 
del mar, aunque no tiene raíces; su masa está for- 
mada por el esqueleto, que todo el mundo conoce, 
porque eso es lo que constituye las esponjas de to- 
cador, y de una materia viva, gelatinosa y pegajo- 
sa, que impregna este esqueleto y lo envuelve. 

Mientras la esponja está viva se nace entre su 
masa una circulación de agua muy activa, y es 
por este procedimiento tan sencillo que la esponja 
respira y se nutre; cada elemento, cada célula de 
su sustancia toman individualmente del agua la 
cantidad de aire disuelto y las materias necesarias 
a su nutrición, y las células, al multiplicarse, au- 
mentan la masa gelatinosa, la cual a su vez cría el 
esqueleto fibroso que constituye para el consumi- 
dor la parte prácticamente interesante de la espon- 
ja. De Andraix (Baleares) son la mayoría de pes- 
cadores de esponjas. Los vemos salir en botes, pro- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 191 

vistos de una especie, de bolsa o filet. Está el mar 
tranquilo y no es mucha la profundidad. 

No hay cuidado que desgarren ni una sola es- 
ponja y las ofrecen de magnífica calidad . 

Se acerca la hora del crepúsculo. El cielo sigue 
azul, de un azul más claro, pero limpio y diáfano. 
Las brisas de la tarde producen una agradable sen- 
sación de bienestar. Sentimos tener que abandonar 
el cayo. Se está tan bien en él. Hemos hecho pro- 
visiones de nísperos, de mangos y de guayabas. 
Está colmado de fruto. Se acerca la lancha auto- 
móvil a la roca, saltamos todos en ella y regresa- 
mos a Caibarién, la ciudad de calles, paseos y par- 
ques amplios, con edificios a la moderna. Ya está 
alumbrada la población. Somos objeto de finezas y 
agasajos, que perdurarán en nosotros, y nos diri- 
gimos al automóvil que ha de llevarnos a Santa 
Clara. La noche se cierra y en su silencio resue- 
nan los chirridos de las carretas que de las colonias- 
de caña se dirigen a los ingenios a dejar su precio- 
sa carga. Es de noche y el trabajo continúa en su 
dominio. En tiempos de zafra, los ingenios tienen 
encendidas sus máquinas las veinticuatro horas del 
día y el trabajo es incesante, luciendo como tem- 
plos iluminados al Trabajo durante la noche, ¡Y 
dicen que en Cuba no se trabaja! 

Mi esposa me recuerda: Los campos necesitan de- 
hombres completos. No digáis que la tierra recla- 
ma brazos, pues también reclama brazos y cora- 
zones. Únicamente se entrega a los que la com- 



192 CARLOS MARTÍ 

prenden y sienten por ella gran amor. Lo ha dicho 
un campesino dirigiéndose a los campesinos del 
frente francés, y lo debemos repetir e inculcar a los 
guajiros de Cuba. 

El automóvil avanza mudo y veloz entre los her- 
mosos campos de Cuba. 



QUINTA PARTE 



13 



UN ESTADISTA CUBANO 



La patria cubana tiene ya su cincelador: el ge- 
neral Mario G. Menocal. El ilustre Presidente de 
la República de Cuba empuñó el mazo el 20 de 
mayo de 1912 y está realizando una labor homé- 
rica, desde el mismo momento en que se hizo car- 
go de la dirección de los destinos del país. No vaya 
hacer una comparación de régimen a régimen, sino 
la difusión de una acción fuerte y consolidadora. 
El Presidente, general Mario G. Menocal se ha pro- 
puesto construir una nacionalidad como el inge- 
niero arquitecto construye un edificio monumental 
con argamasa y piedras; como el sabio ensayador 
o el minero construyen tejos de oro con granulos 
de metal tratados por el azogue y el cianuro... El 
general Menocal ha formulado un fogoso llama- 
miento a todos los corazones y a todas las volun- 
tades, para que, desterrando de sus pechos todas 
las pasiones partidarias y los vicios que anulan, se 
yergan en un supremo arranque viril y siendo so- 



196 CARLOS MARTÍ 

brios y austeros y laboriosos, justos y sencillos, 
sean para el pueblo todo y para toda la pujante y 
opulenta República cubana los bienes de ser fuer- 
tes, respetables, heroicos e invencibles, es decir, 
dichosos, con la plenitud de la dicha a que el hom- 
bre puede racionalmente aspirar en este mundo. 
El señor Presidente de la República, general Mario 
G. Menocal, ha escrito en el frontispicio de la na- 
cionalidad la siguiente divisa: Un derrotero y una 
sola victoria final, y ha dirigido la nave del Estado 
hacia un derrotero de progreso y de bienestar. 

La política, en su más noble sentido, es, como 
se ha dicho, una serie de transacciones entre el 
ideal y la realidad, y si el gobernar es dirigir, se- 
gún afirmó un gran estadista, nadie podrá poner en 
duda que el general Menocal sabe transigir y sabe 
dirigir, desde la insigne magistratura que ejerce. 
El actual Presidente de la República de Cuba es el 
genuino jeí'e del Estado, gobernante de todos los 
cubanos, con los derechos y deberes que respecti- 
vamente le otorgan y le imponen la Constitución y 
lis leyes. 

El jefe del Estado cubano es el ejecutor fidelísi- 
mo de las leyes, que son la base y la vida de la 
nación, y tiene, como todos los verdaderos estadis- 
tas, un conocimiento exactísimo del carácter, de la 
historia y de las grandes orientaciones políticas y 
sociales de su pueblo, así como un poderoso senti- 
do crítico de ponderación, a la vez profundo y su- 
til, en cuya virtud corren parejas la firmeza seré- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 197 

na y previsora del juicio y la acción eficaz de una 
voluntad prudente. 

El general Menocal ha gobernado en la paz y en 
la guerra con el éxito que proclama la consolida- 
ción actual de su gobierno, producto de sus admi- 
rables aptitudes de estadista; y ha llegado a la au- 
gusta magistratura que desempeña — porque la de- 
mocracia tiene también funciones majestuosas — 
con la sólida preparación y la ejemplar disciplina 
de la ciencia universitaria que recibió en la ilustre 
escuela de Cornell, de la gloria y del heroísmo que 
adquirió en la Revolución, y de la ciencia agríco- 
la, económica y administrativa que puso de mani- 
fiesto en su creación del ingenio Central maravi- 
lloso de Chaparra primero y en la del Palma des- 
pués. 

Graves, gravísimas han sido y son aún las res- 
ponsabilidades que han pesado y aun pesan sobre 
el insigne gobernante. Jamás país alguno de la 
América Latina afrontó una situación tan peligro- 
sa y complicada como la de Cuba en los primeros 
meses del año 1917. Desgarrado el seno de la 
República por un formidable movimiento insurrec- 
cional, en estado de guerra la nación con el Im- 
perio alemán, cuya gravedad a nadie podía ni 
puede esconderse, con escasas, aunque heroicas y 
leales fuerzas militares para reprimir la sedi- 
ción, soliviantadas las clases trabajadoras, en ma- 
yor o menor número y grado, por las agitaciones 
insanas de algunos aventureros extraños, ame- 



198 CARLOS MARTÍ 

nazado dentro y fuera del país el crédito nacional, 
sobrecogidos los ánimos como en angustiosa esfe- 
ra de grandes catástrofes; ante tamaña situación, 
capaz de quebrantar ánimos muy varoniles e inte- 
ligencias muy precavidas, el general Menocal, se- 
reno, firme y lleno de ecuanimidad, quiso, con su 
esforzada voluntad, supo, con sus excepcionales 
aptitudes, y pudo, con los no muy abundantes re- 
cursos de que hábilmente hizo uso, abatir con ra- 
pidez, con energía, sin cólera y hasta con magna- 
nimidad, la poderosa rebelión, restablecerla tran- 
quilidad en campos y ciudades, garantizar y pro- 
mover nuevamente las fecundas agitaciones de los 
negocios, rehabilitar el crédito de la nación, den- 
tro y fuera de la misma, y restaurar la normali- 
dad de la vida del país. 

Después de haber realizado empresa tan extra- 
ordinaria y tan patriótica como la que llevó a cabo 
en la guerra de la Independencia — porque nada 
acaso supera en el orden del patriotismo el empe- 
ño cívico de dar un sentido gubernamental a la 
obra de una revolución victoriosa —para enaltecer- 
la así y justificarla en todo tiempo y lugar — bien 
puede Cuba, sin excepción de partidos, clases ni 
raz-as, sentirse satisfecha de tener en el general 
Menocal, en el antiguo e insigne soldado de la li- 
bertad, a un patricio esclarecido, grande en la gue- 
rra y en la paz y digno de ser considerado como 
salvador de la nacionalidad, y como uno de los 
primeros estadistas de América en el siglo XX. 



EL PAÍS DE LA RÍQUEZA 199 

El mérito militar del actual gobernante en 
v € aba, general Mario G. Menocal, está ya consa- 
grado por la opinión de sus conciudadanos, y 
nadie podrá atenuar ni desmerecer su justificada 
reputación como jefe hábil y valeroso. Su historia 
revolucionaria libertadora, al poco tiempo de ser- 
vir a las órdenes del general Máximo Gómez, lie-, 
gaba Mario G. Menocal, poco a poco, a capitán del 
Ejército Libertador. Y siguió ascendiendo por mé- 
ritos de guerra. Después jefe de Estado Mayor de 
María Rodríguez y Calixto García. En la loma de 
Hierro asciende a coronel; en la toma y asalto de 
Gonfau asciende a brigadier, y en junio de 1897, 
al frente de un puñado de patriotas, toma las Tu- 
nas y la Revolución lo proclama el Héroe de las 
Tunas, y de Maisí a San Antonio se extiende la 
fama del valor y la serenidad del joven general 
Menocal. 

En la paz mereció la más alta confianza de esta- 
distas americanos, como Brook,Roosevelt y Wood. 
Después creó Chaparra, que fué el primer gran in- 
genio y colosal zona de trabajo fundada en Cuba y 
precursora del poderío azucarero a que Cuba ha 
llegado. Ha sabido fundar y consolidar pueblos. 
Más tarde ha fundado el ingenio Palma, junto a 
Palma Soriano, la floreciente ciudad del Cauto. 

Con la limpia historia que hemos relatado bre- 
vemente, y con las ejecutorias de sus hechos, llegó 
al Poder Supremo el general Menocal, llamado a 
él por el voto de la nación. Su obra, en la elevada 



200 CARLOS MARTÍ 

posición en que se encuentra, ha sido fecunda,, 
como lo demuestra la extraordinaria prosperidad 
actual de la República cubana, que bajo su direc- 
ción ha llegado a ser «proporcionalmente» la na- 
ción más rica del mundo y la de mayor comercio 
relativo. 

Para valorar esa obra debe tenerse en cuenta que 
Cuba es un país enteramente nuevo a la vida de la 
independencia, amén de otros males e incidencias 
dolorosísimas, y, sin embargo, la marcha del país 
ha sido firme, próspera, efectiva, y el impulso que 
hoy recibe perdurará en escala progresiva para 
honra de la República y satisfacción de sus mora- 
dores. La Historia admirará en el general Mario 
G. Menocal al gobernante, al estadista. 

Cuba entró en la gran guerra europea, habien- 
do reafirmado su personalidad internacional, y si 
gracias a haber entrado en la gran guerra, afirma 
Cuba la neutralización perpetua y se pone a cu- 
bierto de futuros peligros de guerra y de absor- 
ción, y esto, aparte de la satisfacción de haber 
contendido en favor de la libertad y la democracia 
del mundo, constituirá el mayor timbre de gloria 
del régimen del presidente Menocal. 

Declarada la guerra entre Alemania y los Esta- 
dos Unidos, Cuba, honrando su calidad de nación 
noble y agradecida, se hizo solidaria de todos los 
puntos defendidos y sostenidos desde el punto de 
la Libertad del mundo por los Estados Unidos, de- 
clarando el Congreso por resolución conjunta, y 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 20 L 

a propuesta del presidente Menocal, que existía un 
estado de Guerra entre la República de Cuba y el 
Imperio alemán (7 de abril de 1917). El presidente 
Menocal envió una comisión militar a Washington 
para acordar la cooperación que prestaría a Cuba. 
y se incautó de los seis barcos alemanes, interna- 
dos en los puertos de Cuba, teniendo el presidente 
Menocal el más hermoso gesto y magnánima reso- 
lución en favor de los aliados: la entrega de Ios- 
seis grandes transatlánticos en los Estados Unidos 
para las necesidades de la gran guerra. Termina- 
remos diciendo que aliada Cuba a las naciones 
más grandes y fuertes en una guerra mundial re- 
sulta que el mismo holocausto que desangra al res-, 
to del mundo en guerra, abre un vasto horizonte 
a la industria cubana. Un Gobierno como el del 
presidente Menocal era el que demandaban cir- 
cunstancias tan difíciles. La revolución de febrero 
fué extinguida por la saludable firmeza y sereni- 
dad de ánimo del presidente Menocal. El es el ver- 
dadero y único pacificador del país, y si en aque- 
llos días no salía del Estado Mayor general y no se 
separaba de los mapas militares y cursaba las ór- 
denes que culminaron con las victorias de Caicaje r 
de Bayamo y Songo, restablecida la paz, suejer- 
citar la magnanimidad de la manera más enal- 
tecedora,^ ahora, en presencia de la futura zafra 
de 1918, ni un sólo día deja de celebrar conferen- 
cias con los hacendados y se preocupa de la falta 
de brazos de la misma manera que garantizó la de- 



202 CARLOS MARTÍ 

1 9 1 7 . Es un gobernante completo para la guerra y 
para la paz. 

Eq 20 de mayo de 1913 ocupó la presidencia el 
general Menocal. En su programa ñguró, en pri- 
mer término, el fomento incesante de la gran ri- 
queza nacional, y jamás, jamás, en la República, 
en las Villas, en Gamagüey, en Oriente, en Ma- 
tanzas, en Pinar del Río y en la Habana se habían 
hecho fortunas particulares por medio del trabajo 
agrícola y de la industria del azúcar, como bajo el 
período del general Menocal. Jamás, jamás había 
llegado la riqueza particular a tan alto grado. Y se 
han fundado pueblos y más pueblos, ingenios y 
más ingenios, industrias y más industrias. Ciego 
de Avila, Morón, Cruces, Delicias, Manatí y cien 
más, son vivos testimonios de ello. El pueblo cu- 
bano está alcanzando el máximo de prosperidad. 

Al año de ocupar el general Menocal la presi- 
dencia de la República de Cuba,, estalló la tras- 
cendental guerra europea. En cuanto se iniciaron 
las primeras dificultades administrativas y pertur- 
baciones aduaneras, el presidente Menocal inició 
la ley de Defensa económica, que a su recomen- 
dación promulgó el- Congreso, estableciendo otras 
medidas, como la acuñación de la moneda na- 
cional. 

El presidente Menocal principió su segundo pe-, 
ríodo bajo circunstancias difíciles; los compro- 
misos internacionales son cada día de mayor res- 
ponsabilidad; pero el Presidente,' con su talen- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 203 

to, con su serenidad, con su" decisión y su tenaci- 
dad de hombre infatigable ha sabido mantener la 
paz interior; que el trabajo nacional no sufra que- 
brantos; que la producción nacional no experimen- 
tase adversidades, y que Cuba, como nación, pro- 
siga avanzando por una senda de respetabilidad, 
de consolidación y de progreso. La zafra de azúcar 
de 1918-1919, la cosecha de tabaco de 1918 van a 
comenzar bajo los mejores auspicios. La República 
está alcanzando el máximo de prosperidad y de 
bienestar anterior. 

Un discípulo de Wilson. 

El cielo es de una diafanidad sorprendente. 
Tomo un automóvil en el malecón, el hermoso 
balcón al Golfo, el sitio de mayor belleza y distin- 
ción de la Habana, y le digo al chauffeur: 

A la residencia del señor Presidente de la Repú- 
blica: a El Chico. 

Seguimos junto a la rompiente de las olas, que 
visten de encaje todo el semicírculo desde la Pun- 
ta al Vedado —barrio de las residencias distingui- 
das—. Atravesamos la progresista población de 
Marianao. Nos internamos por túneles de follaje y 
el aroma a tierra mojada y las emanaciones de las 
hojas redivivas, tras un aluvión de agua que ha 
esponjado la tierra, nos conforta. Arroyo Arenas, 
El Cano... El calor de la ciudad se ha trocado en 
delicia, en frescura y en bienestar. 



204 CARLOS MARTÍ 

Cruzamos pueblos, zonas de cultivo, vías férreas, 
sitios de labor, y llegamos frente a la residencia 
veraniega del discípulo de Wilson, general Mario 
G. Menocal, ingeniero de la Universidad de Cor- 
nell, de espíritu liberal y perteneciente a una di 
nastía de hombres de ciencia y de profesores de 
energía . 

Un soldado nos detiene y se adelanta breves 
instantes un empleado. 

— ¿Ha sido usted citado por el señor presidente? 

— He tenido este honor. 

— Pase usted. 

Pasa el auto la portada y penetra en una hermo- 
sa avenida de grandes árboles, que conduce a la 
señorial y confortable residencia, de puro estilo 
criollo. 

Nos reciben el coronel Manuel Lechuga, ve- 
terano de la guerra de 1868, a quien profesa espe- 
cial afecto y lealísima estimación el presidente, 
el ayudante de guardia, culto y cortés comandan- 
te Sr. Federico Tabío, y después de consultar la 
lista de visitantes, nos introduce en el elegante 
despacho presidencial. Se llega al Presideote con 
suma facilidad. Nada de etiqueta. Se adelanta con 
ademán cordialísimo y afectuoso el señor Presidente 
de la República, general Mario G. Menocal, y 
su amabilidad y gentileza cautivan. Es el más 
demócrata de los presidentes, de los Jefes de 
Estado. 

— Recibí su carta y el ruego de que le haga al- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA > 205 

gunas declaraciones, y estoy dispuesto gustosa- 
mente a hacerlas. 

— Gracias, señor presidente. Cuba, en el con- 
cierto de las naciones, está consolidando su posi- 
ción bajo el período del Gobierno de usted, y como 
nación aliada coloca muy alto su nombre. 

— Son las circunstancias, no mi actuación... 

— General... 

— Declarada la guerra entre Alemania y los Es- 
tados Unidos, cumplía que Cuba, honrando su ca- 
lidad de nación noble y agradecida, se hiciese so- 
lidaria de los principios proclamados por el sabio 
presidente Wilson. A los cuatro días dirigí al 
Congreso mi mensaje solicitando que se declara- 
se que existía un estado de guerra entre la Repú- 
blica de Cuba y el Imperio alemán, y el Con- 
greso lo acordó por Resolución Conjunta. Seguida- 
mente, decreté la incautacióu de los seis grandes 
barcos internados en los pueblos de Cuba, y para 
que se viese que el mayor desinterés nos inspiraba 
a los cubanos, los cedí a los Estados Unidos, a fin 
-de que fuesen dedicados a las necesidades de la 
gran guerra. Después garanticé que la provisión 
-de azúcar a los aliados no sufriría mermas ni in- 
terrupciones, y la zafra de azúcar se realizó; tro- 
pas cubanas recorrieron las zonas azucareras y se 
evitaron las huelgas y se cortaron males mayores, 
y a los países aliados en guerra no les faltó el azú- 
car. Cuba cumplía lealmente su compromiso , ' 
como los ha cumplido todos. Tenían que seguir 



206 CARLOS MARTÍ 

otras medidas y consideré de suprema necesidad 
para los intereses de Cuba enviar a Washington una. 
Comisión militar y naval a fin de que acordasen 
la actuación de Cuba a este respecto y a la vez de- 
cidí la creación del Consejo de defensa nacional, 
integrado por los secretarios de Guerra y Marina, 
de Gobernación y de Agricultura, Comercio y Tra- 
bajo, cuatro consejeros, un director general, un 
consejero legal y un secretario; pero a la vez, y 
para salud de la República, creé una Comisión le- 
gislativa, compuesta del presidente del Supremo y 
de dos miembros del Senado y dos de la Cámara 
de Representantes. Al Consejo de defensa nacional 
sometí las siguientes materias: defensa del territo- 
rio nacional, movilización de tropas de mar y tie- 
rra, si fuera necesario, censo de todos los extran- 
jeros residentes, en el país, identificación de todos 
los extranjeros que llegan y salen del territorio 
nacional, importación y exportación de productos 
alimenticios, regularización del precio de todos los 
productos alimenticios, teniendo en cuenta las na- 
turales Utilidades; fomento obligatorio de zonas de 
cultivo de frutos menores y el modo de abastecer- 
nos nosotros de nosotros mismos, para en el caso 
de que llegase hasta nuestros mares la acción de 
los submarinos; facilitación de semillas a los agri- 
cultores; mejoramiento de los transportes; el esta- 
do sanitario de los puertos, y estudios del proble- 
ma de los braceros. 

— La energía comercial de Cuba es asombrosa. . . 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 207 

—Efectivamente. En el primer año del cese de 
la soberanía española, en 1899, nos fué adversa la 
balanza mercantil, y siguió siéndolo en 1900 y en 
1901; pero ya desde este año hemos ido en escala 
progresiva, y, sobretodo, los años 1916 y 1917 
han sido fabulosos. Ha habido mes que se ha ex- 
portado hasta muy cerca de 51 millones de- pesos, 
y en cuanto" a la importación, ha habido mes de 24 
millones de pesos. Nuestros campos, hermosos y 
feraces, vírgenes aún, acogen con delectación y 
hospitalidad a los trabajadores, a los verdadera- 
mente trabajadores de todas las tierras, y muy efu- 
sivamente al trabajador español. El trabajo es la 
base de la prosperidad y del engrandecimiento de 
los pueblos nuevos. Mis ascendientes me enseña- 
ron el valor, la fuerza del trabajo, y mi acción ha 
sido consolidar el porvenir de Cuba. Esta red de 
ingenios construida durante mi Gobierno; el vuelo 
asombroso que está tomando la minería; el volu- 
men comercial de la República, que supera a todo- 
lo calculado; la adquisición de innumerables for- 
tunas particulares por medio del trabajo; el creci- 
miento de las ciudades; el' fomento de los campos; 
el aumento de la colonia española ; la afluencia de- 
capítales y de hombres arraiga el sentimiento na- 
cional cubano; en fin, es el más alto testimonio de 
las virtudes de mi hermoso país. Ya lo ha visto us- 
ted: Cuba ha contribuido como la nación más pre- 
ponderante, con millones y más millones tanto de 
cubanos como españoles y demás colonias, a los 



208 CARLOS MARTÍ 

empréstitos de la Libertad del Gobierno de los Es- 
tados Unidos y ha respondido también filantrópi- 
camente a los llamamientos de la Cruz Roja nacio- 
nal y a los de la Cruz Roja americana. (La primera 
dama de la República, la gentil y hermosa cubana 
<loña Mariana Seva de Menocal, es la presidenta de 
la Cruz Roja Nacional, y a sus llamamientos, ini- 
ciativas y actos han correspondido todo el país, la 
colonia española y las demás extranjeras, decidida 
y opulentamente.) 

Entran el secretario de Agricultura, Industria y 
Comercio, general Eugenio Sánchez Agramonte y 
el egregio intelectual doctor D. Rafael Montoro, 
secretario de la Presidencia, a despachar con el 
presidente. Es la hora diaria del despacho. 

— No se irá usted sin tomar una taza de café, 
ni sin aceptar un cigarro puro. 

. Agradezco la fineza. Nos dirigimos al hall y en - 
contramos al ilustre jefe del partido conservador 
nacional, doctor D. Ricardo Dolz, y al opulento 
hacendado y hombre representativo nacional, ge- 
neral D. Rafael Montalvo. Salí yo al amplio corre- 
dor y subí al automóvil. Cruzamos veloces los pue- 
blos. Estamos ya en la carretera de Columbia al 
Vedado. A duras penas nos abrimos camino entre 
los automóviles que se dirigen a la playa... Es la 
población delaHabana, que sale a expansionarse. 



SEXTA PARTE 



14 



CUBA, PAÍS DE INMIGRACIÓN 



La caña y los brazos. 

He estado en los altos del Banco Nacional, en 
las oficinas de la poderosa «Cuban Sugar Cañe» , de 
la no menos respetable «Cuban Trading G.°», y 
donde funciona un nuevo Patronato de Protección 
al Inmigrante Español, o sea la oficina central de la 
Asociación de Fomento de Inmigración. Todo es 
cuestión de nombre: si en lugar de Fomento de In- 
migración se hubiera titulado Asociación Protectora 
del Inmigrante, habrían encajado lo mismo dentro 
del fin y actuación de esta entidad, pues hasta 
ahora no ha hecho nada más que guiar, proteger, 
atender, gestionar, dirigir y laborar, en todos los 
sentidos, en favor de los inmigrantes. 

La industria azucarera ha tomado proporciones 
fabulosas. Cientos de millones de duros se han in- 
vertido en esa industria. Muchos antiguos inge- 
nios han sido reconstruidos y otros muchos de 
los mejores y más modernos modelos que la cien- 



212 CARLOS MARTÍ 

cia puede producir, han sido creados en Cuba en 
estos últimos años. El desarrollo estupendo de Ja 
industria azucarera es el mayor testimonio, aparte 
de otros muchos, de la habilidad, talento y ener- 
gías de la nueva generación de cubanos y de 
las energías desarrolladas por decididos norteame- 
ricanos y decididos españoles. 

Los primeros españoles trajeron con ellos, a 
Cuba, semillas de limón, naranjas, toronjas, café 
de las Azores y de España. La caña de azúcar fué 
traída por un español a Santo Domingo y Cuba, 
probablemente desde la India, y a un español se 
debió la solidificación, o sea la extracción del jugo 
sacarino de la caña. El plátano, el mango, el dá- 
til, etc., Uegarou a las Antillas desde la India y 
las Malayas. El maíz, tabaco, patatas, malangas, 
tomates, aguacates, zapotes, mameyes, etc., llega- 
ron a Cuba desde el continente occidental. África 
contribuyó, por medio del tráfico de esclavos, a 
las introducciones de la yuca, del millo y de la 
hierba guinea, una de las mejores hierbas de pas- 
to. Los indígenas, pues, apenas si tenían que co- 
mer, a no ser caza, pesca y algún tubérculo. 
Pero... dejemos a un lado las digresiones. 

En la Dirección general de la «Asociación de Fo- 
mento de Inmigración» he tenido oportunidad de 
conocer a un español exuberante de salud, de 
energías, de iniciativas y de actividad: Higinio Fan- 
jul, director general del Fomento. Síntesis de la 
personalidad de este iniciador y director de esta 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 213 

Sociedad Protectora del Inmigrante: enorme suma 
de condiciones especiales, apoyadas por la más po- 
tente y sana voluntad. La obra de Higinio Fanjul 
es «vasta y bella como una creación natural.» La 
riqueza.de sus iniciativas, el amor a sus compa- 
triotas, la leal identificación con el país; su ideal 
de que la población cubana no se vea mixtificada 
o absorbida, su amor a la raza, su entusiasmo por 
los Estados Unidos* su tributo a la formidable edu- 
cación norteamericana, atraen. Vigoroso por tem- 
peramento, nutrido délos más altruistas ejemplos 
e inspirado en los principios y en las nobilísimas 
actuaciones de su tío D. Manuel Rionda — otro 
gran español — , a quien idolatra, mejor dicbo, a 
quien idolatran los suyos y los no suyos. La ge- 
nealogía de los Rionda fulgura con letras de oro 
purpurino en la historia del Trabajo. 

Todo conquistado: renombre, posición, conside- 
ración, respeto, admiración, afecto y autoridad 
financiera — a fuerza de trabajo e hidalguía. 

La Oficina central de la Asociación de Fomento 
de Inmigración ha funcionado debidamente. El 
Jefe nato, o sea el director general de la Asocia- 
ción la ha dotado de experimentado y notable per- 
sonal. Dirigen, organizan y mantienen todos los 
servicios; cuidan de que todo marche como un 
reloj y de que el inmigrante sea guiado y prote- 
gido, es decir, tutelado; inspecciona el trato que 
se da a los braceros inmigrantes y tiene, al efecto, 
representaciones en todos ios ingenios de la Isla; 



214. CARLOS MARTÍ 

cuida de que atiendan a los inmigrantes en las 
Oficinas públicas, Consulados, Bancos, Sociedades 
regionales de Beneficencia, Compañía de Seguros 
contra Accidentes, Empresas navieras, ferrovia- 
rias, etc.; y está en relación con las Secretarías de 
Agricultura, Comercio y Trabajo y con el Comi- 
sionado de Inmigración para coadyuvar a cuanto 
se relacione con el inmigrante español. Tiene abo- 
gado y médicos para los inmigrantes, por medio de 
las grandes Sociedades regionales, cuyos sanato- 
rios son la última palabra de la Ciencia. 

Ha sido larga la entrevista con el Sr. Fanjul. 
Las impresiones arriba sintetizadas tienen su expre- 
sión aritmética en el interesante cuadro siguiente: 



TOTAL GENERAL 

Número de hombres 

Número de hombres para 
el Batey y líneas, calcu- 
lándolos en un 10 
por 100..... 

TOTAL 
Número de hombres 



os eo i-i o 

O O CO <M 

CO OS CO 00 

05 s ú á 



oo eo co 



Número de hombres para 
cubrir bajas, calculán- 
dolos en un 10 por 100. . 



<N CO T-l 



TOTAL 

Número de hombres. 



Tiro.— Carretas y hom- 
bres necesarios con un 
promedio de 600 arrobas 
por hombre y por día. 



eo co os 



CORTE 
Hombres necesarios con 
un promedio de 200 arro- 
bas por^ombreypordía 



Promedio tarea diaria en 
150 días 



<N «5 OS 
<M r-t CO 



CO <M OS CO 



2 



Rendimiento aproximado. 
Sacos de 13 arrobas 



S 8 

o o 

«5 O 



S«5¿ 



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y as j-j a 

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Sos .2 o3. 

r- .,-1 ._i 



,-2 

Oh Ph 



.2 £.2 £.5 -2 



>2+* 



216 



CARLOS MARTI 



A vía de ilustración informaré a quienes me 
lean que las tierras prietas son ideales para caña; 
que también se utilizan las tierras coloreadas y 
que son tan buenas como las prietas cuando tie- 
nen la suficiente humedad. Prácticamente todos 
los suelos pesados o profundos de Cuba son apro- 
piados al cultivo de la caña. 

Un testimonio de que Cuba es el país de la ri- 
queza lo dan las siguientes cifras: En 1899 tenía 
apenas 1.500.000 habitantes, y paulatinamente ha 
ido aumentando hasta unos 2.300.000; aprecíese 
el exponente de su prosperidad en el movimiento 
comercial desde el cese de la soberanía española 
en- 1899, calculado por años económicos: 









Balance á favor 




Importación. 


Exportación. 


de la 
exportación. 


ANOS 






— 




Pesos. 


Pesos. 


Pesos. 


1899-900, 


76870.000 


49.399.000 


— 27.471.000 


1900-901 


66.255.000 


■ 64.218.000 


— 2.037 000 


1901-902 


66.063.000 


54.247.000 


- 11 816.000 


1902-903 


62.620.000 


78.383.000 


15.763.000 


1903-904 


74.492.000 


94..H99.000 


19.907.000 


1904-905 


92.957.000 


101.166.000, 


8.209.000 


1905-906 


106.505.000 


107.266.000 


761.000 


3906-907 


97.334.000 


114.813.000 


17.479.000 


1907-908 


98.829.000 


112.122.000 


13.293.000 


1908-909...... 


86.791.000 


117.564.000 


30.773.000 


1909-10 


103.446.000 


144.039.000 


40.593.000 


1910-11........ 


108.098.000 


129.179.000 


21.081.000 


1911-12 


120.229.000 


146.787.000 


26.558.000 


1912-13 


135.810.000 


165.208.000 


29.398.000 


1913-14 


134.008.000 


170.797.000 


36.789.000 


1914-15 


128-132.000 


219.447.000 


91.315.000 


1915-16 


201.024.000 • 


336.801.000 


135.777.000 


1916-17 (Est.). 


248.278.000 


356.571.350 


108.293.071 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 217 

Gomo muestra de la capacidad consumidora del 
país, aun en artículos de lujo, diremos que durante 
el año 1916 la importante perfumería Gal de Ma- 
drid vendió en Guba 50.000 docenas de jabones y 
esencias Heno ág Pravia\ en 1 91 7 vendió 9 1 .000 do- 
cenas de jabón Heno de Bravia, además de los otros 
productos, y en 1918 van vendidas 10.000 doce- 
nas, incluyendo sus esencias Flores de Talavera, lo 
que es un dato del aspecto consumidor de Cuba y 
de lo que vale este mercado cuando los productos 
son excelentes como los de la Casa Gal, de Madrid. 

Los Estados Unidos y Cuba. 

Los Estados Unidos están realizando una acción 
pedagógico -republicana y pedagógico -económica 
con relación a la República de Guba. No desoyen 
sus demandas, nunca han desoído sus clamo- 
res. Últimamente los Estados Unidos han fijado 
el precio del azúcar cubano para 1919 a razón de 
5,50 centavos la libra, precio, que ha podido obte- 
nerse debido, en primer término, a la activísima 
campaña realizada por la Asociación de Fomento 
de Inmigración de Cuba, secundada brillantemente 
por toda la- Prensa de Cuba. Una Misión cubana, 
nombrada por el presidente de la República e in- 
tegrada por el ministro de Guba en Washington, 
Sr. Carlos M. de Céspedes, el acaudalado D. Ma- 
nuel Rionda y Mr. R. H. Hawley, presentó un 
Memorándum de carácter económico al Gobierno 



218 CARLOS MARTÍ 

de los Estados Unidos. Antes que todo se compro- 
metían a fabricar el azúcar que las naciones alia- 
das necesitan en conjunto y separadamente para 
sus ejércitos y poblaciones civiles respectivas. 

Después de referirse a la importancia de las co- 
sechas cubanas y de observar cómo los daños oca- 
sionados por su posible disminución serían irrepa- 
rables, no sólo para el consumidor americano, 
sino también para el del resto del mundo, el Me- 
morándum de los comisionados cubanos se detenía 
-en el análisis de las causas que han determinado 
el aumento del costo de elaboración: Cuba impor- 
ta todos los materiales empleados en el cultivo de 
la caña y en la fabricación del azúcar, y muchos 
de estos materiales cuestan ahora el triple de lo 
que costaban anteriormente; el carbón, por ejem- 
plo, se vende a 20 pesos, pagándose antes a 5,50 
pesos; los sacos han llegado a pagarse a 65 centa- 
vos, y antes se compraban a 15 centavos; y el va- 
lor de los fletes marítimos de todos los artícu- 
los de uso o empleo en todas las fincas y Cen- 
trales ha llegado a cuadruplicarse. Y, sin em- 
bargo, el aumento mayor de gastos a que han te- 
nido que hacer frente los hacendados y colonos, 
es el referente a los sueldos y jornales de sus em- 
pleados. No obstante haberse comprado a los pre- 
cios anteriores muchos de los artículos emplea- 
dos en la zafra 1917-18, como resultado del 
precio básico de 4,60 centavos a que se les pagó 
en ese año, la mayoría de los productores se apres- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 219 

taban a la nueva zafra con menos fondos dispo- 
nibles de los que tenían un año antes; y comparan- 
do Jas cosechas de 1917 y 1918, la Misión cubana 
presentó los siguientes promedios: 

Centavos 

por 
libra. 



Costo en 1917 

Costo en 1918 


3,3550 

3,8800 


Aumento del costo en 1918. . . 


0,5280 



Otras consideraciones se hacían en el Memorán- 
dum, respecto a la importancia del azúcar como 
producto que forma parte de la ración alimenticia, 
a lo indispensable que resulta el estimular la pro- 
ducción cubaua, para poder llenar las necesidades 
de los aliados en cuanto a ese artículo se refiere; a 
la imposibilidad de que con el precio de 4,60 cen 
tavos Cuba pueda impedir la disminución de sus 
zafras, teniendo en cuenta que el costo de produc- 
ción será aún mayor en la próxima que en las si- 
guientes; y otras más, todas acertadamente dirigi- 
das a hacer comprender las razones fundamentales 
y de equidad que justificaban los precios propues- 
tos por nuestra representación. 

Esos precios eran 5,60 centavos libra, libre a 
bordo en los puertos de la costa Norte de Cuba, y 
5,55 centavos para los azúcares embarcados en 
puertos de la costa Sur. 

Míster George M. Rolph, presidente del Comité 
Internacional del Azúcar, facilitó a la Prensa una 



220 CARLOS MARTÍ 

nota en la cual se daban a conocer las manifesta- 
ciones de la Misión cubana, declarándose al mis- 
mo tiempo que el Comité Internacional reconocía 
la necesidad de bacer frente al aumento de costo de 
producción. Se publicó igualmente que, en vista 
de las diferencias de criterio respecto al precio, del 
Comité y de la Misión, se había resuelto que el 
uno y la otra consultaran a sus respectivos Go- 
biernos antes de volverse a constituir en conferen- 
cia. En agosto, ante la Comisión mixta, en sesión 
en Washington, en el curso de su alegato verbal, 
el doctor Céspedes declaró: 

«Al Gobierno cubano preocupan hondamente 
los varios problemas que afectan el presente y el 
futuro de la industria azucarera; y no podría asu- 
mir la responsabilidad de recomendar o aceptar 
ningún precio básico inferiora 5,60 librea bordo, 
el cual refleja sin exceso el costo de producción,, 
según indica la última zafra, iucluye un margen 
prudencial para los aumentos que deben esperarse 
durante la próxima cosecha, y también la utilidad 
ya considerada como justa contribución a favor de 
los productores. 

»Es la opinión de los expertos del Gobierno que, 
si no se. mantiene la presente producción y si se 
desanima con un precio insuficiente a quienes pu- 
dieran aumentar las plantaciones, la falta de azú- 
car en el mundo no sólo aumentará el precio de 
ese artículo, sino que producirá una escasez que, 
con certeza, crearía dificultades y descontento en-' 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 221 

■tre los ya bastante castigados consumidores de las 
naciones aliadas. 

»E1 Gobierno cubano desea insistir con empeño, 
en esta oportunidad, acerca de la conveniencia ge- 
neral de fijar el precio en las cifras dadas y que 
esto sea conocido cuanto antes, pues se acerca el 
momento de asegurar la producción de 1920 y una 
cosecha abundante parala próxima zafra.» 

Continuaron activas las gestiones de la Misión 
cubana. En 28 de agosto pasado, despuéá de una 
conversación de los comisionados cubanos con 
Mr. Herbert Hoover, administrador de Alimentos 
de los Estados Unidos, el doctor Céspedes escribió 
a éste, ofreciendo que, de acuerdo con lo conveni- 
do en esa entrevista, la Misión recomendaría al 
Gobierno de Cuba un precio básico no mayor de 90 
centavos las cien libras, en relación con el precio 
de la zafra anterior; que todos ios términos del 
contrato anterior seríau prácticamente ios mismos 
en el contrato que se firmaría para la venta de la 
próxima zafra; que la «United States Equalization 
Board» podría, si lo creía oportuno, sustituir en ese 
contrato a la «American Sugir Refiners» , al Comité 
Internacional de Azúcar y a la Comisión de Sumi- 
nistro de Azúcar. En el mismo escrito la Misión 
cubana se comprometía a que Jos productores cu- 
banos permitieran a la «United States Sugtr Equa- 
lization Board» (que es una dependencia de la Admi- 
nistración de Alimentos) que, al equiparar los pre- 
cios de azúcar o al vender azúcares, obtuviera una 



222 CARLOS MARTÍ 

utilidad por sobre el precio que debía figurar en el 
contrato; es decir, una utilidad que no afectaría al 
productor. Al mes, el doctor Céspedes comunicó al 
administrador de Alimentos de los Estados Unidos 
que el Gobierno de Cuba aprobaba y aceptaba las 
recomendaciones de la Misión cubana relativas al 
precio básico de 5,50 centavos y las condiciones 
del contrato para la venta de la zafra; y pocos días 
después, con fecha 7, Mr. Hoover contestó que la 
«Sugar Equalization Board», en sesión de ese día, 
había aceptado la oferta de la Misión cubana; pero 
que como los aliados no estaban de acuerdo con el 
precio fijado, iba a ponerse en comunicación con 
ellos para obtener que se manifestaran conformes 
con el nuevo contrato. 

Los representantes de los aliados han aceptado 
ya el precio básico de 5,50, o sea 5.50 centavos 
por libra, libre a bordo en los puertos de la costa 
Norte de Cuba, y 5,45 para los azúcares embarca- 
dos por la costa Sur durante la zafra de 19 18-19. 



Tratados con España. 

Dadas las buenas relaciones existentes entre el 
Gobierno de Cuba y el de España, relaciones que 
el presidente general Menocal y el pueblo de Cuba 
y sus fuerzas vivas tratan de estrechar cada vez 
más por convenir así a ambos países, quizás íuese 
este el momento más oportuno para iniciar negó- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 22$ 

ciaciones para concertar un tratado comercial y 
otro de emigración de los cuales se derivarían ven- 
tajas, no solamente para Cuba, sí que también para 
España. 

En el año fiscal de 1916 a 1 9 1 7, las exportacio- 
nes de España a Cuba ascendieron a 1 5.734.163* 
pesos," contra 5.035.324 que arrojan las im- 
portaciones de Cuba a España. En años anteriores, 
las exportaciones españolas fueron aún superio- 
res y a España le interesa dar cima de una vez 
al Tratado de Inmigración entre Cuba y España al 
cual han de seguir el comercial, el de bultos pos- 
tales y otros. A España le convendría ir más- 
lejos aún: designar dos o tres comisionados, ex- 
pertos y patriotas, para que pudiesen hacer un 
estudio detenido y concienzudo sobre el terreno, 
acerca de la necesidad de acordar ambos Gobier- 
nos, y cuanto antes, el tratado comercial o modm 
vivendi, estudiar las condiciones de riqueza en que 
se desenvuelve Cuba, sus explotaciones mineras, 
su desarrollo agrícola, las condiciones en que tra- 
bajan los braceros españoles; y se apreciaría que 
trabajan en buenas condiciones de salubridad, de 
trato y de jornal. También le convendría a Cuba 
enviar una Misión comercial a España. 

Todos los países procuran obtener ventajas co- 
merciales que los coloque en el día de mañana en 
condiciones ventajosas en sus relaciones interco- 
mérciales con los demás países. Cuba tiene su 
mira principa 1 en recabar nuevos mercados para 



224 CARLOS MARTÍ 

azúcar y tabaco. España no puede perder de vis- 
ta a América y coadyuvar a su prosperidad y 
grandeza. El ministro de Fomento, Sr. D. Fran- 
cisco Cambó ha nombrado una Misión de ingenie- 
Tos que se dirigirá a la Argentina, a Cuba y a Mé- 
jico. El Sr. Cambó es un hombre de su siglo. Se 
ha dicho y repetido que el porvenir de España está 
en América: formalícese esta orientación . 

Al frente de la Legación de España en Cuba está 
el cortés, hábil e inteligente diplomático, excelen- 
tísimo Sr. D. Alfredo de Mariátegui, de gran don 
de gentes y de profunda competencia; y representa 
a Cuba en Madrid el hábil y correcto diplomático y 
orador de cálida y vivificante palabra, toda energía 
y ritmo, licenciado Mario García Kohly, [ministro 
de Cuba en España. Le recuerdo en días de intensa 
satisfacción cubana y en los días subsiguientes de 
luchas cívicas en la Prensa, en las Asambleas y en 
el Congreso y más tarde en una Secretaría de Des- 
pacho. A su fama de brillante periodista une el do- 
minante prestigio de una elocuencia plenamente 
representativa de los entusiasmos cubanos y de la 
confraternidad hispano-cubana. Es indiscutible la 
oportunidad para la concertación de tratados en 
la nueva época que ya alborea. 



SÉPTIMA PARTE 



15 



A TRAFÉS DEL ATLÁNTICO El EL ANO DE LA GRAN GUERRA 



A bordo del "Alfonso XIII,,. 

Zarpamos de noche. No me siento bien y me 
retiro al camarote. Al día siguiente me levanto 
muy temprano, al amanecer; y ya no se divisa la 
costa. 

Mar y cielo... 

El mar está atento a todos los colores del cielo 
y a todos los vientos del espacio. El mar tiene 
alma. 

La vida a bordo es de expectación, por no decir 
de ansiedad. Constantemente hay pasajeros que 
dirigen sus gemelos de larga vista a todo lo exten- 
so del adormecido y hermoso mar de las Antillas, 
temiendo, sin duda, que surja algún periscopio... 

Nos anuncian que la travesía alcanzará a unas 
*4.628 millas, por el norte de la zona de guerra de 
las Azores, y calculando que navegaremos unas 
300 millas diarias, el viaje se alargará a unos 



228 CARLOS MARTÍ 

dieciséis días, por lo menos, y se discurre sobre tan 
larga travesía. 

No hay mareados. El calor, que es intensísimo, 
ha obligado a todos a dejar el camarote. 

ün náufrago submarineado. 

A bordo viene un náufrago del vapor Carolina, 
que fué cañoneado a la salida de Nueva York. 

— En la Habana no quise dar a los reporters 
detalles del hundimiento a cañonazos— dice — ni 
tampoco del tonelaje del submarino, ni de la de- 
mora en recibir los auxilios de tierra. Sesenta y 
ocho horas estuvimos en alta mar, a bordo de los 
botes de salvamento primero y de una goleta des- 
pués, sin tener que comer ni que beber. 

Se extiende en detalles que son oídos con azora- 
miento por los viajeros de a bordo. No falta quien 
estima de mal agüero el que tengamos un torpe- 
deado a bordo. 

Navegamos a razón de unas 3 1 millas por día, 
con tiempo favorable y espléndido. El mar sigue 
siendo el mismo mar. No cambia, no se riza, ape- 
ñas si se engalana con vetas de espuma. El Alfon- 
so XIII corta gallardamente las olas que, de pronto, 
aparecen cubiertas de hierbas, como acabadas de 
cortar de la tierra. Seguimos con la vista estas ma- 
sas navegantes de vegetación notante... Estamos 
en el mar de los Sargazos. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 229 

Convoy naval. 

Llevamos seis días de viaje. El pasaje se ha ido 
familiarizando y cobrando confianza. La expecta- 
ción va decayendo; se juega más y se teme me- 
nos,... 

Guando más placenteramente estamos disfru- 
tando de las delicias de la navegación y de las co- 
modidades del A Ifonso XIII se oye una voz que dice: 

— Por babor van hiás de cincuenta buques... 

Todo el pasaje que está en el hall — que es 
muy elegante y cómodo — , el que se encuentra 
en la biblioteca — muy confortable y bien aten- 
dida—y todo el que juega en el fumador se diri- 
ge precipitadamente a la banda de babor. Salen 
a relucir gemelos de todos tamaños y clases, viejos 
y modernos. 

Efectivamente, es un convoy naval de tropas 
norteamericanas, ascendente a unos 26 buques de 
todas clases: destroyers, acorazados, transportes de 
guerra, etc. Si el Alfonso XIII no se desviase pasa- 
ríamos por entre ellos. 

Están a simple vista . del barco y vienen en lí- 
nea recta desde Nueva York o Boston, con rumbo 
a las Azores. La guerra es insaciable. No le basta 
Europa y ha extendido sus tentáculos a otros con- 
tinentes. 

Es natural que le preguntemos al capitán del 
buque, el correctísimo Sr. Cornelias, y a los ofi- 
ciales, pero ni una orientación, ni un comentario, 



230 CARLOS MARTÍ 

ni la explicación más sobria podemos obtener. A 
las cinco horas, ya no divisamos el convoy naval, 
pero en cambio la mar, de llana se ha convertido 
en gruesa, y el rumor de las aguas es más bien ru- 
gido, y el chocar de las olas contra el vapor no es 
tan suave, y un frío glacial nos castiga a todos. 
Parece que nos hemos remontado muy al norte. 
Entre la vecindad bélica y los fríos glaciales de las 
costas de Terranova, ¿se habrá preferido este 
último? 

¡Mar y cielo! El convoy naval nos ha proporcio- 
nado tema para cuarenta y ocho horas. Las esca- 
sas señoras que vienen a bordo interrogan con la 
mirada el semblante de todos los pasajeros. Esta- 
mos acercándonos a la zona de guerra de las Azo- 
res; nos hemos encontrado con una expedición na- 
val; hace veinticuatro horas que tenemos muy cer- 
ca de nosotros un buque de alto porte que no quie- 
re dejarnos... 

— ¿De que nacionalidad es, señor capitán? 

— No sé, no sé... 

En cuanto la conversación sobre la guerra se ge- 
neraliza, el capitán Cornelias se retira discreta- 
mente; exactamente lo mismo hace el atento y cor-- 
tés sobrecargo Sr. Colí; lo mismo el efusivo médi- 
co de a bordo, y lo mismo el piadoso capellán. 
¡Mar y cielo! El mar se colora y se descolora; el 
mar tiene colores, sonidos, aspectos, y el color de 
ahora es gris, el sonido de embravecido y el aspec- 
to de tristeza. 



EL PAÍS de la riqueza 231 

Nostalgia. 

El quinteto de a bordo nos ameniza los días. 
Ejecuta con gusto e interpreta con justeza. Es la 
hora del té. Recordamos el lejano hogar, ¿que ha- 
rán eñ casa? Recordamos, la vertiginosidad de la 
Habana, la' placidez de la vida en los campos de 
Cuba, la santidad de la vida en el trabajo y en el 
hogar. . . 

Frente a la zona de guerra. 

Hanse cumplido nueve días. Estamos al sur de 
la zona de guerra. En el cartel de las millas se 
nos dice que el recorrido ha quedado reducido 
a 4.628 y que hemos ganado 535, que represen- 
tan dos días menos de navegación. 

— Es un triunfo del capitán Cornelias, y bien 
merece que se le felicite — dicen y reconocen los pa- 
sajeros. 

Todo el pasaje le hace presente al capitán Co- 
rnelias su satisfacción. 

— Usted no observa— me dice el amigo viajero o 
viajero amigo Sr. Bernardo Pardias — que el mar 
tiene más horizonte y más cielo que la tierra. ¿No 
es verdad que hace perder el miedo al peligro? 

La mar sigue gruesa, pero un chubasco cambia 
el tiempo y éste amaina. 



232 CARLOS MARTÍ 

Dando gracias a Dios. 

Es domingo. Se cumplen doce días que dimos 
nuestro abrazo a los seres más queridos. La misa 
se ve concurridísima. La hora es solemne. Todo 
el buque es templo. En la cámara no se cabe de 
pasajeros de todas clases. Las oraciones de gracias 
a Dios y de recuerdo a los familiares ausentes aso- 
man a todos los labios. El día es espléndido; el 
mar luce toda su grandeza, y la temperatura es 
magnífica. 

El mar tiene el sentido de lo eterno. El buque 
navega escoltado por legiones de delfines y es sa- 
ludado por bandadas de gaviotas. Los viajeros ex- 
perimentamos la grata sensación de la terminación 
de la travesía. No obstante, son pocos los que no 
interrogan el horizonte, pues se ha sabido que na- 
vegamos por un callejón libre que dejan las dos 
zonas de guerra, a fin.de poder salir al Cantábrico. 
Y se experimentan nuevos temores. 



En el Cantábrico. 

El miércoles 10, a los diez dias justos, amane- 
cemos en La Goruña complacidos de la travesía, 
satisfechos del Alfonso XIII, encantados del buen 
trato, contentos del bienestar que se experimenta 
a bordo, de la afabilidad del capitán y de sus ofi- 
ciales, y de la diligencia de los servidores. El Al 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 233 

fonso XIII es un vapor de excelentes condiciones 
para la navegación a la bendita isla de Cuba, a la 
incomparable Habana. La Compañía Transatlán- 
tica española merece parabienes. 

Los viajeros. 

El pasaje es afectuoso: Sres. D. José Balcells y 
su cortés esposa, Bernardo Pardias y atenta esposa, 
José Rovira y culta esposa, Jaime Rovira y distin- 
guida esposa, el delicioso couseur y notable dibu- 
jante Ricardo de la Torriente, director de la Polí- 
tica Cómica, de la Habana; Aurelio Soler, Pedro 
Monasterio, Enrique Siqués, Faustino García, Vi- 
cente Zorrilla, Vicente Cajigal, Francisco Tey, 
Francisco Oliver, José María Fernández, Paulino 
García y muchísimos más, todos amables. 

Una suscripción. 

El pasaje ha tenido noticias del fallecimiento de 
un pasajero de tercera, nombrado Francisco Fer- 
nández y González. 

Distinguidos jóvenes, nombrados Puga y Bal- 
cells, recaudan entie el pasaje cerca de 1.000 pe- 
setas para la desventurada viuda que queda con 
siete hijos. Descanse en paz el finado — cuya vida 
han prolongado los cuidados del doctor — que ha 
muerto frente a las costas de su región querida y 
será sepultado en su suelo natal. 



234 CARLOS MARTÍ 

El americanismo. 

Desembarcamos en La Goruña, de paso para Gi- 
jón. La impresión es sumamente grata. Me pre- 
guntan... y contesto: 

■ — El hispanoamericanismo, aun como simple 
idea, es fuerza civilizadora que alienta las tenden- 
cias más generosas, sin daño posible para nadie. 

Un día en La Goruña. 

Hemos llegado a La Coruña en un hermoso, día 
de verano. Luce espléndida la ciudad a los cam- 
biantes del sol mañanero. Serán las seis. El sol as- 
ciende juguetón y produce bellas sorpresas con sus 
nacientes rayos. 

— ¡Guán hermosos efectos de luminosidad! — me 
señala el dibujante y artista Ricardo de la Tó- 
rnente. 

Para desembarcar, todas las señoras y señoritas 
de a bordo, cubanas y españolas, se han puesto 
sus toilettes más atractivas. Las lanchas de gasolina 
nos brindan el ir a tierra. El desembarco de los 
inmigrantes se ha hecho a la hora de anclado el 
buque Alfonso XI 1 1 y por una banda del barco. El 
pasaje de segunda y primera desciende por la otra 
banda. Hay pasajeras que lloran de emoción. Hay 
hombres que se dominan. Desde el barco se admi- 
ra la encantadora ciudad gallega, que en forma de 
abanico se abre junto a la bahía, con un fuerte en 
el centro, cual si fuese precisamente el país de este 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 235 

abanico. El oleaje del mar, siempre impetuoso, 
festonea en blanco el paisaje. En el puerto no se 
ve ni un solo barco, exceptuando uno de gran 
porte, alemán, que está allí desde principio de la 
guerra, esperando... 

Al desembarcar en La Coruña la impresión no 
puede, ser más agradable: el lugar de recibo es un 
primoroso jardín, un magnífico parque que da 
frente al puerto. Bello recibimiento. Seducen la 
dulzura del ambiente, la pureza ideal del cielo, el 
encanto de los jardines y lo bien. cuidado de su 
calle principal, que es la que tomamos para diri- 
girnos al telégrafo. Nos atienden amablemente. 
Proseguimos a la iglesia de San Jorge, hermosa, 
sencillamente hermosa, en cuyo templo nos pros- 
ternamos dando gracias a Dios por haber sido fe- 
liz la travesía. Allí está la mayoría del pasaje. 
Ya han pasado las zozobras, los temores de los pe- 
ligros submarinos. 

Los viajeros nos repartimos en bandadas, lle- 
vando por toda la ciudad nuestra satisfacción y el 
buen ánimo "del viajero de Cuba. Hemos de decla- 
rar que somos tratados con cortesía y gentileza por 
parte de cuantos tañemos necesidad de tratar. A. 
todos los nuestros les hace gracia la nube de mu- 
chachos pedigüeños que nos siguen y que no pi- 
den un «centimiño», si no un «centaviño»; como, 
que ninguno le niega, se renueva la escolta, y unos 
ofrecen postales, otros periódicos, los de más allá 
frutas, y los de más acá recalcan su miseria, y a 



236 CARLOS MARTÍ 

'todos se les da, y los viajeros nos sentimos com- 
placidos de poder hacer limosna, mientras los que 
la reciben abren tamaños ojos de agradecimiento, 
como si recibiesen el maná, sin darse cuenta de 
que la limosna les será la satisfacción de un día, 
pero les representa el hambre del día siguiente y 
de toda una vida al enviciarse en el pedir. 

— EL alcalde municipal y las personas pudien- 
tes de la ciudad— nos dice un acompañante — es- 
tán ocupándose en recoger a los pobres y resolver 
ei problema de la mendicidad. 

El día va adelantando. Nos internamos por ca- 
llejuelas. Visitamos el mercado. La cantidad y la 
bondad de los artículos nos alboroza a todos. Está 
el mercado surtidísimo; pirámides de patatas, de 
un blanco rosado muy tenue, y con un aroma a 
tierra que seduce; extensiones de puestos de verdu- 
ras y de legumbres lozanas y frescas; tocino blan- 
co como el granizo, y jamones de una masa de 
carne compacta, espléndidamente curada, y que 
han de saber a gloria; aves en cantidad extraordi- 
naria, y pirámides y más pirámides de huevos. 

— ¿Quiere que le lleve a su casa algún recadiño,. 
señor? — exclama una rapaciña. 

— A casa lo mandaría todo .si pudiese, pero mi 
casa se encuentra tan lejos... 

— ¿No me daría unos centimiños, señor? 

— ¡Cómo no! toma, muchacha, toma. 
— ¿Está caro el mercado, chica? 

— Muy caro, señor, muy caro. 



EL PAÍS DE LA RíQUEZA 237 

La ciudad venturosa. 

Hay que ponderar el admirable esfuerzo de los 
coruñeses. En mi última visita, hube de contra- 
rrestar algunas afirmaciones de un compañero mío 
en la Prensa de Cuba, si bien comprendiendo que 
la razón le acompañaba en su doloroso artículo. 
Los coruñeses han saneado y. han embellecido la 
ciudad. El desembarco por el puerto es ordenado y 
económico. Se experimenta una sensación de bien- 
. estar en La Coruña. La calle comercial, lo es tam- 
bién de elegancia. Dejamos la ciudad. En un co- 
che nos dirigimos a la torre de Hércules, el arro- 
gante faro que tantas horas de sublime inefabili- 
dad y de sublime tragedia ha atestiguado... y ates- 
tiguará. 

Desde el punto de vista pintoresco y de genti- 
leza, La Coruña es gratísima. El coche corre a lo 
largo de una bien construida carretera y ascen- 
diendo por una colina, mientras a nuestros pies el 
Atlántico se solaza en la costa. Es una alegría. El 
mar tiene sonidos, el mar tiene armonías, el mar 
tiene colores... 

— El mar tiene también — replica un compañero 
de viaje — unas sardinas y una merluza exquisitas, 
pues en los viajes el mundo ideal y el mundo real 
tienen valor, y la materia como el espíritu buscan 
su satisfacción. 

Asentimos. Estamos en la altura de Hércules. 
Es una hermosa plataforma, un espléndido mira- 



238 CARLOS MARTÍ 

dor. Perduren en la mente y en la retina las be- 
llezas que se disfrutan. Es un lugar estratégico 
para disfrutar de la grandiosidad de esta hermosa 
y eterna lucha entre el mar y la montaña, entre 
la ola y la roca, entre el Océano y el Continente. 
Es un lecho de espuma, del cual parece que van a 
surgir las náyades y las sirenas de un momento a 
otro. Pero ¡ay! que no surgen. Es, sencillamente, 
un lugar de soberbia belleza. 

Seguimos por la carretera de circunvalación. Los 
campanarios de la ciudad resplandecen al sol, los 
cristales de los balcones de las casas chispean, y 
la temperatura es agradabilísima. Nos internamos 
de nuevo por las estrechas calles de la ciudad y el 
cochero da por terminada la excursión. Excursión 
que bien puede llamarse a la Meca del paisajismo. 

RetorDamos a la ciudad, donde nos espera el 
amable y cumplido Sr. D. Luis Rey. Es la hora 
del paseo. Los establecimientos presentan escapa- 
rates brillantes y artísticos. Se pasea con comodi- 
dad a pesar de no ser la calle muy ancha. Es un 
paseo distinguido, amable y acompasado. Las mu- 
jeres que desfilan son esbeltas, elegantes y gracio- 
sas. Se habla mucho el galiego. hecho, a mi juicio 
y con arreglo a mis particulares opiniones arrai- 
gadísimas, digno de alabanza. La calle está bien 
alumbrada. Las señoritas se pasean yendo al en- 
cuentro de sus amigas, y los hombres discuten 
apaciblemente sobre la guerra. La guerra tiene ab- 
sorbida a la opinión pública en general. 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 239 

El Sr. D. Luis Rey nos invita en el «Sporting 
Club», a una reunión de una distinción social, que 
ameniza una banda militar. Es una reunión de alto 
tono» Paseamos por los jardines del Sporting. Le 
agradezco al Sr. Rey su fineza, y le elogio una vez 
más lo's bien cuidados jardines y parques galle- 
gos en que, las rosas múltiples, las dalias, las 
camelias, los claveles, los pensamientos, y, sobre 
todo, las hortensias, las señoriales y vanidosas 
hortensias, son el encanto del extraño y delicia 
del ciudadano. 

Me informan que se está haciendo, subterráneá- 
neamente, una campaña adversa a Cuba. Desde 
luego, la contrarresto. En todas partes hay im- 
purezas y no es hora la de ahora de exteriorizar- 
las: es hora de fortalecer la medula hispano-cuba- 
na, hispano-americana. La Coruña es una ciudad 
de verdaderos encantos. Progresa, y si cuando a 
la belleza de su mar, de su costa y de su campo, 
una el progreso de su ciudad, cumplirá con sus 
deberes. 

Al encontrarnos de nuevo en el Alfonso XI I f 
para continuar el viaje a Gijón , se lee en la 
cara de cada uno de los pasajeros la satisfacción 
que experimentan. Sé de uno que ha decidido que- 
darse a veranear en La Coruña. 

— Hemos pasado un buen día. La Coruña inte- 
resa, atrae y encanta. 

— ¡Qué rico pescado! — exclaman algunos albo- 
rozados. 



240 CARLOS MARTÍ 

— ¡Aún hemos alcanzado las fresas! — dicen 
otros. 

— España nos brinda bienestar y salud. 
¡Salud y bienestar, España! 



Gíjón triunfante — El 
oro negro.— El oro dul- 
ce.— Mieres, Habana 
chiquita. = = == = 

Gijón, 11 de julio de 1918. 

El transatlántico Alfonso XI II ha zarpado de La 
Coruña al iniciarse los primeros albores del día. 
No es prudente navegar de noche. Eu la proa, en 
^el puente y a todo lo largo del buque — y es muy 
largo — se ejerce una gran vigilancia, mirando en 
todas direcciones, a fin de advertir las minas flo- 
tantes que las corrientes arrastran. 

La costa cantábrica es abrupta, gigantesca. Ca- 
bos, puntas, ensenadas, montañas que enfilan po- 
derosas proas hacia dentro de la mar, y montañas 
altas, tan altas que conviven con las nubes. 

Apenas si se distinguen las manchas de los pina- 
res, pues navegamos apartándonos de la costa. A 
^so de las tres de la tarde avistamos el cabo Pe- 
ñas. Movimiento extraordinario a bordo. El buque 
se remonta, que los bajos son muchos y arteros, 
hasta ponerse frente al Musel. Nuestro pasaje de as- 
turianos hace rato que está en cubierta, y al dibu- 
jarse la silueta de Gijón, en la lejanía, una viajera, 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 241 

•con la emoción más profunda, recita, apenas per- 
ceptiblemente, como orando y dando gracias a lo 
Alto por la feliz terminación del viaje. 

Santa María, 
en el cielo hay una estrella 
que a los asturianos guía. 

Es la hora de ansiedad a bordo, esa hora que 
precede a la llegada a puerto. Se baja al camaíote. 
Se sube a cubierta. Tan pronto se encuentra uno 
en babor como en estribor. Se acercan grupos a la 
proa. Desean subir al puente. Y se siente la más 
agradable de las inquietudes. Todos están prepara- 
dos para desembarcar y, no obstante, falta tiempo 
todavía... 

— ¿Es verdad que atracamos al muelle? —me 
pregunta un pasajero qae se dirige a Santander. 

— Sí. Además, el puerto del Musel es cómodo y 
puede usted tomar un tranvía, que no le pesará; 
es más, debe usted hacerlo. 

Atracamos. La impresión es de satisfacción. Así 
como en el puerto de La Coruña no había buque 
alguno, en el de Gijón son 20 los vapores anclados, 
cargando algunos, por medio de potentes grúas, y 
los demás esperan turno. 

Desembarcamos sin grandes molestias; las na- 
turales nada más. La vigilancia es estricta. Al fin 
termma i a tarea de los carabineros, y a la salida 
un portero nos pide una peseta para poder ganar 

16 . 



242 CARLOS MARTÍ 

la «libertad», y se la pagamos sin preguntar, por- 
que el caso es salir. 

No nos cansamos de estrechar manos amigas. 
Es extraordinaria la representación de la laboriosa. 
y culta colonia asturiana de la Habana que viene 
a recibir a familiares y amigos y a ver quién llega. 
Abundan los jipis. El afectuoso Horacio Fanjul me 
recibe, y en compañía de su decidor amigo Arce 
nos dirigimos a la importante villa. El Musel es 
un centro de gran actividad y Gijón lo es de trabajo. 
Ascendemos al hotel, cumplimos con el carpetero, 
tomamos posesión de nuestra habitación, nos sa- 
cudimos el polvo del camino desde Musel a Gijón r 
que ha sido mucho, y salimos a la distinguida calle 
de Corrida y continuamos hasta la playa de San 
Lorenzo. 

— Viene usted grueso, y mire que las ■ noticias 
que de allá nos llegan... 

Aprovecho la oportunidad de deshacer errores, 
de contrarrestar informaciones y de restablecer la 
verdad de lo que sucede. Me abruman a pregun - 
tas, que-contesto y dejo a todos satisfechos. 

— Los cambios ¡ah! los cambios, es la exclama- 
ción final. Pregunto a mi vez por el curso de la 
vida en Asturias. 

— Tenemos a Cuba aquí, amigo— nos dicen con 
alborozo. 

-¿ í 

— Se están improvisando fortunas estupendas; 
las cuencas hulleras son mágicas para los bien- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 243 

aventurados; se pagan jornales altísimos y estamos 
nadando en dinero. El «americano» ha encontrado 
rivales en lo de hacer fortuna. 

— Si ustedes creen que en Cuba se improvisan 
las fortunas, están en un error; allí hay que tra- 
bajar, y trabajar con asiduidad, y como que el 
trabajo es agradecido y el país propicio, todo hom- 
bre laborioso y económico asegura su porvenir. 

— Lo que usted quiera. Mire: allí van un colo- 
no de Cuba y el dueño de un coto de carbón. No 
se sabe quién posee más miles de pesetas, quizás 
millones. El oro negro y el oro dulce han venido 
a converger aquí, en Asturias, felizmente. Los as- 
tilleros de Gijón están construyendo buques de 
4.000 toneladas; el acero que se emplea en Jas 
construcciones es de la fábrica de Mieres; la Socie- 
dad el Fomento de Gijón ve salir por sus muelles 
1.200.000 toneladas de carbón anualmente; hay 
una actividad, un vértigo en el establecimiento de 
industrias metalúrgicas y de todas clases. 

Paseo por Gijón. Sus calles se ven atendidas y 
acusan movimiento y vida; aumentan día por día 
los bancos, las escuelas de comercio y los centros 
de ilustración; la actividad fabril se intensifica'; la 
acción cultural del Ateneo Obrero es incesante, y 
el pueblo de Gijón se le presenta al forastero en 
marcha para ser una gran urbe y demuestra su 
capacidad para la vida superior del trabajo y de la 
cultura. La Prensa es serena, posee el sentimiento 
de su responsabilidad como el elemento director, 



244 CARLOS MARTÍ 

acoge amablemente todo aquello que directa o in- 
directamente beneficie o enaltezca a Gijón y es un 
poderoso impulso del progreso de la población en 
todos sus aspectos. 

La guerra ha hermanado aún más a Cuba y a 
Asturias. El primer recuerdo que los asturianos 
han tenido al declararse país del carbón ha sido 
para Cuba, puesto que a Mieres se la llama la Ha- 
bana chiquita, por lo mucho que corre el dinero y 
las facilidades que la vida ofrece. 

El cok metalúrgico, por ejemplo, cuyo precio de 
venta en 1914 era de 29 pesetas, costaba 19, y 
sólo dejaba 10 de beneficio; y actualmente tiene 
un precio de venta de 215 pesetas, y como sucos- 
te es de 38, deja un beneficio de 177 por cada to- 
nelada sobre vagón en los cargaderos de las mi- 
nas. 

Se explica, pues, que Gijón esté en plena efer- 
vescencia. En todas partes el tema de la conversa r 
ción es el mismo: el carbón. Se discute, se relata, 
se hacen villas y castillos, se enumeran cotos, se 
intensifica la acción en favor de Gijón, y hasta la 
sidra, al tomarla, en cantidades que a mí me pare- 
cen sencillamente estupendas, en lugar de aletar- 
garlas les anima y estimula y da mayores fuerzas. 
Gijón es ya insuficiente, y no tiene ni un solo piso 
por alquilar, se expende, se extiende, se engrandece. 

Yo retorno a mi posición de legítimo encanto y 
placidez, en la playa de San Lorenzo, playa que 
tiene perspectivas como pocas, escenográfica como 



EL PAÍS DÉ LA RIQUEZA 245 

ninguna y que parece que tiene bastidores y bam- 
balinas, pues está enclavada a manera de escenario, 
de infinito escenario, de un inmensamente bello 
escenario cántabro . 



De Gijón a Madrid. 

He disfrutado de un domingo en Gijón, la patria 
de Jovellanos. Es decir, la mañana me ha trans- 
currido en la hermosa playa de San Lorenzo, ren- 
dez-vous de la sociedad gijonesa, elegante y amable 
sociedad. Y la tarde la he disfrutado agradable- 
mente en Somió, lugar sombreado por árboles se- 
culares y embellecido por arbustos floridos,- en 
compañía de los amigos Fanjul y Arce. Hemos 
estado en casa de la Marinaría, en una nueva Bom- 
billa, en el Gonvé y en el Cañaveral, y en todas 
partes se bailan bailes de sabor regional, sin des- 
cuidarse en el chotis, el vals y el pasodoble. La 
tarde se ha pasado bien. La garrida moza asturia- 
na, vigorosa y apasionada, gusta extraordinaria- 
mente de estas romerías, y con ellas los mozos, los 
cuales hacen estupendos consumos de sidra na- 
tural. 

Alegría, colorido y honestidad tienen estos do- 
mingos campestres de Somió. El dolor de la gue- 
rra está alejado de Asturias. Más bien diría que 
se disfruta de las ganancias de la guerra. No es 
que sean fiestas dispendiosas, pero es que como 



246 CARLOS MARTÍ 

hay más trabajo, gracias a la guerra, también se 
siente la necesidad de divertirse los domingos. 

Además, ¿por qué se ha de experimentar el dolor 
de la lucha si España no está en guerra? 

Me veo obligado a trasladarme a Madrid y a de- 
jar Gijón cuando mejor en él me encuentro. 

Y un medio día de un martes dejo la villa emi- 
nentemente industrial, encanto y admiración del 
viajero, y cuyo impulso podría aprovecharse para 
mejoras en Asturias cumplidamente; y en un va- 
gón, en el cual se paga muy elevado el asiento y la 
cama, pero que acusa una deficiencia de material 
sensible y que es sumamente incómodo y sobre- 
manera desaseado y que no acredita por cierto a la 
poderosa Compañía de los Ferrocarriles del Norte, 
emprendo el viaje. 

Las bellezas del paisaje asturiano se inician ape- 
nas salimos de Gijón; Oviedo, guardado por el 
Aramo y por el Naranco, es la capital del Princi- 
pado que vive vida íeliz y de la que nosotros no 
podemos participar ni aun unas horas. Y sigue la 
maravillosa variedad del paisaje, y no tardamos en 
encontrarnos con el río Nalón, inseparable compa- 
ñero nuestro en este viaje por la hermosa tierra 
asturiana. 

No nos separamos de la ventanilla del tren. Y 
ya estamos en los valles del Nalón y el Gandal, que 
son los principales centros carboníferos de Astu- 
rias y desfilan ante nuestra vista, ocultas entre los 
repliegues de las montañas, aldeas, valles, desfila- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 247 

deros, locomotoras eléctricas para el servicio del 
carbón, jaulas en que se elevan los vagones carga- 
dos de hulla, cargaderos, hornos de cok, fábricas 
de hierros, lavaderos, tranvías aéreos, pozos de 
extracciones, clasificaciones de carbón, lavaderos 
movidos por la electricidad, caseríos, altos hornos, 
pomaradas, bosques de pinos y de castaños, paisa- 
jes encantadores, atalayas de monte, ascendiendo 
siempre, teniendo tan pronto . los altos hornos de 
Mieres y los cotos mineros y las explotaciones hu- 
lleras al frente, como debajo, pues nosotros ascen- 
demos en dirección a Pajares, y nos está dando 
vueltas, ofreciéndonos, en variadas perspectivas, to- 
das'las cuencas mineras, elNalón ennegrecido, los 
lavaderos hasta que nos encontramos en Puente 
de los Fierros, donde todavía se ven a lo lejos pla- 
nos inclinados para el transporte del carbón y se 
pueden apreciar grandes perforaciones en la mon- 
taña; pero ya el paisaje se serena, se aclara, se 
sitúa, y llegamos a Busdongo, cesando de cruzar 
túneles, tantos, que no pueden contarse, como diría 
-el personaje de la comedia Los Hugonotes, muchos 
de 700 metros de largo, que constituyen un castigo 
para el viajero, compensado sólo por la soberbia 
grandiosidad de las extasiantes alturas y admira- 
bles profundidades del puerto de Pajares, que se ad- 
miran en el breve espacio de un túnel á otro túnel. 
Avanzamos hacia León y aun encontramos ex- 
ploraciones mineras; junto con los castaños que 
trepan al cielo, se ven instrumentos de explota- 



248 • CARLOS MARTÍ 

ción minera y hasta junto a algunos pueblos se- 
ven exploraciones de carbón. 

Que sirvan estas orientaciones de trabajo de- 
orientaciones de mejoramientos. Dios quiera que- 
se sepa sacrificar algunos vicios a cambio de vías» 
de comunicación, alimento, vestidos, casas higié- 
nicas y escuelas, muchas escuelas; que se inspiren 
en el programa del porvenir, que es el que a ricos 
y pobres ofrezca igualmente oportunidades para 
desarrollar su talento, pero antes hay que preparar 
a los pobres, si no como se prepara a los ricos, con 
una enseñanza secundaria en artes y oficios. Y 
sobre todo que se haga una campaña en pro del 
ahorro valiéndose del libro, del cinematógrafo, de- 
la conferencia y del establecimiento de cajas de 
ahorro para la vejez. 

Cenamos en León, y de nuevo subimos a nues- 
tro vagón-cama. Perdurará en nuestra memoria 
lo que acabamos de ver y deseamos acostarnos a 
fin de descansar. Descansamos mientras atravesa- 
mos las hospitalarias tierras castellanas. El cama- 
rero viene a llamarnos cuando estamos llegando a 
Madrid. 

Madrid subyugador; Madrid, tierra nativa de 
mi madre, te llevo unido al perdurable recuerdo 
de la que me dio el ser; mi primera visita ha de 
ser a la iglesia de San Andrés para hacer decir 
una misa de difuntos bajo las mismas naves donde 
recibiera las aguas del bautismo. ¡Qué emociones 
más puras me esperan! 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 249» 

Entrevista con nn pe- 
riodista de combate. 

En -Madrid y en el Ministerio de Fomento, se me 
acerca uno de los periodistas que hacen la infor- 
mación, redactor de El Parlamentario'. 

« — ¿Qué le trae a usted por esta casa?— -me 
pregunta. 

— Una visita de cortesía — respondo— y el obje- 
to de entregar al Ministro un escrito que firman 
los presidentes de las grandes sociedades españolas 
de Cuba. 

— ¿Y por España? 

—EL de estudiar detenidamente el problema de 
emigración. El honorable Presidente de la Repú- 
blica, general Mario G. Menocal, tiene mucho in- 
terés por todo aquello que atañe a España. En la 
Habana, cuando la inauguración del Gasino Espa- 
ñol, fué el propio Presidente de la República quien, 
a los acordes de la Marcha Real española, izó la 
enseña española, al par que el ministro español 
izaba la de la República, a los acordes del Himno 
Nacional Cubano. También cuando la muerte de 
D. Rafael María de Labra, no otro sino el presi- 
dente Menocal fué quien presidió la velada necro- 
lógica que el Centro Asturiano le dedicó como 
homenaje postumo. Igualmente, en el Centro Ga- 
llego, inauguró la Exposición de Arte Aliado, así 
como en la Asociación de Dependientes del Co- 
mercio, la que en sus salones presentó el pintor 



250 CARLOS MARTÍ 

español Monturiol, inaugurándola junto con el 
bien querido ministro de España, Sr. D. Alfredo 
de Mariátegui. 

Tienen por tanto un gran significado fiestas de 
esta naturaleza, pues afianzan de manera efectiva 
la cordialidad de relaciones entre Cuba y España. 
Los Presidentes cubanos no ocultan sus simpatías 
siempre que pueden, la necesidad de una estrecha 
cordialidad entre España y Cuba. 

— ¿Hay trabajo hoy en Cuba? 

— Sí; y muy especialmente para los trabajado- 
res del campo. La zafra anterior alcanzó la suma 
de 3 millones y medio de toneladas. Él presidente 
cumplió eo un todo los compromisos que con los 
Gobiernos aliados tenía adquiridos. Asimismo re- 
partió el sobrante entre las naciones neutrales y 
entre ellas España. 

™¿..:..? 

— La próxima zafra promete ascender a tonela- 
das 3.700.000. Hacen falta braceros y cortadores. 
Esta es la verdad. La experiencia demuestra que el 
isleño de Canarias es el hombre más adaptable a 
los trabajos agrícolas de aquellos climas. Son muy 
apreciados por su laboriosidad los gallegos, anda- 
luces, castellanos y valencianos. Y, en general, 
para la industria y el comercio, son acogidos de 
todas las regiones españolas. Solo así se explica 
que el Centro Gallego tenga 55.000 socios, el As- 
turiano 45.000, el de Dependientes de Comer- 
cio 40.000 y la Asociación Canaria 24.000, apar- 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA ' 251 

te de las respectivas organizaciones catalanas, 
montañesas, castellanas, mallorquínas, etc., etc. 

-¿ ? 

— ■Últimamente un grupo de hacendados ha ad- 
quirido, en un lugar sano y confortable, muy cer- 
ca de la Habana, magníficos terrenos situados en 
la montaña y junto a una estación de ferrocarril, 
y se construirá un parque de residencias para in- 
migrantes españoles. Su adquisición costó 579.287 
pesos. En ese parque, además de los pabellones y 
comedores, habrá recreos, tales como salón para 
conferencias, teatro, etc., estación telefónica y te- 
legráfica, clínica, granja agrícola y oficina de ope- 
raciones bancarias. Los jornales en Cuba giran 
entre 15 y 25 pesetas diarias. El cambio está casi 
a la par. Las subsistencias, a excepción del pan, 
que ha escaseado, puede decirse que están tanto o 
más baratos que en España. Los Estados Unidos, 
debido a las gestiones del presidente general Me- 
nocal y de los Sres. Hawley y Manuel Rionda, 
acaban de fijar al azúcar un precio más elevado que 
en años anteriores: 5,50 por libra. EL general Me 
nocal dijo en uno de sus memajes: «Cuba necesita 
cumplir con las demás naciones aliadas su solemne 
compromiso de cooperar con ellas y abastecerlas de 
azúcar». Y Cuba así lo ha hecho. El presidente 
Menocal, que había prometido en su programa -el 
incesante fomento de la riqueza nacional, ha satis- 
fecho en un todo las aspiraciones del país. Jamás, 
como bajo el período del general Menocal, se han 



252 CARLOS MARTÍ 

creado en Oriente, Gamagüey, las Villas, Matan- 
zas y Habana las fortunas particulares que ultima- 
mente, y por medio del trabajo agrícola, se han 
hecho. Se han fundado pueblos, ingenios e indus- 
trias. . . Alano de ocupar elgeneral Menocal la presi- 
dencia de la República, estalló la actual guerra eu- 
ropea. En cuanto se iniciaron las primeras dificulta- 
des administrativas y perturbaciones aduaneras, el 
presidente inició la tan favorable ley de Defensa 
económica que el Congreso la sancionó. Ya decla- 
rada la guerra a Alemania por los Estados Uni- 
dos, Cuba se hizo en un todo solidaria del pensa- 
miento del presidente de los Estados Unidos, 
Mr. Wilson. 

— i ? 

— Uno de los factores más importantes del en- 
grandecimiento del país, constituyelo también la 
Prensa. Recientemente ha publicado el Diario de la 
Marina un extraordinario magno, de más de 200 
páginas, sin duda alguna el mayor y más hermo- 
so alarde del periodismo mundial, dedicado a la 
riqueza azucarera nacional cubana. 

— Y a propósito, ¿y qué nos dice usted de D. Ni- 
colás Rivero? 

— Realmente — contesta el Sr. Martí — el Gobier- 
no de España debía seguir más de cerca la actua- 
ción de las colonias españolas de América y de sus 
hombres representativos. La figura de D. Nicolás 
Rivero se ha agigantado día por día, y ha hecho 
de su gran diario el mayor factor de los intereses 



EL PAÍS DE LA RIQUEZA 253 

de la colonia española; el pregón más alto de sus 
grandezas y la entidad más poderosa, puesta en fa- 
vor de los intereses de Cuba y de España» Le agre- 
garé: si en España existiese un Ministerio de Rela- 
ciones Americanas — decía — que abarcase, no sólo 
el aspecto diplomático, sino que también el comer- 
cial, el periodístico, el universitario, el sanitario y 
el de la emigración, sin duda que a los españoles 
de América se les haría mayor justicia y se les col- 
maría de honores; y es también indudable que a 
los presidentes de las Sociedades españolas de Cuba 
se les rendirían más honores que los que has- 
ta hoy, y por desconocimiento de su importancia, 
se les han rendido. Si antes existió un Ministerio 
de Ultramar con funciones administrativas, en 
este siglo de la especialización, no creo sea decir 
ninguna tontería el señalar la conveniencia de en- 
cauzar y orientar una acción hispanoamericana de 
la cual se derivarían por igual beneficios para esas 
naciones que hablan un mismo idioma. La Unión 
Ibero- Amen cana, de Madrid, acaba de obtener un 
gran triunfo al lograr que en un mismo día se ce- 
lebre la Fiesta de la Raza en todas las Repúblicas 
de América y en todos los pueblos de España. 
Hora es, pues, de fijar el movimiento, de darle 
fuerza, valor y atenderle en la importancia que tie- 
ne, y con la atención que se merece, sino creando 
un Ministerio, precisamente, especializando el ame- 
ricanismo y estando a la altura de los afectos y 
acontecimientos que en los países hispanoameri- 



254 CARLOS MARTÍ 

canos se producen y surgen. Ha llegado la hora de 
los Tratados de Comercio y de los Convenios y 
de orientar las rutas de América hacia un recípro- 
co beneficio, una mutua conveniencia y una soli- 
daridad efectiva y verdadera.» 



EPILOGO 



EPILOGO 



(i) 



El canioldel inmigrante. 

Decrépita Europa; avaro país de ia niebla y del 
ahorro; patria de la prudencia y del temor, de la 
medida y de la minuciosidad, de lo reglamentado 
y de lo limitado; vieja Europa, ¡adiós! 

Vamos al país luminoso y abierto; al país que 
no tiene límites; a la patria de la inconsciencia; a 
la tierra que no cuenta, ni mide, ni ahorra, ni re- 
cela; al país que no tiene miedo del mañana, sino 
que ama al mañana, con la clara y confiada ale- 
gría del niño. Vamos a la tierra de promisión, 
donde existe todavía el azar, y lo fortuito, y lo im- 
previsto, y las locas sorpresas. 

La prudencia de Europa nos había agarrotado 
entre sus brazos de sabiduría. ¡Malhaya la sabidu- 
ría que proporciona el hambre! Estamos cansados 



(1) Esté notable trabajo del insigne literato español don 
José María Salaverria resume el espíritu de este libro y -lo 
avalora tan considerablemente, que no resisto >a la tenta- 
ción de reproducirlo a modo de epílogo. 



17 



258 EPÍLOGO 

de experiencia, de prudencia, de medida y de limi- 
tación. Deseamos vivir la vida grande, la vida am- 
plia. Nos ahogábamos en aquella atmósfera de pru- 
dencia, donde todo está contado y previsto. Y al 
ñnal de tanto cálculo y prudencia ¡el hambre lla- 
maba a nuestra puerta! 

Adiós, tierra anciana y perezosa. Nosotros bus- 
camos otra tierra virginal, que da sin cálculo ni 
medida. La tierra de Europa carece de ingenui- 
dad; tiene la sabiduría de lo anciano y entre ella y 
el agricultor se establece un contrato severo de 
exacta justicia; paga sus frutos a cambio de tantos 
puñados de abono— ni uno menos — y a cambio de 
tantos golpes de azada. Si no se le da lo que exige, 
no rinde lo justo. Es como un experimentado co- 
merciante. Aquella tierra sabe demasiado. Tiene 
el pulso de la ciencia, de la vejez, de las largas 
comprobaciones. Ha llegado al límite del cálculo, 
maneja la balanza con una prolijidad de tendero. 

Mirad, en cambio, esa tierra nueva que se nos 
ofrece. Tiene la encantadora inexperiencia de la 
juventud, que confía en sus recursos vigorosos. 
Esa tierra joven se abre al soborno, al engaño, a 
la violencia del hombre. Lo da todo: se da entera, 
toda entera, al primer advenedizo. ¿Para qué 
quiere ella reservarse? La juventud no es previ- 
sora, carece de miedo, porque se cree inmortal y 
porque piensa que su vigor no ha de extinguirse 
jamás. Se la engaña con cuatro someros golpes de 
arado, con unos puñados de semilla arrojados al 



* ' EPÍLOGO 259 

viento; no pide abono, no conoce la virtud estimu- 
lante de la química. Quédese el abono, la estimu- 
lación química para las tierras ancianas y perezo- 
sas; esa nueva tierra de América, como un joven 
vigoroso, se ríe de los estimulantes. 

Europa quedó lejos, al otro lado de las altas 
olas. Las últimas cruces de sus campanarios des- 
aparecieron en el horizonte; los amigos y los pa- 
rientes que gritaban en el puerto desaparecieron 
también; ya no escucharemos sus voces queridas, 
ni sentiremos el calor amargo de sus lágrimas ca- 
riñosas. ¡Oh Patria, oh Patria!... A pesar de tu in- 
gratitud no- podemos arrancarte de nuestro cora- 
zón. Tu recuerdo nos ha seguido en el curso de la 
mar como una golondrina sigue la estela del barco 
corredor. ¿Por qué nos atormentas?... Si has que- 
rido ser cruel, hasta el punto de lanzarnos a la 
emigración, ¿por qué nos persigues todavía? Desde 
lejos nos están hablando tus palabras insinuantes 
y pérfidas; nos traes el eco de los tamboriles y gai- 
tas natales, el rumor de los bosques infantiles, las 
risas de las muchachas, el alboroto de los bailes 
domingueros, las hogueras de San Juan, las cenas 
de Nochebuena, el canto de los grillos, las fiestas 
de la vendimia... ¡Oh Patria, oh Patria! Déjanos 
para siempre, no prolongues tu crueldad hasta 
más allá de la emigración. Nos esclavizabas con el 
hambre, y ¿quieres ahora esclavizarnos con la nos- 
talgia? 

El viaje llega a su fin. Piadoso el mar nos ha 



260 EPÍLOGO 

transportado sobre sus robustas espaldas, nos ha 
mecido blandamente, y para que el pavor no ami 
lañe nuestras almas ha separado las greñas adus- 
tas de la tempestad. En las noches de luna sus 
olas nos han hablado aquel lenguaje monocorde y 
sereno, tan propicio a las evocaciones lejanas. Y el 
cielo del trópico nos ha regalado la fiesta de sus 
crepúsculos dorados, la brillantez de sus amanece- 
res, la pompa bíblica de sus noches estrelladas. 

Ya el viaje llega a su término. Una mancha os- 
cura ciñe el borde del horizonte. ¿Serán las nubes 
aún? ¡Es la tierra, la tierra de promisión, la tierra 
soñada! Y en seguida emergen de la bruma las to- 
rres de la gran ciudad, las chimeneas humeantes 
más altas que las cruces y que las cúpulas. 

¡Salve, salve, tierra novísima! Acógenos con li- 
beralidad. Que seas hospitalaria con nosotros, los 
desterrados del viejo mundo. Que tu sol ilumine 
nuestros afanes; que tus vientos encumbren nues- 
tras esperanzas. Que nos concedan la rica, la ama- 
da libertad. 

Ea, pues, compañeros, pongamos nuestra planta 
segura sobre esa tierra nueva. Tomemos posesión 
de las llanuras y de las montañas, de los bosques 
y de los ríos. Marchemos hacia las selvas, donde 
los árboles centenarios guardan el secreto de los 
siglos que pasaron. El golpe de nuestras hachas 
hará despertar a las polícromas avecillas y el cielo 
se punteará de colores caprichosos. Somos la vida 
inteligente, la civilización y la paz. Todas las ali- 



EPÍLOGO 261 

mañas de la selva necesitarán huir, desaparecer, 
ante nuestra invasión arrolladura. 

Marchemos hacia las remotas montañas, escale- 
mos los picos de las cordilleras. Que los cóndores 
solitarios abandonen también sus madrigueras. 
Más alto que las nubes, sobre las madrigueras de 
los cóndores soberbios, ¡nosotros levantaremos la 
frente ambiciosa! Nos trae la ambición. Contra la 
ambició q no valen nada las barreras de los montes 
más encumbrados. 

Marchemos hacia la llanura. ¡Oh, qué maravilla 
divina, regalo de los dioses benéficos, ofrenda del 
cielo a los hombres de buena voluntad! Sus límites 
se confunden con el mar y con las ingentes cordi- 
lleras. Gomo un plato de abundancia se ofrece al 
hombre laborioso. Grande, inmensa, fabulosa, esa 
llanura no se acaba nunca. Parece ún sueño fabu- 
loso o un cuento oriental. Su tierra es negra, 
blanda, profunda; no la entorpecen las rocas; toda 
ella es aprovechable, semejante al manjar que la 
providencia de una madre presenta al hijo. Y esa 
llanura infinita nos está aguardando. Nos espera, 
como la amada al amado, temblando de emoción, 
impaciente de recibir en sus entrañas nuestra ca- 
ricia. 

¡Hurra, hurrá ! Los desheredados del viejo 
mundo, los hijos de la pobreza, los expulsa- 
dos, marchemos a conquistar la tierra prome- 
tida. Con arados y azadones la conquistaremos. 



262 • EPILOGO 

Será nuestra. Tendremos tesoros, riquezas in- 
creíbles. 



Qué placer tan viril el hundir el arado en la tie- 
rra virgen. Sentir que la tierra produce sin esfuer- 
zo, y que al tiempo de cosechar llega la fortuna 
repentinamente. 

Sentirse fuerte y pletórico, como nadando en 
abundancias consecutivas y sin fin... 

El placer de los" rebaños ascendentes, prolíficos; 
los rebaños que se hinchan, se agigantan, como en 
las leyendas bíblicas; los rebaños más numerosos 
que las arenas de la mar. La reproducción fastuo- 
sa, el crecimiento inaudito. Las ovejas que se mul- 
tiplican en cifras de miliares; el novillo que se 
convierte en multitudes de toros bramadores. Toda 
la llanura cubierta de vida y de abundancia. ¡Mar- 
chemos, compañeros, a conquistar esa tierra de 
promisión! 

De nuestra raíz ambiciosa y viril nacerá el pue- 
blo venidero. La llanura se cubrirá con los hijos de 
nuestra sangre, y ese pueblo futuro se hinchará, 
se agrandará gigantescamente, como las arenas del 
mar. Y así tendrá el mundo una reserva de nue- 
vas y juveniles probabilidades. Cuando los conti- 
nentes viejos no produzcan más que ñores fatiga- 
das, los hijos de nuestra sangre ofrecerán a la hu- 



EPILOGO 263 

manidad sus energías ingenuas, su entusiasmo y 
su optimismo. 

Sea bendito el fruto de nuestro trabajo. Y mil 
veces bendito sea el fruto de nuestra sangre, el 
hijo de nuestro ser. Que la Fortuna lo adopte y lo 
cuide celosamente, para que se convierta en una 
fuerte realidad , para que no se malogre en tentati- 
vas vanas, para que no le arrastre el demonio de 
la soberbia, o el otro demonio de la frivolidad o 
aquel otro demonio que se llama sensualismo; que 
la fortuna adopte al hijo de nuestra sangre, para 
que sea una realidad de fuerza, de pensamiento y 
de idealismo. 



FIN 



ÍNDICE 



Páginas. 

Dedicatoria 5 

Prólogo. 7 

Primera parte: 

La región del tabaco 13 

Segunda parte: 

Una cacería de cocodrilos 49 

Tercera parte: 

A las regiones del azúcar 75 

Cuarta parte: 

Cuba se embellece 149 

Quinta parte: 

Un estadista cubano 195 

Sexta parte: 

Cuba, país de inmigración 211 

Séptima parte: 

A través del Atlántico en el año de la gran 

guerra 227 

Epílogo 257